Edición N° 9156
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La deuda familiar se profundizó en el Conurbano y la mora superó el 31 por ciento en algunos municipios

La deuda familiar se profundizó en el Conurbano.
La deuda familiar se profundizó en el Conurbano.

Presidente Perón, Florencio Varela y Malvinas Argentinas registraron algunos de los mayores niveles de incumplimiento.

Por Florencia Belén Mogno

La deuda familiar adquirió un peso cada vez mayor en la economía cotidiana del Conurbano bonaerense. Los créditos, las tarjetas y los préstamos dejaron de utilizarse solamente para afrontar compras importantes y comenzaron a funcionar, en numerosos hogares, como una forma de cubrir gastos habituales ante ingresos que no alcanzaron para sostener el consumo.

De acuerdo con datos de la Central de Deudores del Banco Central, procesados por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC) y la Fundación Friedrich Ebert (FES), la provincia de Buenos Aires registró una tasa de mora del 20,17 por ciento, por encima del promedio nacional de 17,4 por ciento. El relevamiento contabilizó alrededor de 1,84 millones de bonaerenses con atrasos superiores a 90 días.

La situación presentó fuertes diferencias entre los distintos municipios. En algunos distritos del Conurbano, los niveles de deuda irregular superaron el 30 por ciento. Presidente Perón encabezó el registro con 32,73 por ciento, seguido por Florencio Varela con 32,48 por ciento y Malvinas Argentinas con 31,34 por ciento. San Vicente también presentó una tasa elevada, de 29,92 por ciento.

El crédito para cubrir los gastos cotidianos

El crecimiento de la morosidad estuvo relacionado con las dificultades que enfrentaron los hogares para sostener sus gastos. Cuando los ingresos perdieron capacidad de compra y aumentaron los costos de alimentos, servicios, alquileres y transporte, el crédito pasó a ocupar un lugar más importante dentro de los presupuestos familiares.

Una compra que anteriormente podía realizarse con los ingresos disponibles comenzó a financiarse mediante cuotas. Luego, el uso de la tarjeta pudo extenderse a otros consumos y, en determinados casos, llegar hasta las compras de supermercado.

El problema apareció cuando el endeudamiento dejó de ser una herramienta puntual para convertirse en un compromiso permanente. A partir de ese momento, las cuotas y los intereses pasaron a representar una parte fija del presupuesto y la capacidad de pago quedó cada vez más condicionada por la evolución de los ingresos.

En ese contexto, los niveles de mora registrados en distintos municipios no pudieron analizarse únicamente como decisiones individuales. Las dificultades económicas también estuvieron relacionadas con la evolución de los salarios, el empleo y el consumo.

Los municipios con mayor nivel de mora

El mapa de la deuda mostró una situación especialmente compleja en algunos municipios del Conurbano. Presidente Perón registró una mora del 32,73 por ciento y Florencio Varela alcanzó el 32,48 por ciento. Malvinas Argentinas llegó al 31,34 por ciento, mientras que San Vicente se ubicó en 29,92 por ciento.

La problemática también alcanzó a municipios vinculados con actividades industriales y logísticas. Zárate registró una tasa de mora del 26,05 por ciento; Ensenada, del 24,55 por ciento; Campana, del 23,69 por ciento, y Cañuelas, del 23,23 por ciento.

En esos distritos, la actividad económica estuvo relacionada con fábricas, puertos, transporte y servicios productivos. Sin embargo, la presencia de esos sectores no garantizó por sí misma una mayor capacidad de pago de los hogares frente a un escenario de retroceso de ingresos y ajustes en las empresas.

El impacto también se observó al comparar los datos provinciales con los del conjunto del país. Buenos Aires concentró 1,84 millones de personas con deuda irregular sobre un total nacional de 4,86 millones. De esta manera, casi cuatro de cada diez deudores morosos se encontraban en territorio bonaerense.

Una deuda que también reflejó el deterioro de los ingresos

El Conurbano reunió una combinación de factores que profundizó el impacto del endeudamiento. La densidad poblacional, los niveles de informalidad laboral, los salarios, los costos de traslado, el peso de los alquileres y la dependencia del consumo interno incidieron sobre la economía de los hogares.

Cuando la actividad económica se debilitó, las consecuencias no necesariamente se tradujeron en despidos formales. También pudieron expresarse mediante una reducción de horas trabajadas, menos changas, menores ventas para trabajadores por cuenta propia o una caída de la actividad comercial.

En ese escenario, el crédito funcionó como una forma de compensar temporalmente la pérdida de ingresos. Sin embargo, cuando la capacidad de pago no logró recuperarse, las familias comenzaron a acumular cuotas, refinanciar saldos y enfrentar mayores dificultades para acceder a nuevo financiamiento.

La situación también tuvo consecuencias sobre el acceso futuro al crédito formal. La acumulación de atrasos pudo dificultar la posibilidad de obtener nuevos préstamos o financiar consumos, lo que redujo las alternativas disponibles para hogares que ya enfrentaban restricciones de ingresos.

Los datos procesados por el CEC y la FES mostraron que la problemática no quedó limitada al área metropolitana, ya que también aparecieron municipios del interior bonaerense con niveles importantes de mora. Sin embargo, el Conurbano concentró una combinación particularmente fuerte entre cantidad de población y tasas elevadas de incumplimiento.

La evolución de la deuda familiar permitió observar así otra dimensión de las dificultades económicas de los hogares. Los atrasos superiores a 90 días registrados por el Banco Central mostraron que una parte importante de las familias bonaerenses tuvo dificultades para cumplir con sus compromisos financieros.

En ese contexto, los porcentajes superiores al 30 por ciento registrados en Presidente Perón, Florencio Varela y Malvinas Argentinas expusieron la magnitud que alcanzó la morosidad en algunos sectores del Conurbano. La deuda dejó de representar únicamente una herramienta para financiar determinados consumos y pasó a ocupar un lugar central en la forma en que numerosos hogares afrontaron sus gastos cotidianos.

Fuente fotografías: redes sociales.

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