
El emprendimiento gastronómico incorporó una modalidad que permite el ingreso de perros y abrió el debate sobre nuevas formas de convivencia en los espacios comerciales del barrio.
Por Florencia Belén Mogno
En los últimos años, los emprendimientos gastronómicos del conurbano bonaerense se consolidaron como espacios que buscaron ir más allá de la oferta tradicional de comida y bebida. En un contexto atravesado por transformaciones sociales, económicas y culturales, muchos locales comenzaron a pensarse también como ámbitos de encuentro y esparcimiento.
Dentro de ese escenario, la relación entre las personas y los animales ocupó un lugar cada vez más visible en la vida cotidiana. La presencia de perros en espacios públicos, comerciales y recreativos dejó de ser una excepción para convertirse en una práctica que interpeló normas preexistentes, y debates sobre higiene, respeto y cuidado.
En este universo se encuadra la experiencia de Kirya, un bar ubicado en González Catán, en La Matanza, que decidió abrir sus puertas también a los perros y se convirtió en el primer espacio gastronómico de la localidad en adoptar formalmente una modalidad pet friendly. Sus dueños, los hermanos Ariel y Cristian Kirchner, y este último diálogo con Diario NCO sobre el origen de la iniciativa, el impacto en sus clientes y el recorrido del emprendimiento.
Una propuesta innovadora
Para comenzar, ¿cómo fue la decisión de permitir el acceso de perros al local y cómo recibieron esto los y las clientes?
C.K: Fue una decisión natural, ya que siempre que pasaba algún perro de la calle lo dejábamos pasar, y le ofrecíamos un plato de comida, o agua, aún más hoy en día con las altas temperaturas. Soy un amante de los animales y decidí hacer la publicación porque a veces notaba que algunas personas les daban cariño a los perros, y otros también los miraban con recelo. Entonces, quise aclararlo para que nadie lo sienta como una falta de respeto o falta de higiene. El público en las redes lo tomó muy bien, incluso luego de publicar la foto, muchos clientes nos comenzaron a preguntar si podían asistir al bar con sus “amigos peludos”, y así fue. Son más las personas que se preocupan por el bienestar de los animales, que las que no y creo que ese fue un cambio positivo que hubo en la sociedad en los últimos años.
¿Y cómo fue tu acercamiento al concepto de “pet friendly”?
C.K: Junto al equipo del bar buscamos cómo podríamos nombrar lo que habíamos adoptado para el funcionamiento del lugar, y nos enteramos que se denomina “pet friendly”. De todas formas, es un pensamiento que siempre tuvimos, pero luego nos enteramos que se llamaba así.
Por otra parte y en cuanto a la historia, ¿cómo surgió el emprendimiento?
C.K: Siempre tuve como anhelo y deseo emprender. Me fascina la idea de poder trabajar para mí, y con la gente. Es una especie de sueño perseguido, algo que tenía en mente hace muchísimo tiempo. A su vez, me interesa mucho la cocina y todo lo que tiene que ver con el rubro. Antes de comenzar con el emprendimiento, tenía otro trabajo, al cual renuncié para ponerme una rotisería con mi mamá, eso fue la base, cuando comencé a interiorizarme en el tema de las comidas.
Y en lo que concierne al bar, ¿aqué se debe el nombre del mismo?
C.K: En un principio, se me había ocurrido Valkiria, porque me interesa todo lo relacionado a los vikingos, pero me parecía un nombre muy largo, y además ya había un lugar que se llamaba así. Entonces, para no perder la idea, pensé en abreviar la palabra, y así surgió Kirya. También tiene la identidad del principio de mi apellido, Kirchner, y es un nombre corto, como yo quería.
Este proyecto se remonta a lo que fue el período de la pandemia, ¿cómo fue comenzar a emprender en ese contexto?
C.K: En un principio, con muchísimas dudas. Teníamos que hablar con los propietarios de cada alquiler para saber qué podría pasar si volvían las restricciones en algún momento. Es el esfuerzo de muchos años dentro de un lugar, por lo que teníamos mucho miedo. Comenzamos con el bar cuando había muchísimas restricciones, pero siempre cumpliendo con todo, y poco a poco se fue liberando todo.
Por último, ¿qué te gustaría que represente esta iniciativa en la comunidad?
C.K: Creo que estaría bueno que la iniciativa sea adoptada por todos, y no solamente por espacios gastronómicos, sino por cualquier persona que tenga un local comercial. No cuesta nada hoy en día poner un recipiente con agua fría, es algo mínimo que hace un cambio y ayuda muchísimo. Son pequeñas acciones que generan grandes cambios.
Fuente fotografías: redes sociales.
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