
Un informe privado advirtió que cada vez más hogares necesitan financiamiento para cubrir gastos básicos. El aumento del costo de vida dejó a los inquilinos en una situación más vulnerable.
Por Florencia Belén Mogno
En Argentina, el encarecimiento sostenido de la vida cotidiana empezó a sentirse con más fuerza en los hogares urbanos, donde los ingresos quedaron desfasados frente a la suba de precios. Dentro de ese esquema, el acceso a la vivienda se convirtió en uno de los factores más determinantes en la economía familiar.
Para quienes alquilan, el peso mensual del alquiler se combinó con otros gastos indispensables, como los servicios y la alimentación. Esa suma ajustó cada vez más los márgenes y obligó a muchas familias a redefinir cómo administran sus recursos.
En ese proceso, el crédito dejó de ser una opción ocasional y pasó a ocupar un lugar central. La necesidad de financiar consumos básicos comenzó a instalarse como una práctica extendida en distintos sectores.
En ese sentido, un informe del centro de estudios Tejido Urbano, al que accedió Diario NCO, indicó que el 37,4 por ciento de los hogares inquilinos del Área Metropolitana de Buenos Aires recurrió a algún tipo de préstamo para sostener sus gastos.
El crédito, cada vez más presente en la vida cotidiana
En sintonía con lo planteado anteriormente, el documento facilitado a este medio señaló que el dato respecto al porcentaje es de hogares inquilinos y los préstamos mostró un crecimiento claro respecto a los años previos.
La comparación con períodos anteriores permitió observar un cambio de comportamiento. Mientras antes predominaban los ahorros o la ayuda informal, en la actualidad el financiamiento ganó terreno como herramienta para sostener la economía diaria.
Los préstamos se orientaron, en su mayoría, a cubrir necesidades básicas. El pago del alquiler, los servicios y la compra de alimentos encabezaron la lista, lo que evidenció el nivel de presión que enfrentaron los hogares.
Más crédito formal y nuevas exigencias
Otro de los puntos destacados fue el crecimiento del crédito bancario. Cada vez más familias optaron por este tipo de financiamiento, lo que implicó una relación más directa con el sistema financiero.
Esa tendencia trajo aparejadas nuevas obligaciones, como el pago de intereses y cuotas mensuales que se sumaron al conjunto de gastos fijos. El endeudamiento, en ese sentido, no solo resolvió urgencias, sino que también condicionó los ingresos a futuro.
A diferencia de esto, los préstamos informales se mantuvieron sin grandes variaciones. El cambio principal se dio en la mayor presencia de opciones formales dentro de la economía doméstica.
Menos margen para sostenerse sin ayuda
A lo expuesto anteriormente se sumó otro dato relevante que fue la disminución de hogares que lograron sostener sus gastos sin recurrir a financiamiento. Con el paso del tiempo, se redujo el porcentaje de inquilinos que pudo afrontar sus obligaciones únicamente con sus ingresos.
Al mismo tiempo, creció la cantidad de familias que combinaron distintas estrategias, como el uso de ahorros junto con préstamos. Esto reflejó un escenario más ajustado, con menor capacidad de respuesta ante imprevistos.
En ese sentido, el reporte indicó que la necesidad de recurrir a herramientas externas dejó en evidencia una pérdida de autonomía económica en amplios sectores, cada vez más condicionados por el contexto.
El impacto más fuerte en las grandes ciudades
En tanto, la situación resultó aún más marcada en zonas de alto costo como el AMBA y la Ciudad de Buenos Aires. Allí, una porción significativa de los hogares apeló a algún tipo de financiamiento para llegar a fin de mes.
Si se sumaron quienes utilizaron ahorros y quienes se endeudaron, la mayoría de los inquilinos recurrió a alguna estrategia para sostener su economía. Este dato reflejó la intensidad del impacto en los grandes centros urbanos.
En este marco, el crecimiento del endeudamiento apareció como una señal de alerta sobre la situación habitacional y económica. La dificultad para afrontar gastos básicos sin asistencia financiera planteó un escenario de mayor fragilidad para miles de familias.
Fuente fotografías: redes sociales.
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