Edición N° 9180
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“El hospital tiene un deterioro de muchos años, de eso no hay dudas”

“El hospital tiene un deterioro de muchos años".
“El hospital tiene un deterioro de muchos años”.

Para Pulenta Stream, Georgina Duarte, enfermera pediátrica del Hospital Garrahan, describió el impacto de la pérdida salarial, la salida de profesionales y la falta de insumos en el funcionamiento cotidiano de la institución. Tras el aumento del 61% conseguido por los trabajadores el año pasado, advirtió que los ingresos volvieron a perder poder adquisitivo y que la reducción del personal genera una sobrecarga que repercute en la atención de los pacientes.

Por Giuliana Salmonte Siciliano
Gmail: giulianasalmontesiciliano@gmail.com

La situación de los trabajadores del Hospital Garrahan continúa atravesada por dificultades salariales y laborales que, según explicó la enfermera, afectan tanto las condiciones de vida del personal como el funcionamiento de la institución. “Nosotros el año pasado lo que sí conseguimos fue un aumento de sueldo para los trabajadores del hospital, que fue de un 61%”, recordó.

Previo a este aumento, la situación salarial había provocado la renuncia de más de 500 trabajadores, entre ellos profesionales especializados cuya salida representaba una pérdida importante para el hospital. De acuerdo con su testimonio, la recomposición permitió frenar temporalmente esa salida de personal, pero el efecto se fue diluyendo con el paso de los meses.

Con respecto a la actualidad, manifestó: “Todos sabemos lo que pasa con la inflación que hay, una inflación encubierta que no es la real, la que se está dando todos los meses, y nuestro sueldo volvió a quedar desfasado con la realidad que se vive”. En ese sentido, describió un escenario que se repite entre los trabajadores: dificultades para llegar a fin de mes, endeudamiento y la necesidad de buscar otros empleos para complementar los ingresos.

La enfermera remarcó que el problema no se limita a una cuestión económica individual. La pérdida del poder adquisitivo también repercute en la disponibilidad de profesionales y en la posibilidad de sostener equipos de trabajo con la experiencia y la formación que requiere la atención pediátrica de alta complejidad.

Menos profesionales y mayor carga de trabajo

Uno de los puntos que más preocupa al personal de salud del hospital Garrahan es la reducción de la cantidad de trabajadores y la falta de incorporaciones para cubrir los puestos vacantes. Según detalló, los profesionales que renunciaron no fueron reemplazados y quienes permanecieron en el hospital debieron absorber las tareas que quedaron pendientes.

La situación resulta delicada en el área de enfermería. Georgina Duarte señaló que, de una dotación que rondaba los 2.000 enfermeros, actualmente quedarían alrededor de 1.300. Esa reducción implica sostener la actividad cotidiana con menos personal, pese a que la cantidad de pacientes se mantiene o incluso aumenta.

A la falta de trabajadores se suma, según describió, la complejidad de los cuadros clínicos que llegan al hospital. La enfermera consideró que las condiciones sociales y económicas también inciden en el estado de salud de los chicos que reciben atención, que muchas veces llegan en situaciones más graves. De esta manera, el personal debe afrontar una mayor exigencia asistencial con equipos reducidos.

También cuestionó la situación de quienes continúan trabajando bajo contratos. Aquellos empleados que fueron incorporados hace dos años o más todavía no fueron pasados a planta permanente y, por lo tanto, no cuentan con los mismos derechos que el personal efectivo. Esta diferencia, afirmó, profundiza las dificultades laborales dentro de la institución.

El deterioro edilicio y la falta de recursos básicos

Las dificultades que atraviesa el hospital también se reflejan en las condiciones de mantenimiento de sus instalaciones. Georgina describió problemas para resolver reparaciones cotidianas por la falta de insumos, incluso cuando se trata de arreglos básicos que necesitan una respuesta inmediata. “Por ejemplo, tenemos que arreglar una puerta o un inodoro y para eso no tienen insumos”, relató.

La trabajadora explicó que estas situaciones se vuelven más complejas durante los fines de semana, cuando cumple sus turnos y no siempre hay materiales disponibles para solucionar los inconvenientes. En esos casos, las reparaciones quedan pendientes y, si los recursos llegan durante la semana, pueden resolverse posteriormente. De lo contrario, el problema permanece.

Asimismo, la enfermera reconoció que el edificio arrastra un deterioro de varios años, pero advirtió que actualmente también faltan recursos para atender necesidades inmediatas. Mencionó como ejemplos una pileta tapada o el mecanismo de descarga de un inodoro que deja de funcionar, situaciones que requieren soluciones para garantizar el uso adecuado de las instalaciones.

La falta de disponibilidad de dinero e insumos, según su relato, impide que el personal de mantenimiento pueda responder con la rapidez necesaria a los problemas cotidianos.

También puso el foco en las necesidades de los pacientes pediátricos durante sus internaciones. Como ejemplo, señaló que las salas no cuentan con conexión Wi-Fi para que los chicos puedan utilizar sus teléfonos y entretenerse mientras atraviesan tratamientos y procedimientos médicos.

En ese contexto, sostuvo que las familias deben afrontar el gasto de cargar datos móviles, pese a las dificultades económicas que muchas atraviesan. También indicó que algunas televisiones no funcionan y que la mayoría de los pacientes no cuenta con dispositivos propios, como tablets, para distraerse durante la internación.

Para Georgina Duarte, son recursos que pueden parecer secundarios frente a otras necesidades sanitarias, pero que también forman parte de las condiciones de atención. La posibilidad de entretenerse durante los procedimientos puede ayudar a los chicos a atravesar momentos dolorosos y difíciles, por lo que consideró que la conectividad debería estar garantizada en un hospital de la dimensión del Garrahan.

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