
La UNLaM y el INTA impulsan un proyecto que busca adaptar tecnología utilizada en condiciones extremas a un formato accesible para viviendas, con el objetivo de fortalecer la producción de alimentos en entornos urbanos.
Por Florencia Belén Mogno
En un contexto global atravesado por el cambio climático, la seguridad alimentaria se consolidó como una de las principales preocupaciones en materia de desarrollo. Las dificultades para acceder a alimentos frescos, sumadas a la presión sobre los sistemas productivos tradicionales, impulsaron la búsqueda de alternativas innovadoras.
En este escenario, la producción en entornos controlados comenzó a ganar protagonismo como una estrategia para optimizar recursos y garantizar mayor estabilidad en los cultivos. La posibilidad de producir alimentos en espacios reducidos abrió nuevas perspectivas, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas.
La incorporación de tecnología en los procesos productivos permitió mejorar la eficiencia en el uso del agua, reducir riesgos climáticos y aumentar la previsibilidad de las cosechas, aspectos clave frente a un escenario ambiental cada vez más incierto.
En este marco y según el material al que accedió Diario NCO, la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), en conjunto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, avanzó en el desarrollo de un sistema hidropónico doméstico basado en tecnología previamente utilizada en la Antártida.
Un desarrollo tecnológico con base científica
El proyecto, orientado a la optimización de un prototipo de producción hidropónica, buscó adaptar este sistema a un formato similar al de un electrodoméstico, pensado para su uso en viviendas particulares.
En relación con lo expuesto anteriormente, el documento facilitado a este medio explicó y detalló que la iniciativa contó con financiamiento del Consejo Interuniversitario Nacional y de la Unión Europea.
La propuesta tuvo como objetivo central facilitar la producción de vegetales en condiciones controladas, incluso en espacios reducidos, lo que permitiría ampliar el acceso a alimentos frescos en contextos urbanos.
Hidroponía: eficiencia y control en la producción
La técnica de cultivo hidropónico se basa en el uso de soluciones nutritivas disueltas en agua, prescindiendo del suelo como soporte. Este sistema permite un control preciso de los nutrientes que recibe la planta, lo que mejora la calidad del producto final.
Entre sus principales ventajas, se destacó la optimización del uso del agua y la reducción de factores de riesgo asociados a la producción tradicional, como condiciones climáticas adversas o problemas del suelo.
Además, el modelo posibilita una mayor previsibilidad en los tiempos de cultivo, lo que representa un cambio significativo en la lógica productiva, al permitir planificar cosechas con mayor exactitud.
De la Antártida a los hogares
El desarrollo tecnológico tuvo antecedentes en experiencias realizadas en la Patagonia y en la Antártida, donde el sistema fue puesto a prueba en condiciones extremas. Estos ensayos permitieron validar su funcionamiento en entornos donde la producción convencional resulta prácticamente imposible.
A partir de estos avances, el objetivo del proyecto se orientó hacia la transferencia de la tecnología a la vida cotidiana. La adaptación a un formato doméstico buscó resolver una limitación frecuente en áreas urbanas: la falta de espacio para producir alimentos.
En este sentido, el desafío principal radicó en simplificar el uso del dispositivo para que pueda ser operado por cualquier usuario, sin necesidad de conocimientos técnicos específicos, manteniendo al mismo tiempo su eficiencia.
Articulación institucional y proyección productiva
El rol de la UNLaM resultó clave en la articulación del proyecto, especialmente en aspectos vinculados al análisis de mercado y a la generación de herramientas para su transferencia al sector productivo. La iniciativa contempló la posibilidad de que el dispositivo sea fabricado a nivel local.
El desarrollo implicó un trabajo interdisciplinario que incluyó especialistas en distintas áreas, desde ingeniería hasta economía, con el objetivo de diseñar un sistema funcional y adaptable a diversas condiciones.
Asimismo, se buscó que la tecnología pueda ajustarse a diferentes contextos climáticos y geográficos del país, garantizando su funcionamiento en distintas regiones.
En ese sentido, el proyecto se posicionó como una apuesta a integrar innovación científica, accesibilidad y necesidades sociales, con la intención de incorporar nuevas formas de producción de alimentos en entornos urbanos y contribuir a la sostenibilidad a largo plazo.
Fuente fotografías: redes sociales.
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