Edición N° 9178
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Reseña de la presentación de “Artesanas de mi patio”

Poemas.  Reseña de la presentación de “Artesanas de mi patio”.
Poemas. Reseña de la presentación de “Artesanas de mi patio”.

de Elizabeth Molver, Editorial Leviatán, 17 / 10 / 2026

El lugar elegido fue el Auditorio Roberto Fontanarrosa de la Región Descentralizada 1Noroeste, Municipio de La Matanza, en Ramos Mejía. Allí fueron llegando amigos, amigas, familia, poetas de La Matanza y otras latitudes. Mientras los encuentros y abrazos sucedían, armábamos la escena … fotografías en sepia tapadas (al principio),

Juan Freire y su hija Martina, ensayaban sus voces para lo que sería el final musical. La mesa con mantel negro hacía resaltar los ramos de flores que llevaron las amigas, el libro naciendo, mostrándose al público y a su lado el tríptico de Erika Barros, mi hija, que empezó hace un par de años a recorrer el camino de la poesía.

Todo listo. Empecé contando la historia de este libro: Como ya lo comenté estos poemas empezaron a gestarse en pandemia, cuando una de mis tías: Nina, comenzó con un cáncer y estuve muy cerca de ella. Verla, escucharla, sentir ese sufrimiento me despertaron sensaciones que quise dejar escritas. Un tiempo después, mis otras dos tías Irma y Rosa, empezaron con sus enfermedades de falta de memoria, falta de poder valerse por sí mismas.

is primas, mi primo, las decisiones que tuvieron que tomar, la angustia que sentíamos. Todo o casi fue a parar a las hojas en cualquier libretita y cuando ya estaba casi listo, lo inesperado: la muerte de mi mamá. Otra vez, hojas, lápices, miedo, cabeza, cuerpo, tristeza, poemas.

Este es un libro que las narra, las cuenta, o me narra y me cuenta a partir de lo que les pasaba a ellas.

Invité a compartan algunos poemas a mi amiga y poetaza María Sueldo Müller, a mis primas Estela Marengo y Laura Zeballos, con las que este año editamos juntas el libro “ Isabel y nosotras”. Hicieron una ronda de dos poemas cada una. El silencio reinante era todo. Luego leí algunos poemas que completaron la sensibilidad del momento.

En la siguiente instancia, invité a mi hija Erika Barros a que se acercara y contó el nacimiento de su escritura poética, que según sus palabras fue: a partir del fallecimiento de mi abuela, se hizo presente de una forma distinta, vino a pisar más fuerte. Empecé a hacer palabra todo lo que dolía y así nacieron los poemas que fueron tomando forma en los talleres de Cami y Lola en Bariloche, junto a otres compas.

Luego de los aplausos, la lectura de algunos poemas del tríptico, leímos en dúo alternando un poema suyo y uno mío que empezaban casi con el mismo título. Nuestro abrazo de amor y agradecimiento mutuo porque la poesía es otro lazo que nos sigue uniendo.

Vino el momento de la fotografía. Se acercó al escenario Melisa Days, con quien compartimos el siguiente proyecto. Unos cuantos objetos vivientes que fueron parte de mi primera historia y aún conservo: una tabla de lavar, un teléfono de línea, dibujos de mi tía, una máquina de escribir, un poncho, una máquina de coser.

inguno era mío, pero los siento como propios. con ellos armamos escenas y Meli sacó fotos, que al principio proyectamos en la pantalla y luego destapamos las que estaban en papel para que el público pudiera ver, además de algunos de esos objetos.

Ponerse en el cuerpo, en la actitud de otra persona, revivir esos objetos que tanto me y nos acompasaron las horas. También mostrarlas de una manera diferente de la que eran en realidad. Armarles otra “realidad- ficción” y permitirnos jugar, componer escenas es lo que nos propusimos con Meli una mañana de sábado.
Entregarnos una a la otra. Ella con su mirada a través de su lente y su cámara. Yo trayendo recuerdos a través de mi cuerpo.

El arte entrelazado desde diferentes ópticas: objetos, poesía, cuerpos, fotografía, movimiento, quietud, luz, sombra, posibilidad infinita.

Proyectamos las fotografías y luego descubrimos las que estaban sobre el escenario en formato papel, las que fueron observadas después por el público.

Vino el cierre musical, Juan y Martina eligieron un poema de mi autoría “Tejer” (del libro “Con hilván simple, Ombligo cuadrado ediciones, 2021) y le pusieron música, voz y canción. Luego Juan cantó una canción propia “Ser invisible”.

Luego, agradecimientos, aplausos, abrazos, comentarios, charlas y unos chocolates para la despedida.

Siento que fue una hermosa bienvenida para “Artesanas de mi patio” que pronto estará disponible en librería Cúspide de Ramos Mejía y en algunas librerías de CABA.

Para cualquier consulta o mensaje: elizabethmolver@gmail.com
ig @elizabethmolver

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