Edición N° 9170
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Jóvenes del Gran Buenos Aires: las dificultades para acceder a una vivienda independiente

Jóvenes del Gran Buenos Aires: Acceso a una vivienda
Jóvenes del Gran Buenos Aires: Acceso a una vivienda

Un relevamiento nacional expone el alcance del déficit habitacional entre este grupo de la población y muestra el peso de la Provincia de Buenos Aires dentro de quienes todavía viven con sus familias.

Por Florencia Belén Mogno

El acceso a una vivienda constituye una de las condiciones necesarias para desarrollar un proyecto de vida independiente. Sin embargo, la posibilidad de dejar el hogar familiar depende de una combinación de factores que incluye los ingresos disponibles, el costo de las viviendas y las características del mercado inmobiliario.

Durante los últimos años, la transición hacia una vivienda propia o alquilada se convirtió en un proceso más prolongado para una parte de la población joven. La salida del hogar de origen puede postergarse cuando los recursos disponibles no permiten afrontar de manera sostenida los gastos que implica mantener un espacio independiente.

La problemática no se limita a quienes directamente no cuentan con una vivienda. También comprende situaciones en las que varias personas deben compartir un mismo inmueble, hogares que requieren ampliaciones o propiedades que presentan deficiencias en sus condiciones materiales y de infraestructura.

Los jóvenes frente al déficit habitacional

Según un relevamiento realizado por el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda sobre estadísticas oficiales del INDEC, el 52 por ciento de los hogares encabezados por personas de entre 25 y 34 años presenta algún tipo de déficit habitacional. De acuerdo con el informe, se trata de la proporción más elevada entre los distintos grupos etarios analizados.

El mismo estudio indica que aproximadamente 2,5 millones de personas de entre 25 y 35 años continúan viviendo con sus padres o suegros. La Provincia de Buenos Aires concentra cerca del 40 por ciento de esos casos, con algo más de un millón de personas en esa situación.

La permanencia en el hogar familiar puede responder a distintas circunstancias. Entre ellas se encuentran las dificultades para afrontar un alquiler, la imposibilidad de reunir los recursos necesarios para comprar una propiedad y la necesidad de mantener los gastos cotidianos dentro de los ingresos disponibles.

Cuando la convivencia se prolonga

El estudios señaló además que alrededor del 46 por ciento de los jóvenes que viven con sus padres o suegros reside en hogares que presentan algún déficit habitacional. Esto representa aproximadamente 1,2 millones de personas.

Las situaciones contempladas pueden incluir falta de espacio, condiciones materiales deficientes, problemas sanitarios o carencias relacionadas con servicios básicos. De esta manera, parte de la población que permanece dentro del hogar familiar enfrenta simultáneamente dificultades vinculadas con la cantidad de personas que comparten la vivienda y con las características del inmueble.

En los hogares donde conviven dos generaciones adultas, la distribución de los ambientes puede modificarse para incorporar nuevas necesidades. Espacios originalmente destinados a una función determinada pueden transformarse, mientras que las ampliaciones de las propiedades aparecen como una alternativa para sumar ambientes.

Estas estrategias permiten atender necesidades concretas dentro de las familias, pero no modifican el hecho de que una parte de la población joven continúa sin acceder a una vivienda independiente.

La situación en la Provincia de Buenos Aires

El peso de la Provincia dentro del conjunto de jóvenes que todavía viven con familiares constituye uno de los principales datos del relevamiento. La concentración de población en el territorio bonaerense implica que las dificultades para acceder a una vivienda tienen una dimensión significativa en términos cuantitativos.

El escenario presenta características particulares en las áreas metropolitanas, donde la disponibilidad de suelo, los valores de los alquileres y la infraestructura forman parte de las condiciones que deben afrontar quienes buscan establecerse en una vivienda propia o alquilada.

El Observatorio calcula que, utilizando una estimación considerada prudente, solamente la población joven que continúa viviendo con familiares podría representar una demanda potencial de al menos 500 mil viviendas nuevas.

El reporte permitió observar una diferencia entre tener una necesidad habitacional y contar con las condiciones necesarias para resolverla. En el caso de la población joven, esa distancia se refleja tanto en la cantidad de personas que continúan viviendo con familiares como en las condiciones de los hogares en los que permanecen.

En la Provincia de Buenos Aires, los datos dimensionan el alcance de un desafío que combina demanda habitacional, características urbanas y capacidad económica de los hogares. La evolución de esos factores determinará las posibilidades concretas de que una mayor cantidad de jóvenes pueda acceder a una vivienda independiente.

Fuente fotografías: redes sociales.

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