
Un relevamiento científico analizó cómo las condiciones del entorno influyeron en los fallecimientos registrados en el distrito durante los últimos años.
Por Florencia Belén Mogno
La relación entre la salud de la población y las condiciones ambientales del territorio ocupó un lugar central en la agenda de investigación científica recientemente. En un distrito con la complejidad demográfica y geográfica como La Matanza, los riesgos derivados del entorno se manifestaron como variables determinantes para la vida.
El crecimiento industrial, sumado a los déficits en el saneamiento básico, generó un escenario de exposición constante para miles de vecinos en diversas localidades. Esta situación obligó a los especialistas a estudiar con detenimiento el vínculo entre el aire, el agua y las tasas de mortalidad registradas.
La mortalidad proporcional atribuible al ambiente se transformó en un indicador clave para medir la calidad de vida y el éxito de las políticas de prevención sanitaria. El estudio de estas cifras permitió entender que muchos fallecimientos no respondieron solo a causas biológicas, sino a factores externos que pudieron haber sido evitados.
En ese sentido y de acuerdo con el material al que accedió Diario NCO, un estudio científico abordó la cuestión de la mortalidad proporcional atribuible a factores ambientales en La Matanza.
Un estudio detallado sobre las causas de muerte y el entorno
El informe, elaborado por investigadores del Centro de Investigaciones Sociales de la UNLaM, detalló que una parte considerable de las defunciones estuvo ligada a riesgos ambientales. La investigación subrayó que los hombres y las mujeres del distrito sufrieron las consecuencias de la contaminación de manera diferenciada según su ubicación.
En sintonía con lo planteado anteriormente, el relevamiento señaló que los datos indicaron que la mortalidad atribuible al ambiente fue un fenómeno persistente durante todo el período analizado por los expertos.
El desarrollo de la investigación analizó la manera como enfermedades crónicas no transmisibles, como el cáncer y las afecciones circulatorias, se vieron potenciadas por la degradación del entorno.
A su vez, el texto explicó que la exposición prolongada a metales pesados y partículas en suspensión en las zonas industriales incrementó los diagnósticos fatales. La investigación de la UNLaM remarcó que el riesgo ambiental no afectó a todos por igual, sino que se ensañó con aquellos sectores que residieron en áreas de mayor precariedad.
Tendencias de mortalidad y vulnerabilidad en los barrios
Por otra parte, el estudio significó un abordaje clave para identificar que la mortalidad infantil vinculada a factores del entorno mostró una tendencia a la baja, aunque se mantuvo en niveles preocupantes.
En esa linea, el reporte precisó que el acceso a servicios básicos fue el factor que más influyó en la supervivencia de los niños en las áreas más críticas de Virrey del Pino. No obstante, la mejora en la red de agua potable fue fundamental para reducir las muertes por diarreas y otras infecciones evitables. Sin embargo, la persistencia de focos contaminantes cerca de las viviendas siguió representando una amenaza latente para los más chicos.
Otro eje fundamental en el análisis tuvo que ver con la incidencia de los factores climáticos extremos y su relación con los fallecimientos en adultos mayores. El documento describió que las olas de calor y las inundaciones en el partido tuvieron un impacto directo en la salud de las personas con patologías previas.
Según el texto, la infraestructura urbana de La Matanza no siempre estuvo preparada para mitigar los efectos de estas contingencias ambientales sobre la población. La inestabilidad climática se sumó a la contaminación estructural, creando un combo de riesgo que elevó la mortalidad en los meses de temperaturas extremas.
Políticas de prevención y remediación territorial
Por otro lado, el relevamiento subrayó que la mayoría de los factores ambientales identificados fueron de carácter modificable a través de la intervención estatal. La investigación concluyó que la inversión en saneamiento y el control industrial son las herramientas más poderosas para salvar vidas en el corto plazo.
En ese punto, se insistió en que el monitoreo de la calidad ambiental debe ser una prioridad constante para el municipio y la provincia de Buenos Aires. La apuesta por un entorno saludable fue vista como el único camino para romper el ciclo de enfermedad y muerte en las zonas relegadas.
Por último, el informe detalló que la prevención ambiental es, en última instancia, una forma de ahorro y de justicia distributiva para los habitantes del oeste. Esta dimensión política de la salud ambiental fue descripta como un desafío ético para los tomadores de decisiones en el ámbito regional y nacional.
Fuente fotografías: redes sociales.
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