
Lola Narváez, directora de la escuela de circo, contó en No Te Duermas cómo trabajan en la formación de acróbatas e instructores, con una propuesta que combina entrenamiento, pedagogía y protocolos de seguridad para una disciplina de alto riesgo.
Con 25 años de trayectoria, la escuela Entre el Cielo y la Tierra se consolidó como un espacio dedicado a la enseñanza y profesionalización de las disciplinas circenses. En diálogo con el programa No Te Duermas, que se emite por Pulenta Stream, Lola Narváez, integrante de la institución desde hace 16 años y actual directora, explicó cómo desarrollan su propuesta formativa y por qué consideran fundamental incorporar conocimientos técnicos y protocolos de seguridad a la práctica del circo.
La escuela cuenta con dos áreas de trabajo. Por un lado, ofrece clases recreativas y deportivas para quienes desean acercarse a la acrobacia, entrenar y disfrutar de la actividad. También tiene alumnos que se preparan para el alto rendimiento y docentes que participan en competencias. Por otro, desarrolla formaciones destinadas a quienes buscan convertirse en profesionales y dedicarse a la enseñanza de disciplinas circenses.
En ese sentido, Narváez destacó que saber ejecutar una técnica no es suficiente para transmitirla: “Para poder enseñar no basta solamente con poder hacer la disciplina. Es muy importante saber de la actividad, pero enseñar es mucho más”. Como parte de esa propuesta, la institución cuenta con un instructorado de acrobacia aérea de 11 meses de duración, que incluye contenidos de tela, trapecio y aro, además de pedagogía, didáctica y entrenamiento.
Uno de los ejes centrales de la formación es la seguridad. La directora explicó que la acrobacia aérea requiere conocimientos específicos sobre anatomía, preparación física y equipamiento, ya que se trata de una actividad de alto riesgo que se desarrolla a varios metros de altura.
“No da lo mismo cómo se cuelga la tela, cómo se cuelga el trapecio o cómo se cuelga el aro, porque una caída puede tener consecuencias muy graves”, señaló. Por eso, las capacitaciones también contemplan herramientas para prevenir lesiones, minimizar riesgos y garantizar condiciones adecuadas para la práctica.
Del circo informal a la formación profesional
Narváez explicó que la decisión de profundizar el trabajo formativo surgió, entre otras cuestiones, al observar la falta de preparación específica en algunos espacios donde se dictaban clases de circo y la frecuencia de accidentes.
Según relató, durante mucho tiempo la actividad estuvo vinculada a un ámbito más informal, en el que algunas personas comenzaban a enseñar a partir de su propia experiencia como acróbatas, sin contar necesariamente con herramientas pedagógicas o conocimientos sobre seguridad.
Frente a esa realidad, la escuela encontró una oportunidad para integrar los saberes del circo con la formación de la Educación Física. En ese proceso fue fundamental el trabajo de Luciano, creador de la institución, quien cuenta con formación como instructor de escalada, profesor de Educación Física y una extensa trayectoria como artista circense.
“Empezamos a ver esa búsqueda y dijimos: bueno, es por acá”, recordó Narváez, al referirse a la necesidad de ofrecer una formación que permitiera desarrollar la disciplina con criterios profesionales.
Otro de los aspectos que destacó la directora es que no se necesita experiencia previa ni una determinada condición física para comenzar. La escuela trabaja de manera progresiva, respetando las posibilidades y los niveles de cada alumno.
“Uno puede arrancar desde su lugar, con mucha o poca experiencia, incluso con poco estado físico. Siempre trabajamos desde la base y progresivamente”, explicó. La propuesta incluye clases para distintas edades, desde los tres años en adelante, con espacios específicos según cada etapa.
De esta manera, Entre el Cielo y la Tierra combina la enseñanza recreativa, el entrenamiento deportivo y la formación de futuros instructores, con el objetivo de consolidar una práctica circense que no solo desarrolle habilidades artísticas y físicas, sino que también incorpore conocimientos y condiciones de seguridad indispensables.



