
El historiador y periodista Alejandro Enrique recordó el Día del Historiador Matancero, que se conmemora cada 1° de agosto en homenaje a Alfonso Corso. Además, repasó la obra de los investigadores que sentaron las bases de la historiografía local y explicó cómo fueron reconstruyendo el origen y la identidad de uno de los distritos más importantes de la provincia de Buenos Aires.
Por Giuliana Salmonte Siciliano
Gmail: giulianasalmontesiciliano@gmail.com
Cada 1° de agosto, La Matanza celebra el Día del Historiador Matancero, una fecha destinada a reconocer a quienes dedicaron años de trabajo a investigar, preservar y difundir la historia del distrito. Detrás de esa conmemoración está Alfonso Corso, que es considerado uno de los mayores referentes de la historiografía local y cuya labor marcó un antes y un después en la manera de estudiar el pasado matancero.
En diálogo con No Te Duermas, programa de Pulenta Stream, el historiador Alejandro Enrique recordó cómo surgió esta efeméride y destacó la importancia de quienes, a lo largo de las últimas décadas, fueron construyendo una memoria colectiva basada en documentos y archivos que permitieron reconstruir el origen de La Matanza.
La fecha fue instituida luego del fallecimiento de Corso, ocurrido el 1° de agosto de 2007. El periodista explicó que la iniciativa nació en el seno de la Asociación Sanmartiniana de La Matanza, institución de la que el historiador formaba parte y que impulsó un proyecto para homenajearlo. Tiempo después, el Concejo Deliberante aprobó la propuesta y estableció oficialmente el Día del Historiador Matancero.
Para él, la figura de Alejandro Corso representa mucho más que la de un investigador.
Su trabajo permitió profundizar el conocimiento sobre el antiguo Pago de La Matanza y ampliar el horizonte de las investigaciones que hasta ese momento se habían realizado sobre el distrito. Sin embargo, aclaró que la construcción de la historia local fue el resultado de un proceso colectivo que comenzó varias décadas antes y que tuvo a distintos investigadores como protagonistas.
Algunos concentraron sus esfuerzos en descubrir documentos inéditos; otros
rescataron relatos orales, fotografías familiares y archivos privados; mientras que varios optaron por estudiar la historia particular de las localidades que conforman el partido.
Cada uno fue agregando una pieza distinta a un rompecabezas mucho más grande sintetizó Enrique al referirse a la evolución de la historiografía matancera.
En esa misma línea, consideró que el trabajo de los historiadores sigue siendo
fundamental, especialmente en una época donde gran parte de los documentos históricos permanecen dispersos o en manos de familias particulares. La recuperación, conservación y difusión de ese material resulta indispensable para que las futuras generaciones puedan acceder a una reconstrucción rigurosa del pasado matancero.
Zenón y Tesler, los pioneros de la investigación histórica Durante la entrevista, Alejandro Enrique destacó el aporte de Ángel Juan Zenón, autor
del primer libro dedicado específicamente al origen del Partido de La Matanza.
Publicada en 1956 bajo el título Historia: origen histórico del Partido de La Matanza, la obra surgió a partir de las investigaciones que el bibliotecario comenzó a desarrollar en la Biblioteca Mariano Moreno de Tapiales, motivado por las dudas que existían sobre los límites históricos y el nacimiento del distrito.
Nueve años más tarde apareció Partido de La Matanza. Apuntes para su historia, de Mario Tesler, que marcó otro punto de inflexión. Enrique destacó el hallazgo documental realizado por Tesler en el Archivo Histórico Nacional, donde encontró las escrituras vinculadas al antiguo molino harinero de Virrey del Pino. Ese documento permitió identificar las primeras menciones escritas a las Islas de La Matanza.
Biglione, nueva miradas sobre La Matanza
Otro de los investigadores destacados por Enrique fue el doctor Edgardo Enrique Biglione, quien modificó la forma de estudiar la historia local al concentrarse en la identidad de cada pueblo. Sus libros dedicados a González Catán y San Justo rescataron fotografías, testimonios y archivos familiares que enriquecieron el conocimiento sobre las distintas localidades del distrito.
Finalmente, Alejandro volvió a poner el foco en Alfonso Corso y en su obra Primera Historia del Pago de La Matanza, publicada en 1974 luego de haber sido presentada en el Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires.
Según explicó, Corso amplió la mirada de los investigadores anteriores al estudiar el antiguo Pago de La Matanza, una enorme división territorial de la época colonial que incluía regiones que hoy pertenecen a distintos municipios e incluso parte de la Ciudad de Buenos Aires. Ese aporte terminó de consolidarlo como una de las figuras más importantes de la historiografía matancera y dio origen, años después, al homenaje que hoy se recuerda cada 1° de agosto.



