
El trabajo reunió a más de 50 especialistas de distintas instituciones del país y permitió elaborar una caracterización integral de los ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres.
Por Florencia Belén Mogno
La diversidad de los ecosistemas constituye uno de los principales desafíos para avanzar en políticas de conservación ambiental y uso sostenible de los recursos naturales. La identificación de las características de cada ambiente permite comprender mejor su funcionamiento, reconocer las amenazas que enfrenta y establecer estrategias de protección acordes a sus particularidades.
En ese marco, la generación de información sistematizada adquirió un valor estratégico para los organismos encargados de diseñar políticas públicas. Contar con datos geográficos, ambientales y biológicos actualizados facilita la toma de decisiones vinculadas con la planificación territorial, la preservación de la biodiversidad y la evaluación de los impactos provocados por las actividades humanas.
Además, la integración de herramientas digitales y sistemas de información geográfica abrió nuevas posibilidades para reunir grandes volúmenes de datos en un único soporte. Este tipo de desarrollos no solo optimiza el trabajo de investigadores y gestores ambientales, sino que también contribuye a ampliar el conocimiento disponible sobre el patrimonio natural del país.
En ese contexto, un equipo integrado por más de 50 especialistas de 25 institutos y universidades nacionales elaboró el mapeo y la caracterización más exhaustivos realizados hasta el momento sobre los ecosistemas argentinos.
El proyecto fue impulsado por la Dirección de Biodiversidad de la Subsecretaría de Ambiente, en el marco de la elaboración del Séptimo Informe Nacional de Biodiversidad, e involucró la firma de un convenio de asistencia técnica entre la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET, con la participación de 15 unidades ejecutoras del organismo distribuidas en todo el territorio nacional.
Un relevamiento sin precedentes
El trabajo permitió describir y caracterizar 12 ecosistemas marinos, 66 acuáticos continentales y 55 terrestres mediante un abordaje unificado que buscó mantener criterios homogéneos para cada uno de ellos. Como resultado se elaboró un documento de referencia acompañado por fichas descriptivas, bases de datos geográficas y un Sistema de Información Geográfica (SIG).
De acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, cada ecosistema fue analizado a partir de variables geográficas, ambientales, biológicas y de conservación. Las fichas incluyen datos sobre superficie, ubicación, temperatura, precipitaciones, flora, fauna, áreas protegidas, amenazas ambientales y servicios ecosistémicos, entre otros aspectos.
El Sistema de Información Geográfica desarrollado durante el proyecto integra mapas con información ambiental específica para cada región. Esta herramienta permite visualizar en una misma plataforma variables como condiciones climáticas, áreas protegidas y características geográficas, facilitando tanto la investigación como la planificación de acciones de conservación.
Información para la gestión ambiental
Según el estudio, este relevamiento constituye actualmente la caracterización más completa disponible sobre los ecosistemas argentinos. A diferencia de trabajos anteriores, que estuvieron concentrados principalmente en los ambientes terrestres, esta iniciativa incorporó de manera integral los ecosistemas marinos y acuáticos continentales.
Para alcanzar ese objetivo, los investigadores combinaron información satelital, modelos digitales de elevación, trabajos científicos recientes, observaciones de campo y procesos de fotointerpretación especializada. En el caso de los ecosistemas acuáticos continentales, la clasificación también se apoyó en estudios previos y en el conocimiento aportado por especialistas de distintas disciplinas.
El reporte también detalla los principales beneficios que cada ecosistema brinda a la sociedad. Entre ellos se encuentran el abastecimiento de agua dulce, la pesca, la producción ganadera, la regulación hídrica y climática, el control de la erosión, el secuestro de carbono y el desarrollo de actividades vinculadas con la educación, el turismo, la recreación y la investigación científica.
Una herramienta para el futuro
El material fue elaborado para responder a las necesidades de los organismos responsables de la conservación de la biodiversidad y servirá como base para futuras acciones de planificación territorial y gestión ambiental. Asimismo, constituye un recurso de consulta para investigadores, instituciones educativas y organismos públicos que trabajan sobre el patrimonio natural argentino.
Desde el CONICET destacaron que el proyecto también puso de manifiesto la capacidad de articulación de la comunidad científica nacional, al reunir especialistas de distintas regiones y disciplinas en torno a un objetivo común. La coordinación entre instituciones permitió construir una base integrada y estandarizada que podrá actualizarse y ampliarse en el futuro.
Los responsables del trabajo señalaron además que esta experiencia representa un aporte significativo para el conocimiento de la biodiversidad del país y ofrece una herramienta estratégica para fortalecer la conservación de los ecosistemas, orientar políticas públicas y promover una gestión ambiental sustentada en evidencia científica.
Fuente fotografías: Conicet.
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