
Un laboratorio de innovación impulsa estrategias interdisciplinarias que combinan tecnología y compromiso ambiental para dar respuesta a problemáticas locales.
Por Florencia Belén Mogno
En un escenario marcado por la creciente digitalización, el uso cotidiano de la tecnología comenzó a ser observado desde una perspectiva ambiental. La actividad digital implicó un consumo de recursos que impactó de manera directa en el entorno, lo que instaló la necesidad de repensar los hábitos vinculados a su utilización.
En ese contexto, la noción de sustentabilidad digital cobró relevancia como una forma de comprender el vínculo entre tecnología y ambiente. Cada acción en el entorno virtual, desde el almacenamiento de archivos hasta la circulación de datos, formó parte de una dinámica que contribuyó a la generación de emisiones contaminantes.
De acuerdo con datos consultados, el sector digital representó entre el 1,5 y el 3,2 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, cifras que lo ubicaron en niveles comparables con industrias como el transporte aéreo y marítimo.
En este marco, surgieron iniciativas orientadas a pensar soluciones tecnológicas con un enfoque ambiental. Entre ellas, se destacó el laboratorio de innovación digital “Tu Compromiso Vale”, impulsado desde el Centro de Desarrollo e Investigaciones Tecnológicas de la Universidad Nacional de La Matanza.
Innovación tecnológica con impacto social
Según el documento al que accedió Diario NCO, este espacio estuvo conformado por estudiantes, docentes y graduados, y se orientó a desarrollar proyectos que abordaran problemáticas sociales con una mirada interdisciplinaria.
La propuesta se centró especialmente en áreas como la educación y la salud pública, aunque su carácter abierto permitió intervenir en distintas temáticas, siempre con el eje puesto en la sustentabilidad y en la concientización sobre el uso responsable de la tecnología.
Uno de los aspectos centrales del trabajo del laboratorio estuvo vinculado a visibilizar el impacto ambiental de las prácticas digitales cotidianas. En ese sentido, se promovió una mayor conciencia sobre la huella de carbono asociada al uso de dispositivos y plataformas virtuales.
De esta manera, se destacó la importancia de modificar hábitos como la generación excesiva de contenido o el almacenamiento innecesario de archivos, prácticas que implicaron un mayor consumo energético en servidores y sistemas de almacenamiento.
Asimismo, se impulsaron acciones orientadas a fomentar la participación en el ámbito tecnológico, con especial énfasis en la incorporación de mujeres en estas áreas, en línea con una perspectiva de inclusión y equidad.
Desarrollo de soluciones para la comunidad
Por otra parte, cabe señalar que el laboratorio también llevó adelante proyectos concretos destinados a dar respuesta a necesidades locales. Entre ellos, se incluyeron desarrollos vinculados al ámbito de la salud, como la utilización de impresión 3D para la creación de modelos anatómicos y simuladores de bajo costo.
De acuerdo con el reporte brindado a este medio, estas herramientas fueron utilizadas en procesos de formación, lo que permitió mejorar las prácticas de aprendizaje en carreras vinculadas a la medicina.
Asimismo, se desarrollaron soluciones digitales para organizaciones comunitarias, como la creación de plataformas que facilitaron la gestión de turnos y el registro de pacientes en espacios de atención barrial.
Tecnología, ambiente y nuevas herramientas
Por otra parte, el equipo incorporó nuevas líneas de trabajo vinculadas al uso de inteligencia artificial en instancias iniciales de investigación, con el objetivo de explorar sus posibles aplicaciones en el ámbito social.
En este punto, el estudio señaló que en cada uno de los desarrollos se contempló la medición de la huella de carbono generada, lo que permitió implementar estrategias para reducir su impacto, como la optimización de recursos digitales.
Además, se impulsaron iniciativas orientadas a compensar el impacto ambiental, entre ellas la plantación de árboles como forma de equilibrar las emisiones generadas por la actividad tecnológica.
El rol de las nuevas generaciones
El impulso de estos proyectos estuvo fuertemente vinculado a la participación de estudiantes y becarios, quienes aportaron ideas y promovieron el desarrollo de nuevas propuestas dentro del laboratorio.
En ese sentido, se destacó la importancia de instalar el debate en torno al uso responsable de la tecnología y su impacto ambiental, con el objetivo de generar cambios en las prácticas cotidianas.
En este marco, la iniciativa buscó consolidarse como un espacio de formación, concientización y acción, orientado a promover un uso más responsable de la tecnología y a contribuir al cuidado del ambiente desde el ámbito local.
Fuente fotografías: redes sociales.
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