
La canasta de servicios públicos registró una suba interanual del 54 por ciento en agosto y acumuló un incremento del 944 por ciento desde diciembre de 2023, con el transporte como principal componente del gasto.
Por Florencia Belén Mogno
El costo de los servicios públicos volvió a ocupar un lugar importante dentro de los ingresos de los hogares del Conurbano bonaerense. Las tarifas de electricidad, gas, agua y transporte registraron fuertes aumentos y presionaron sobre los gastos familiares.
La situación alcanzó a hogares que combinaron salarios, changas, jubilaciones, pequeños comercios y actividades independientes para sostener sus ingresos. Los servicios básicos y los traslados formaron parte de los gastos destinados a sostener las necesidades cotidianas.
Los incrementos también alcanzaron a comercios, talleres y pequeñas empresas bonaerenses. La electricidad, el gas, el agua y el transporte formaron parte de sus costos, con efectos sobre los precios, los márgenes, las decisiones de inversión y la capacidad para sostener empleo.
Los servicios aumentaron más que la inflación
El dato surgió del Reporte de Tarifas y Subsidios N°41 del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET.
Según el informe, la canasta de servicios públicos aumentó un 54 por ciento interanual en agosto, veinte puntos por encima de la inflación estimada para el mismo período, que alcanzó el 34 por ciento. Para un hogar promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sin subsidios, el pago mensual de electricidad, gas, agua y transporte demandó 289.622 pesos.
La evolución acumulada desde diciembre de 2023 mostró una diferencia entre ambos indicadores. La canasta de servicios aumentó un 944 por ciento, frente a un avance estimado del nivel general de precios del 249 por ciento.
El gas natural registró el mayor incremento durante ese período, con una suba del 2.071 por ciento. El transporte aumentó un 1.442 por ciento; el agua, un 544 por ciento, y la electricidad, un 501 por ciento.
El transporte, entre los principales gastos
Durante agosto, el transporte demandó unos 123.726 pesos mensuales para el hogar tomado como referencia. Ese monto representó el 43 por ciento de toda la canasta de servicios y además, el transporte aumentó un 69 por ciento en doce meses y fue el componente que más impulsó el incremento general de la canasta.
Asimismo, en el Conurbano, la distancia entre las viviendas y los lugares de empleo convirtió al colectivo, el tren y las combinaciones entre distintos medios de transporte en parte del costo de trabajar.
En tanto, una parte de los ingresos quedó comprometida para los traslados hacia los lugares de trabajo. El transporte formó parte de los gastos relacionados con la movilidad y el acceso al empleo.
La electricidad también registró un aumento. La factura estimada para un usuario N1 alcanzó los 61.308 pesos y tuvo una suba interanual del 50 por ciento. El gas llegó a 61.613 pesos, con un incremento del 43 por ciento, mientras que el agua representó 42.975 pesos y avanzó un 38 por ciento.
Una baja mensual frente a un fuerte incremento acumulado
En sintonía, durante el mismo mes, la canasta de servicios públicos tuvo una reducción mensual del 2,1 por ciento. La variación se debió fundamentalmente al menor consumo estacional de gas y electricidad después del invierno.
De esa manera, en los primeros ocho meses de 2026, en cambio, los servicios públicos acumularon una suba del 57,9 por ciento, frente a una inflación estimada del 21,7 por ciento mientras que los servicios tuvieron además una característica vinculada con las posibilidades de los hogares para modificar sus consumos. Una familia podía postergar la compra de ropa, cancelar una salida o retrasar el cambio de un televisor.
En cambio, existió menos margen para prescindir del agua, dejar de viajar al trabajo o vivir permanentemente sin electricidad. El aumento de los servicios tuvo así incidencia sobre los ingresos destinados a otros gastos de los hogares.
Subsidios y poder adquisitivo
Los usuarios cubrieron, en promedio, alrededor del 55 por ciento del costo de los servicios residenciales relevados. El Estado sostuvo mediante subsidios el 45 por ciento restante, aunque la cobertura varió según el servicio y el segmento.
La evolución de las tarifas también se vinculó con el poder adquisitivo. La estabilización de los precios después de la modificación de los precios relativos no devolvió por sí misma el poder adquisitivo perdido.
Para que existiera una recuperación, los ingresos debían volver a avanzar por delante de los gastos indispensables. El aparato productivo también necesitaba demanda suficiente.En el Conurbano, la discusión sobre las tarifas se manifestó en el pago de las facturas, la carga de la SUBE, el cálculo de las ventas necesarias para abrir un comercio y las decisiones de las familias sobre qué gasto podía esperar.
La evolución de los servicios públicos mostró una diferencia entre el incremento de las tarifas y la inflación estimada. En agosto, la canasta aumentó un 54 por ciento interanual, frente al 34 por ciento de inflación estimada.
Durante los primeros ocho meses de 2026, los servicios acumularon una suba del 57,9 por ciento, mientras que la inflación estimada alcanzó el 21,7 por ciento.Desde diciembre de 2023, la diferencia también se mantuvo: la canasta de servicios acumuló un aumento del 944 por ciento, frente al 249 por ciento registrado por el nivel general de precios.
Fuente fotografías: redes sociales.



