Edición N° 9152
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Innovador tratamiento con membrana amniótica logró cicatrizar heridas complejas y evitar amputaciones

Tratamiento con membrana amniótica. Heridas complejas
Tratamiento con membrana amniótica. Heridas complejas

Un equipo de investigación integrado por especialistas de distintas instituciones, entre ellas la UNAJ, desarrolló apósitos de membrana amniótica esterilizada que ya fueron utilizados en más de 2.000 pacientes y que pueden aplicarse fuera del quirófano.

Por Florencia Belén Mogno

Un equipo de investigación integrado por especialistas de distintas instituciones científicas desarrolló un tratamiento con membrana amniótica esterilizada destinado a heridas complejas. La propuesta permitió avanzar en la cicatrización de lesiones como úlceras de pie diabético y heridas provocadas por accidentes, cuadros que en su mayoría derivaban en amputaciones.

El tratamiento se basó en apósitos elaborados a partir de membrana amniótica esterilizada, con un formato similar al de una curita. El material se colocó sobre heridas que exudan, se embebió en esa exudación, se integró a la lesión y liberó factores regenerativos. Cada aplicación se renovó cada 72 horas y pudo realizarla el propio paciente en su domicilio, con la asistencia de un familiar y luego de recibir las indicaciones del médico tratante.

El insumo se desarrolló en Argentina mediante el banco de tejidos Amnios BMA, habilitado por Incucai, Cucaiba y ANMAT. La organización destinó el 74% de su producción a hospitales públicos, en su gran mayoría sin cargo, con el objetivo de facilitar el acceso al tratamiento.

Un desarrollo basado en el trabajo en red

La investigación se llevó adelante en el Centro de Medicina Traslacional del Hospital El Cruce (CEMET-HEC) y reunió a investigadores e investigadoras de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas “Norberto Quirno” (CEMIC), el Banco de Tejidos AMNIOS y el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP-CONICET).

Entre los integrantes del equipo se encontró una persona graduada en Bioquímica de la UNAJ. María Ximena Guerbi, primera autora del artículo científico publicado, docente e investigadora de la universidad, destacó la importancia de la articulación entre médicos, científicos y equipos de salud para que los resultados de la investigación pudieran llegar a los pacientes.

El tratamiento tuvo como antecedente el uso de membrana amniótica criopreservada, es decir, congelada a -80 °C. El banco de tejidos del Hospital Garrahan, creado en 2000, fue pionero en su producción bajo esa modalidad. Sin embargo, el traslado debía realizarse con hielo seco y su utilización quedaba limitada al quirófano.

A partir de ese antecedente se desarrolló una nueva versión de la membrana: la forma liofilizada. En este proceso se retiró el agua, se esterilizó el material y se lo envasó en un ambiente libre de contaminantes. El resultado fue un apósito similar a una curita, con tres años de vida media a temperatura ambiente, que evitó la necesidad de mantener una cadena de frío y permitió simplificar la aplicación.

Más pacientes tratados

El banco de tejidos informó que hasta el momento había tratado a más de 2.000 pacientes. Entre ellos se encontraron personas con problemas de córnea que iban camino a la ceguera y pacientes con heridas complejas, como úlceras de pie diabético o lesiones provocadas por accidentes. En la mayoría de estos últimos casos, los cuadros derivaban en amputaciones.

El tratamiento también tuvo un objetivo social vinculado con el acceso a la salud. Alejandro Berra, director de investigación traslacional del Banco de Membrana Amniótica Amnios BMA, señaló que la posibilidad de acceder a una prótesis no era igual para todas las personas y planteó como objetivo garantizar el acceso al tratamiento para pacientes sin recursos.

La investigación sobre los mecanismos que explicaban el funcionamiento de la membrana comenzó en 2020. Para ese momento, el material ya se utilizaba en heridas complejas, particularmente en úlceras de pie diabético, aunque todavía no se comprendía por completo por qué generaba una evolución favorable en los pacientes.

En ese sentido, la docente de la UNAJ e investigadora del equipo, Griselda Moreno explicó en el informe que el trabajo se concentró en analizar la liberación de factores biológicos y activos, identificar cuáles intervenían y estudiar los procesos involucrados para consolidar el uso terapéutico y clínico del tratamiento.

Qué observaron los investigadores

Entre los hallazgos, el equipo identificó que la membrana amniótica promovía la vascularización de los tejidos neoformados. De acuerdo con la investigación, este proceso permitía la producción de células nuevas y la generación de un tejido funcional de mejor calidad que el obtenido mediante tratamientos convencionales.

También se observó que los macrófagos, células que guiaban el proceso de regeneración, presentaban una respuesta menos inflamatoria bajo este tratamiento. Según explicó Guerbi, esta característica se asociaba con una cicatrización más rápida.

Uno de los casos que impulsó esta línea de investigación correspondió a un paciente oncológico atendido por Jimena Rodrigo, integrante del equipo y médica del CEMIC, que presentaba una úlcera extensa y no quería someterse a nuevas intervenciones quirúrgicas. Debido a las características de la herida, la médica trató de manera simultánea dos sectores de la lesión con terapias diferentes.

En uno de los sectores se utilizó colágeno bovino, el tratamiento convencional destinado a preparar el lecho para un injerto, mientras que en el otro se aplicó el apósito de membrana amniótica. Al observar que el sector tratado con la membrana no solo preparaba la superficie de la herida para un injerto, sino que avanzaba hacia un proceso de cicatrización más eficiente, la médica decidió extender el tratamiento a toda la lesión.

Una alternativa de producción nacional

Durante ese proceso se tomaron biopsias que permitieron al equipo analizar marcadores moleculares de expresión génica. Estos indicadores permitieron determinar en qué etapa se encontraba la cicatrización, ya fuera inflamación, reparación del tejido u reorganización de la matriz extracelular, y comparar de manera objetiva el tratamiento convencional con el realizado mediante membrana amniótica.

El equipo buscó ampliar el uso del tratamiento hacia otro tipo de lesiones, además de las heridas de piel, con la posibilidad de incluir lesiones musculares o tendinosas. Moreno destacó que se trataba de un desarrollo de producción íntegramente nacional y accesible.

Actualmente, el tratamiento se aplica en distintos puntos del país y es utilizado por entre 15 y 20 centros. En el conurbano bonaerense, entre los principales efectores se encuentran el Hospital El Cruce, el Hospital de Esteban Echeverría y el Hospital Posadas.

El equipo continuará evaluando otros hospitales de la provincia de Buenos Aires para incorporarlos como centros receptores. En ese proceso, la prioridad estaba puesta en pacientes de bajos recursos.

Fuente fotografías: redes sociales.

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