
La atención durante el embarazo, parto y posparto sigue siendo un desafío en Argentina, donde la violencia obstétrica y las intervenciones innecesarias ponen en riesgo la autonomía y el bienestar de las personas gestantes.
Por Florencia Belén Mogno
El sistema de salud enfrenta tensiones entre eficiencia institucional y atención centrada en la persona. En muchos hospitales y clínicas, la prioridad se establece por la logística, la rapidez o la ocupación de camas, dejando en segundo plano la experiencia y los derechos de quien da a luz.
Esta realidad genera un panorama en el que el respeto, la información o la posibilidad de tomar decisiones sobre intervenciones médicas siguen dependiendo de la disposición individual de los profesionales de la salud. En ese sentido y de acuerdo con la información a la que tuvo la oportunidad de acceder Diario NCO, se presentó un informe acerca de la necesidad de impulsar y fortalecer la cuestión del parto respetado en Argentina.
La violencia obstétrica, reconocida legalmente como una forma de violencia de género, afecta a miles de personas gestantes cada año. Incluye desde comentarios humillantes y tácticas invasivas sin consentimiento hasta la separación injustificada del recién nacido o la desautorización de los deseos de quien pare.
Este tipo de situaciones no solo tiene consecuencias físicas inmediatas, sino que también deja secuelas emocionales profundas, afectando la relación con el propio cuerpo y con la maternidad.
Principios de un parto respetuoso
El parto respetado implica condiciones fundamentales para garantizar salud, autonomía y bienestar. Entre ellas se encuentran recibir información clara y oportuna, elegir a la persona que acompañará el proceso, evitar intervenciones innecesarias como episiotomías o cesáreas sin indicación médica, y ser tratada con empatía y calidez.
El contacto piel a piel inmediato con el recién nacido y la promoción del vínculo y la lactancia son prácticas que impactan positivamente tanto en la salud física como emocional de madre e hijo.
Si bien existen modelos de atención más humanizados en algunos centros de salud, aún son insuficientes. La formación profesional resulta clave: aunque ciertas universidades incorporan perspectiva de género y derechos humanos en carreras de medicina, obstetricia y enfermería, la aplicación práctica de estos enfoques sigue siendo desigual.
En ese aspecto, el estudio señaló y remarcó que la educación continua y la sensibilización del personal médico son pasos fundamentales para que el parto respetado deje de depender de voluntades individuales.
Desafíos y acciones pendientes
A pesar de contar con legislación que respalda el parto humanizado, la implementación efectiva de estas normas aún enfrenta obstáculos que van desde la formación insuficiente del personal médico hasta la persistencia de protocolos rígidos y prácticas poco empáticas.
El respeto durante el nacimiento no solo se limita a reducir cesáreas innecesarias o evitar traumas físicos, sino que busca transformar la experiencia en un proceso seguro, empático y amoroso.
De esta manera, Asociaciones de parteras, colectivos feministas y organismos de derechos humanos coinciden en que la exigencia es clara: garantizar lo que la ley establece, escuchar a quienes paren y adaptar los sistemas de salud para que cada nacimiento sea un acto de poder y no de sometimiento.
El desarrollo de esta práctica implica un cambio cultural y estructural. Requiere que los protocolos hospitalarios incorporen la perspectiva de derechos, que la información fluya de manera clara, que se respete la autonomía y que se transforme la práctica cotidiana del personal sanitario. Solo así será posible asegurar que cada parto sea una experiencia que cuide la salud física, emocional y social de quienes lo atraviesan.
El desafío del parto respetado no es solo médico, sino también social y cultural. La manera en que se percibe el embarazo y el nacimiento refleja patrones históricos de autoridad y control sobre los cuerpos de las mujeres y personas gestantes, donde la obediencia a protocolos tradicionales a menudo se prioriza por encima de la autonomía y la escucha activa.
Fuente fotografías: redes sociales.
Te Puede Interesar:
https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco



