
La investigadora Milagros Dolabjian analizó las trayectorias de personas que permanecen durante largos períodos en situación de calle y atraviesan distintas instancias de asistencia e institucionalización. Señaló que la problemática requiere intervenciones que vayan más allá del alojamiento temporal y contemplen sus múltiples dimensiones.
La situación de calle prolongada no puede entenderse únicamente como la ausencia de una vivienda. Las personas que atraviesan esta problemática pueden transitar durante años por distintos espacios de asistencia e institucionalización, en recorridos marcados por entradas y salidas de la calle, refugios, paradores y otros dispositivos.
Así lo explicó Milagros Dolabjian, doctoranda, profesora universitaria, psicóloga e investigadora vinculada al Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Pontificia Universidad Católica Argentina y al CONICET, quien centra su trabajo en la situación de calle de larga permanencia, el estrés económico crónico y los determinantes psicosociales de la salud mental en contextos de exclusión social extrema.
Su investigación busca poner el foco en las trayectorias de las personas y no solamente en su situación en un momento determinado. Según explicó, se trata de un abordaje novedoso dentro del Observatorio, ya que la Encuesta de la Deuda Social Argentina trabaja principalmente con hogares como unidad de análisis, dejando fuera de ese abordaje longitudinal a las personas que se encuentran en situación de calle.
“Mi propuesta fue trabajar con personas en situación de calle, pero no con cualquier tipo de situación de calle, sino con procesos de trayectoria, donde la persona entra y sale de la calle varias veces, está institucionalizada, atraviesa distintos refugios y paradores”, explicó.
Trayectorias marcadas por la circularidad
Uno de los conceptos centrales de su investigación es el de circularidad. Dolabjian señaló que algunas personas atraviesan distintas instancias, como hospitales, cárceles, paradores, refugios o dispositivos sociocomunitarios, sin lograr completar un proceso que les permita reconstruir sus condiciones de vida y encontrar nuevamente un lugar dentro de la sociedad.
En este sentido, la investigadora remarcó que la situación de calle debe ser comprendida como un proceso atravesado por múltiples factores. No se trata únicamente de una problemática individual, sino de una realidad en la que intervienen condiciones estructurales y diferentes dimensiones de la vida de las personas.
“La situación de calle es un proceso que está muy atravesado por factores estructurales, pero también por cuestiones multidimensionales y personales de la persona”, explicó.
Desde su perspectiva de investigación, Dolabjian señaló que los estudios recientes basados en evidencia plantean la necesidad de avanzar hacia intervenciones más integrales y menos concentradas exclusivamente en la emergencia.
En ese sentido, sostuvo que brindar alojamiento temporal puede constituir una respuesta necesaria, pero no suficiente para abordar las trayectorias prolongadas de exclusión social.
“La investigación está demostrando que no es suficiente con proveer alojamiento temporal y que es necesario algo más multidimensional”, afirmó.
La propuesta implica, entonces, ampliar la mirada sobre la situación de calle y contemplar las diferentes dimensiones que intervienen en las trayectorias de quienes permanecen durante largos períodos en esa condición.
Para Dolabjian, comprender esos recorridos resulta fundamental para pensar respuestas que no se limiten a atender la emergencia inmediata, sino que permitan abordar los procesos de exclusión y las dificultades que atraviesan las personas para reconstruir sus condiciones de vida.



