
Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata desarrollaron una iniciativa para transformar cavas inactivas en espacios productivos mediante la cría de pejerreyes en jaulas flotantes.
Por Florencia Belén Mogno
Durante años, cientos de canteras abandonadas quedaron convertidas en espacios sin uso productivo y con un fuerte impacto ambiental en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires. La acumulación de agua, la falta de mantenimiento y su utilización como basurales clandestinos transformaron estos terrenos en un problema recurrente para los municipios.
Estas cavas, originadas por la extracción de tierra, piedra y tosca, suelen inundarse una vez finalizada la actividad minera debido al agua de lluvia o al ascenso de napas subterráneas. Con profundidades variables y formas irregulares, muchas veces desconocidas, pasaron a ser consideradas por los especialistas como “pasivos ambientales”, es decir, espacios degradados que demandan intervención y planificación.
Frente a este escenario, la Universidad Nacional de La Plata avanzó en una propuesta que buscó revertir esa realidad. A través de un proyecto de investigación aplicado, científicos de la casa de estudios platense trabajaron en una alternativa que apuntó a resignificar estas áreas y convertirlas en centros de producción sustentable, con impacto económico, ambiental y social.
En ese sentido y de acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, la iniciativa fue llevada adelante por investigadores del Instituto de Limnología “Dr. Raúl A. Ringuelet” (ILPLA), dependiente de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP, el CONICET y asociado a la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires.
Una propuesta científica para transformar el territorio
El trabajo se desarrolló en el marco de un convenio estratégico firmado con el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica bonaerense, con el objetivo de evaluar la potencialidad de estas canteras inundadas como sitios aptos para la acuicultura sustentable de peces nativos, especialmente el pejerrey.
El equipo estuvo integrado por Darío Colautti, Javier García de Souza, Ailen Solanas, María Fernanda Álvarez, Tomás Maiztegui, Hernán Benítez, Ignacio García, Luisa Fajardo González y Maricel Centi Ferrei, quienes combinaron trabajo de laboratorio con presencia territorial en distintos municipios de la provincia.
En el documento facilitado a este medio, los investigadores explicaron: “Este trabajo busca garantizar que el conocimiento académico y tecnológico generado en nuestro laboratorio retorne a la sociedad, transformando un riesgo ambiental en una oportunidad innovadora de desarrollo regional”.
El pejerrey como eje de una estrategia productiva
Uno de los principales objetivos del proyecto fue implementar un sistema de cría de pejerrey en jaulas flotantes dentro de estas cavas inactivas. La propuesta se apoyó en más de 20 años de experiencia del equipo de la UNLP en acuicultura ecológica aplicada a lagunas regionales.
La estrategia consistió en adaptar ese conocimiento previo a las condiciones específicas de las canteras, aprovechando su capacidad hídrica y sus características naturales para impulsar una producción sustentable con participación local.
Darío Colautti, director del ILPLA y uno de los impulsores de la iniciativa, señaló en el informe consultado: “El desafío que nos plantea este proyecto es lograr adaptar el sistema de cultivo que hemos desarrollado a las condiciones socioecológicas que poseen las cavas, para optimizar la producción de peces y el desarrollo local”.
Por su parte, Javier García de Souza, director del proyecto de articulación, sostuvo: “Una vez que conozcamos en detalle las cavas, la técnica que buscamos implementar permitirá que los actores locales se involucren en todas las etapas del cultivo, algo que sabemos que es posible, no sólo por el notable interés que despierta el pejerrey, sino porque se trata de técnicas sencillas, económicas y participativas”.
Trabajo de campo y pruebas en distintos municipios
Actualmente, los investigadores realizaron prospecciones limnológicas exhaustivas para relevar las dimensiones físicas de los espejos de agua, medir profundidades y analizar la calidad química y biológica del agua.
También se llevaron adelante estudios sobre nutrientes, clorofila y presencia de plancton, fundamentales para determinar la viabilidad del ecosistema como base alimentaria para los peces.
Estas evaluaciones ya se desarrollaron en municipios como La Plata, Berisso, Ensenada y Florencio Varela, mientras se proyectó sumar nuevos casos en Luján, Berazategui, Olavarría y Brandsen, donde el trabajo articulado mostró avances importantes, especialmente en la localidad de Samborombón.
Más allá de la producción: educación y ecoturismo
El proyecto no se limitó a la producción acuícola, sino que planteó una recuperación integral de estos espacios abandonados. La propuesta incluyó la posibilidad de convertir las canteras en áreas de ecoturismo, recreación controlada y educación ambiental.
Los investigadores consideraron que estos espejos de agua podían transformarse en espacios de aprendizaje sobre ecosistemas acuáticos, sostenibilidad y cultura científica, además de fortalecer el vínculo entre la universidad pública y las comunidades locales.
Asimismo, la cría de especies nativas como el pejerrey permitiría no solo cubrir demandas productivas regionales, sino también contribuir al repoblamiento de ambientes naturales y al desarrollo de estrategias sustentables de largo plazo.
De esta manera, la UNLP consolidó una iniciativa que combinó investigación científica, innovación tecnológica y compromiso territorial, con el objetivo de convertir un problema ambiental histórico en una oportunidad concreta de desarrollo para la provincia de Buenos Aires.
Fuente fotografías: redes sociales.
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