Número de edición : 9074

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Investigadores de la UNLP analizan cómo el sedentarismo y la mala alimentación afectan huesos y arterias

 Investigadores de la UNLP analizan el sedentarismo.
Investigadores de la UNLP analizan el sedentarismo.

Un equipo científico de la Universidad Nacional de La Plata estudia el impacto del síndrome metabólico sobre el sistema óseo y vascular.

Por Florencia Belén Mogno

El avance de los hábitos sedentarios y el deterioro en la calidad de la alimentación se consolidaron en los últimos años como dos de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas. Más allá del aumento de peso o de los problemas cardiovasculares más conocidos, sus consecuencias también alcanzan estructuras menos visibles pero fundamentales para el funcionamiento del cuerpo.

El síndrome metabólico se convirtió en una de las condiciones más frecuentes asociadas a este escenario. La combinación entre obesidad abdominal, resistencia a la insulina, alteraciones en los niveles de azúcar y trastornos en los lípidos sanguíneos genera un impacto progresivo que no solo afecta la salud cardiovascular, sino también otros sistemas como el óseo y el articular.

Comprender cómo estos procesos actúan de manera simultánea resulta clave para anticipar complicaciones, mejorar tratamientos y fortalecer políticas de prevención. En ese camino, la investigación científica desarrollada en universidades públicas continúa ocupando un lugar central en la generación de conocimiento aplicado a problemas concretos de salud.

En el documento al que accedió Diario NCO, científicos de la Universidad Nacional de La Plata explicaron los avances de una investigación orientada a estudiar cómo el síndrome metabólico impacta al mismo tiempo en dos tejidos esenciales del organismo: los huesos y las arterias.

Una investigación con impacto en la salud pública

En sintonía con lo planteado, el trabajo se desarrolló en el Laboratorio de Investigaciones en Osteopatías y Metabolismo Mineral (LIOMM), dependiente de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP.

En ese aspecto, el documento facilitado a este medio señaló que el proyecto busca comprender los mecanismos biológicos que vinculan estas alteraciones para explorar futuras estrategias de prevención.

El equipo está encabezado por Antonio McCarthy, director del laboratorio y actual presidente de la Asociación Argentina de Osteología y Metabolismo Mineral, quien destacó la importancia de analizar de forma conjunta procesos que muchas veces se estudian por separado dentro de la medicina tradicional.

El vínculo entre el metabolismo y el daño progresivo

La investigación se enfoca en cómo el estrés metabólico afecta de manera paralela al sistema óseo y al sistema vascular, especialmente en personas que desarrollan síndrome metabólico o diabetes tipo 2, dos trastornos estrechamente relacionados y cada vez más frecuentes.

Ambas patologías suelen estar impulsadas por factores como el sedentarismo, la mala alimentación y la obesidad visceral, que favorecen la aparición de resistencia a la insulina.

Cuando esto ocurre, las células dejan de responder adecuadamente a esta hormona y comienzan a producirse desequilibrios que alteran múltiples funciones del organismo.

Como consecuencia, aumenta significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, infartos y muerte prematura, además de otras complicaciones como enfermedad renal, problemas visuales, neuropatías y trastornos osteoarticulares que suelen avanzar de forma silenciosa con el paso del tiempo.

Una condición que afecta distintos sistemas

Asimismo, el reporte indicó que el síndrome metabólico no representa únicamente una enfermedad aislada, sino una condición compleja que también incrementa las probabilidades de desarrollar diabetes tipo dos a futuro. Ambas comparten un estado persistente de inflamación crónica de bajo grado, hiperglucemia y alteraciones en los lípidos sanguíneos.

Ese deterioro sostenido genera daños progresivos en distintos órganos y tejidos, lo que obliga a pensar la prevención desde una mirada más amplia que no se limite únicamente al control del peso o del azúcar en sangre.
Dentro de ese escenario, uno de los principales focos del equipo de investigación está puesto en los llamados productos de glicación avanzada, conocidos como AGEs, estructuras químicas que se forman por el exceso de azúcares en el organismo.

El rol de las moléculas que aceleran el deterioro

Estas moléculas modifican de manera irreversible proteínas del cuerpo y alteran el funcionamiento normal de los tejidos donde se acumulan. Además, activan receptores específicos llamados RAGE, presentes en numerosas células, que desencadenan respuestas inflamatorias y contribuyen al daño progresivo de distintos órganos.

El estudio busca entender cómo estos mecanismos afectan simultáneamente al hueso y a las arterias, generando una relación directa entre el deterioro metabólico, la fragilidad ósea y el riesgo vascular.

A través de trabajos experimentales, los investigadores lograron recrear en modelos animales condiciones comparables al síndrome metabólico humano para observar de forma controlada cómo evolucionan estas alteraciones y cuáles son sus consecuencias a mediano plazo.

Resultados que permiten avanzar en prevención

Según detallaron desde el laboratorio, un modelo experimental basado en el consumo de fructosa en niveles similares a los presentes en una bebida azucarada permitió inducir rápidamente alteraciones metabólicas relevantes, como hipertensión, cambios en los lípidos sanguíneos, aumento de la adiposidad visceral y resistencia a la insulina.

Este enfoque permitió observar de manera más precisa cómo comienzan a desarrollarse las complicaciones asociadas a estas patologías y abre nuevas posibilidades para intervenir antes de que el daño se vuelva irreversible.

El aporte de la UNLP no solo fortalece la comprensión de procesos complejos que afectan a millones de personas, sino que también reafirma el papel de la investigación pública como una herramienta fundamental para generar conocimiento con impacto directo en la salud colectiva y en la construcción de estrategias preventivas a largo plazo.

Fuente fotografías: redes sociales.

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