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El auge del pilates en La Matanza

El pilates en La Matanza. Una disciplina muy compleja.
El pilates en La Matanza. Una disciplina muy compleja.

En el último año el pilates se consolidó como una de las actividades físicas con mayor crecimiento a nivel mundial, y en La Matanza no es la excepción. En localidades como Ramos Mejía, San Justo o Villa Madero comenzaron a multiplicarse los estudios especializados, muchos de ellos pequeños emprendimientos barriales que funcionan con grupos reducidos y máquinas.

Por Giuliana Salmonte Siciliano
Gmail: giulianasalmontesiciliano@gmail.com

Aunque no existen cifras oficiales del municipio sobre la cantidad exacta de centros, un relevamiento en plataformas de gimnasios, redes sociales y registros comerciales muestra que solo en Ramos Mejía funcionan al menos entre 10 y 15 espacios vinculados al pilates, entre estudios exclusivos y gimnasios que incorporaron la disciplina. Estos ofrecen clases personalizadas y grupos reducidos.

En la mayoría de los casos se trata de estudios chicos, con entre cuatro y seis máquinas, lo que permite clases de pocos alumnos por turno y mayor exclusividad con cada uno. Esta modalidad combina ejercicio, rehabilitación y entrenamiento personalizado, algo muy buscado en los últimos años.

A nivel general, la disciplina está en expansión dentro de la industria del bienestar y el fitness. “El pilates es una disciplina muy compleja, se trabaja la fuerza, la flexibilidad, la postura y la respiración, todo eso al mismo tiempo. Entonces, no solamente es que se trata de hacer ejercicio, sino de aprender, conectar con el cuerpo y moverse de forma más consciente”, remarcó una especialista de la zona.

Además, los instructores coinciden en que las redes sociales y la difusión entre deportistas y figuras públicas contribuyeron a popularizarlo entre públicos más jóvenes. Antes estaba asociado principalmente a la rehabilitación o a personas mayores, pero hoy el rango de edades es más amplio.

Aunque la mayor cantidad de estudios está en Ramos Mejía o San Justo, en los últimos años la disciplina empezó a expandirse hacia barrios más periféricos de La Matanza como Gregorio de Laferrere, Rafael Castillo y González Catán, principalmente a través de pequeños estudios o gimnasios que incorporan la actividad.

En Laferrere hay al menos entre cuatro y seis espacios activos de, exclusivamente, pilates reformer, pero también, existen espacios de danza y fitness que sumaron pilates como parte de su oferta, como la escuela Andrea Mignone, lo que amplía la presencia de la disciplina en el barrio.

No obstante, muchos estudios funcionan en casas adaptadas o locales pequeños, lo que reduce costos y permite que los instructores emprendan su propio espacio. En localidades como Rafael Castillo o González Catán, el pilates suele aparecer todavía dentro de gimnasios, centros de rehabilitación o escuelas de danza, más que en estudios exclusivos, aunque de a poco van apareciendo nuevos.

El crecimiento gracias a la difusión

Muchos especialistas en la educación física, profesores y kinesiólogos explican que la disciplina comenzó a instalarse en estas zonas después de la pandemia. Una instructora de La Matanza sostuvo que “es algo super positivo, significa que cada vez más personas están tomando conciencia de la importancia de hacer ejercicio, de moverse, de cuidar el cuerpo y prevenir posibles lesiones o dolores que muchas veces vienen del sedentarismo y del estrés”.

Además, muchos coinciden en que el boca a boca es el principal motor de crecimiento en estos barrios ya que gracias a que una alumna recomienda a otra y otra a su conocida y así sucesivamente, los turnos se llenan rápidamente, pese a que los estudios son pequeños y no se conoce tanto sobre la disciplina.

“Es una actividad que se adapta a todas las edades”

En este sentido, se piensa que el pilates es solo para chicas jóvenes con los mejores cuerpos, pero en realidad, lo pueden trabajar tanto los más chicos como los adultos mayores. En referencia a esto, la profesora comentó que le encanta que se pueda adaptar a todas las edades y niveles.

“No hace falta que seas muy experto y no es solamente para jóvenes, sino que lo pueden hacer adultos mayores, niños y eso es lo que tiene de bueno. Por eso cada vez más personas lo están eligiendo como parte de su rutina. Así que en definitiva que haya más estudios de pilates significa que el bienestar y la salud están ocupando un lugar más importante en la vida cotidiana de cada uno de nosotros”, concluyó.

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