
Los últimos registros oficiales reflejaron un aumento en los niveles de desempleo, caída en el empleo registrado y mayor demanda de puestos laborales.
Por Florencia Belén Mogno
El mercado laboral argentino enfrentó un nuevo retroceso durante el primer trimestre de 2025 marcado por los niveles de desocupación crecieron en relación al mismo período del año anterior, al tiempo que se consolidó una caída sostenida en la tasa de empleo y en la población con ocupación registrada.
Estos datos se dieron en un contexto de mayor inestabilidad económica, marcada por la pérdida del poder adquisitivo, la retracción del consumo y la profundización del ajuste en la inversión pública.
En ese sentido, el presente informe, al que accedió Diario NCO, analizó el comportamiento del mercado de trabajo. En el estudio reañizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), se abordaron indicadores de actividad, empleo, desocupación y subocupación, con una metodología comparativa que tomó como referencia los primeros trimestres de años anteriores.
Precisiones de la investigación
En primer lugar, el estudio mostró que la tasa de desocupación alcanzó un 7,9 por ciento durante el primer trimestre de 2025, frente al 7,7 por ciento registrado en el mismo período del año anterior. Este incremento, aunque moderado, reflejó una continuidad en la tendencia ascendente que ya se había verificado en el primer trimestre de 2024.
A su vez, la tasa de actividad, es decir, el porcentaje de la población económicamente activa sobre el total, se mantuvo en niveles similares a los del año previo, lo que indica que el aumento de la desocupación no obedeció a un crecimiento repentino de la población económicamente activa, sino a una disminución en la capacidad del mercado para absorber a quienes buscaron empleo.
En cuanto a la tasa de empleo, el análisis evidenció un deterioro especialmente marcado en el segmento de personas ocupadas con descuento jubilatorio. Durante el primer trimestre del año, este grupo representó el 20,6 por ciento de la población total, lo que implicó una reducción de 0,7 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre de 2024.
Ampliación y datos relevantes
En sintonía con lo planteado anteriormente, el relevamiento facilitado a este medio señaló que la población ocupada sin descuento jubilatorio se ubicó en el 11,7 por ciento, con una caída de 0,1 puntos porcentuales interanuales.
Esta evolución sugiere una baja general en el empleo formal, al tiempo que revela un estancamiento en el sector informal. Si bien no se registró una suba significativa en el número de personas ocupadas no registradas, tampoco se observó una absorción de mano de obra por vías alternativas.
Por otro lado, el informe incluyó un análisis sobre el conjunto de personas que presionaron sobre el mercado de trabajo, ya sea por estar desocupadas, subocupadas o por encontrarse en búsqueda activa de empleo pese a tener uno.
En este punto, se verificó un aumento del uno por ciento en comparación con el primer trimestre de 2024, lo que reafirmó la tendencia creciente en la demanda insatisfecha de puestos laborales.
Este dato cobra relevancia al considerar que una mayor presión sobre el mercado no solo refleja la situación de quienes quedaron desempleados, sino también de quienes vieron deterioradas sus condiciones actuales de trabajo, su salario o sus expectativas de estabilidad, y por ello decidieron iniciar una nueva búsqueda.
La subocupación, entendida como el grupo de personas que trabaja menos de 35 horas semanales por causas involuntarias, también mostró señales de aumento, aunque con variaciones según el grupo etario y la región del país. El análisis completo de estos indicadores permitirá, en próximos informes, una lectura más específica sobre las zonas y sectores más afectados.
Análisis y resultados
En conclusión, los datos del primer trimestre de 2025 reflejaron un empeoramiento generalizado del mercado laboral argentino. La caída en el empleo formal, la persistencia del trabajo no registrado y el aumento de la presión sobre el sistema expusieron un cuadro preocupante, que podría agravarse si no se implementan medidas de contención económica y reactivación productiva.
Frente a este panorama, se observó también un aumento de la presión sobre el mercado de trabajo, entendido como el conjunto de personas que, más allá de su condición ocupacional actual, buscaron activamente un empleo durante el período relevado.
En un escenario de alta incertidumbre, con recortes presupuestarios en áreas sensibles del Estado y una política económica orientada al achicamiento del gasto, el mercado de trabajo sigue siendo uno de los principales indicadores de vulnerabilidad social. Mientras tanto, miles de personas enfrentan día a día la dificultad de encontrar un lugar en el sistema laboral y sostener sus condiciones de vida.
Fuente fotografías: Cepa.
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