Edición N° 9151
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Un tratamiento desarrollado en Argentina con membrana amniótica logró cicatrizar heridas complejas y evitar amputaciones

Tratamiento desarrollado en Argentina con membrana amniótica.
Tratamiento desarrollado en Argentina con membrana amniótica.

Investigadores de la UNAJ, el CONICET y otras instituciones científicas desarrollaron apósitos elaborados con membrana amniótica esterilizada que ya fueron utilizados en más de 2.000 pacientes.

Por Florencia Belén Mogno

La medicina regenerativa atraviesa una etapa de importantes avances a partir del desarrollo de nuevas tecnologías orientadas a mejorar la recuperación de tejidos y ofrecer alternativas frente a tratamientos tradicionales. En ese marco, investigadores argentinos lograron consolidar una estrategia innovadora para abordar heridas complejas que, en muchos casos, podían derivar en amputaciones.

El desarrollo consiste en apósitos elaborados a partir de membrana amniótica esterilizada, un material biológico que favorece los procesos de cicatrización al liberar factores regenerativos. La propuesta permitió simplificar la aplicación del tratamiento y ampliar el acceso, ya que los pacientes pueden colocarlo en sus propios domicilios luego de recibir indicaciones médicas.

La investigación fue realizada por un equipo interdisciplinario integrado por especialistas de distintas instituciones científicas, entre ellas la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), el CONICET, el Hospital El Cruce, CEMIC, el Banco de Tejidos AMNIOS y el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP-CONICET).

El trabajo permitió desarrollar una alternativa terapéutica producida íntegramente en Argentina y aplicada en personas con lesiones complejas, como úlceras de pie diabético, heridas producto de accidentes y afecciones que anteriormente podían terminar en procedimientos de amputación.

Una innovación que llegó a los pacientes

El tratamiento se basa en la colocación de un apósito que se integra a la herida y libera componentes biológicos capaces de favorecer la regeneración del tejido. La aplicación se renueva cada 72 horas y puede ser realizada por el propio paciente con acompañamiento familiar y seguimiento del equipo médico.

El insumo fue desarrollado por el banco de tejidos Amnios BMA, habilitado por el Incucai, Cucaiba y la ANMAT. La organización cumple además una función social al destinar gran parte de su producción a hospitales públicos, en muchos casos sin costo para los pacientes.

El avance surgió a partir de investigaciones que buscaron comprender por qué la membrana amniótica generaba mejoras significativas en la evolución de heridas complejas. El estudio comenzó en 2020, cuando el tratamiento ya era utilizado en determinados casos clínicos, pero todavía no estaban completamente identificados sus mecanismos de acción.

Uno de los cambios más importantes fue el paso de la membrana criopreservada, que requería conservación a bajas temperaturas y utilización principalmente en quirófanos, a una versión liofilizada. Este nuevo formato elimina el agua del tejido, permite su esterilización y facilita su almacenamiento durante aproximadamente tres años a temperatura ambiente.

Ciencia argentina con impacto social

La investigación permitió identificar que la membrana amniótica favorece la vascularización de los tejidos nuevos y contribuye a una cicatrización de mayor calidad. Además, los especialistas observaron modificaciones en la respuesta de los macrófagos, células fundamentales en los procesos de reparación, que presentan una reacción menos inflamatoria durante el tratamiento.

El equipo también realizó estudios mediante biopsias para analizar distintos momentos de la cicatrización y comparar la evolución frente a tratamientos convencionales. Estos trabajos permitieron evaluar indicadores vinculados con la inflamación, la reparación y la reorganización del tejido.

Uno de los casos que impulsó esta línea de investigación fue el de un paciente oncológico con una lesión extensa que no deseaba atravesar nuevas intervenciones quirúrgicas. La comparación entre un tratamiento convencional y el apósito de membrana amniótica permitió observar una evolución favorable en la zona tratada con esta alternativa, lo que llevó a extender su aplicación al resto de la herida.

Actualmente, el tratamiento ya fue utilizado en más de 2.000 pacientes y se aplica en distintos centros médicos del país. En la provincia de Buenos Aires, algunos de los establecimientos que trabajan con esta tecnología son el Hospital El Cruce, el Hospital de Esteban Echeverría y el Hospital Posadas.

Más allá del avance científico, el desarrollo representa una herramienta vinculada al acceso a la salud, especialmente para personas que no cuentan con recursos para afrontar tratamientos costosos. La producción nacional del insumo y su incorporación en hospitales públicos forman parte de una estrategia orientada a acercar terapias innovadoras a sectores más amplios de la población.

El equipo de investigación continúa trabajando para ampliar sus aplicaciones hacia otro tipo de lesiones, como las musculares y tendinosas. De esta manera, una tecnología nacida de la articulación entre universidades, organismos científicos y centros de salud busca extender sus beneficios y consolidar el aporte de la ciencia argentina al campo de la medicina regenerativa.

Fuente fotografías: redes sociales.

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