Número de edición : 9019

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“Milei y Caputo están en una trampa financiera de la que no pueden salir”

Jorge Altamira. “Milei y Caputo están en una trampa financiera.

El analista político Jorge Altamira advirtió que el gobierno atraviesa un impasse financiero sin salida y que se prepara una gran devaluación tras las elecciones. En diálogo con No te Duermas, programa de Radio Hexa, explicó el conflicto interno entre el Tesoro y el Banco Central, el rol del FMI y el trasfondo geopolítico que condiciona las decisiones económicas de la Argentina.

Por Giuliana Salmonte Siciliano
Gmail: giulianasalmontesiciliano@gmail.com

En primer lugar, para el especialista, la estrategia del Gobierno y del Fondo Monetario Internacional parte de una contradicción estructural: “Hay que acumular reservas, dicen, pero Milei quiere que las acumule el Tesoro. Eso implica que, después de todo el ajuste brutal que ya hizo, tiene que volver a ajustar para comprar los dólares que entren al país”.

El problema, según Jorge Altamira, es que el esquema elegido carece de sustento. “Cuando uno hace un ajuste con el único objetivo de comprar dólares, está manifestando una orientación completamente parasitaria”, advirtió y señaló que las medidas recaen nuevamente sobre jubilados, trabajadores y sectores vulnerables. En gobiernos anteriores, recordó, la acumulación de reservas era tarea del Banco Central; sin embargo, Javier Milei y Santiago Caputo rechazan ese mecanismo porque supondría emitir pesos, lo que contradice su política de ajuste monetario.

“Están en la trampa de lo que se llamaba en una época el catch 22, la gran trampa. No tienen salida”, sentenció. No obstante, considera que el plan económico llegó a un punto de bloqueo interno ya que el Tesoro no puede seguir ajustando sin profundizar la recesión, y el Banco Central no puede comprar dólares sin romper su promesa de no emitir. Por eso, entiende que el gobierno de Estados Unidos no va a financiar esta parálisis.

En su visión, lo que se avecina es una gran devaluación. “Le vaya como le vaya a Milei, la devaluación va a ocurrir. Si le va mal, será a las atropelladas; si le va no tan mal, será igual”, adelantó. Esa corrección cambiaria, explicó, podría abrir una nueva etapa de alineamiento con los Estados Unidos, pero a condición de que Argentina se ajuste a sus exigencias geopolíticas y económicas.

El analista advirtió además que, tras las elecciones, el gobierno norteamericano reafirmará los aranceles sobre el acero y el aluminio argentinos, pero podría liberar el comercio del litio siempre que se integre a cadenas productivas dominadas por empresas estadounidenses, es decir que, esto revela la subordinación de la política económica local a intereses externos: “Pretenden convertirnos en el Puerto Rico de hace 125 años, pero eso hoy es una utopía reaccionaria”.

“Estados Unidos vive su propia crisis estratégica”

Jorge Altamira vinculó la situación argentina con una crisis más profunda en el plano internacional. “El imperialismo norteamericano está sufriendo una crisis estratégica enorme”, sostuvo. Según explicó, la política interna de Donald Trump muestra un país fragmentado y con signos de guerra civil contra su propia población.

En su análisis, sostuvo que el gobierno estadounidense allana fábricas, detiene obreros inmigrantes y utiliza la persecución como herramienta política. Por lo que, considera que la pretensión de reposicionar su influencia en América Latina “es un intento desesperado por reconstruir poder en medio de su propio declive”.

Para el especialista en política obrera, esa tensión geopolítica influye directamente sobre la economía argentina. “Estados Unidos quiere una región subordinada a su esquema productivo y financiero. Pero no tiene la fuerza política ni económica que tenía hace un siglo”, afirmó.

“El litio argentino será entregado a cambio de endeudamiento”

Además, Jorge se refirió al rol de los recursos naturales en el nuevo modelo de dependencia, en lo que subrayó que “las empresas que invierten en minerales le exigen al Estado provincial que desarrolle infraestructura para extraer y exportar el litio. Lo que provoca un costo elevadísimo”.

Según Jorge, esas inversiones terminan trasladando el endeudamiento a las provincias. “El Estado construye caminos, vías o plantas energéticas, pero no para mejorar la vida de los ciudadanos, sino para que las empresas exporten y se lleven las utilidades afuera”, denunció.

“La paradoja es que el país asume el gasto y la deuda, mientras los beneficios quedan en manos privadas y extranjeras”, concluyó. Para él, el litio se convirtió en el nuevo eje de un modelo extractivista que repite los errores históricos de subordinación económica.

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