
María Domínguez, referente de la comunidad en el distrito, habló sobre los reclamos actuales, la discriminación y las conquistas alcanzadas a partir de años de organización y militancia.
Por Florencia Belén Mogno
La construcción de una sociedad más igualitaria implica también reconocer las distintas experiencias que atraviesan las personas de la comunidad LGBTIQ+. En ese recorrido, las luchas por el acceso a derechos adquirieron una presencia sostenida en distintos espacios sociales.
Dentro de esa realidad, la comunidad travesti-trans mantiene distintos reclamos relacionados con las condiciones de vida, las posibilidades de inserción laboral y el acceso a derechos fundamentales. A esto se suma la necesidad de continuar visibilizando las situaciones de discriminación y violencia que todavía forman parte de sus experiencias.
En La Matanza, estas demandas también encontraron un espacio de expresión a través de las agrupaciones y asociaciones vinculadas al colectivo LGBTIQ+ que constituyen unaiia iniciativa que permite analizar distintos reclamos y poner en discusión las problemáticas que atraviesan a la comunidad.
En diálogo con Diario NCO, María Domínguez, referente travesti-trans de La Matanza, repasó los principales planteos de la comunidad, habló sobre su trayectoria de militancia y reflexionó acerca de las situaciones de discriminación que todavía atraviesan a las personas travestis y trans.
La lucha local por los derechos
Para empezar, ¿cómo describirías en la actualidad a la lucha LGBTIQ+?
M.D: Con respecto a la lucha, hoy en día hay muchas organizaciones. Pero también hay mucho discurso de odio y yo creo que si nos unimos en un mismo fin lograríamos más cosas.
Lamentablemente, cada una tira agua para su molino y lo veo de esa manera. De todas formas, la convocatoria es hermosa y hay mucha movilización.
En consideración del contexto actual, ¿cuál es tu mirada respecto a la discriminación?
M.D: La discriminación nunca va a terminar. La resistencia está siempre y de eso se trata. Nosotras, las travestis adultas, gestamos las próximas generaciones con nuestras luchas para que las nuevas niñeces trans puedan tener una vida normal como cualquier persona. Que puedan estudiar, trabajar y que no solamente la expulsen en una esquina en estado de prostitución.
En cuanto a tu historia, ¿desde hace cuánto tiempo formas parte de la lucha LGBTIQ+?
M.D: Toda la vida luché por los derechos. Mis inicios fueron en 2003, cuando nos cansamos de los atropellos por exigir igualdad en la legislatura.
Por otra parte y en consideración de la identidad, algo tan importante para todas las personas del colectivo, ¿vos cómo te autopercibís?
M.D: Yo me auto-percibo travesti. Me encanta esa palabra y aparte políticamente por todas las compañeras que murieron. Travesti no es una mala palabra, suena divertido en esta sociedad hipócrita en donde te obligan a ser o mujer o varón. Yo soy travesti.
En lo que hablábamos antes sobre los discursos de odio, ¿de qué manera enfrentás esta problemática?
M.D: Los comentarios negativos están siempre, desde que yo era niña. Pero no me interesan, voy por la vida como soy: travesti y punto. Al que le gusta bien y al que no también. La palabra travesti, “traba”, o “trabuco” son la orden del día y las preguntas de si tienen bulto o no. La gente no entiende que yo toda la vida me percibí así, yo me hice y autoconstruí en una travesti y no tengo problema con eso. ¿Cuál es el problema si soy un travesti y tengo barba? Eso ya quedó en el pasado. Las travestis calzamos 45, si, y ¿cuál es el problema?. No es que yo quiero competir para ser mejor que una mujer, soy travesti, me autoconstruí así.
Por otro lado, en consideración de la lucha que llevan adelante por sus derechos y por vivir con la identidad que ustedes eligen, ¿para vos qué representa la palabra libertad?
M.D: Para nosotras ni aun estando en democracia estábamos libres. A nosotras nos seguían persiguiendo. Hicieron un genocidio travesti. No éramos dueñas ni de ir a comprar un pedazo de carne. Donde íbamos, así estemos vestidas de guacho, nos llevaban a las comisarías. Eso hicieron con nosotras, una persecución por décadas sistemática por el simple hecho de nuestra identidad travesti.
Fuente fotografías: María Domínguez.



