Edición N° 9151
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Conurbano: casi el 80 por ciento de los hogares deja de consumir alimentos esenciales por falta de ingresos

Alimentos esenciales por falta de ingresos.
Alimentos esenciales por falta de ingresos.

Un relevamiento del ISEPCI advierte un deterioro sostenido en la alimentación de las familias del Conurbano bonaerense.

Por Florencia Belén Mogno

En los barrios del Conurbano bonaerense, la mejora relativa en algunos indicadores de precios no alcanza para modificar de manera significativa la vida cotidiana de las familias. La organización del consumo sigue atravesada por restricciones que condicionan las decisiones diarias.

La alimentación se consolidó como uno de los principales espacios de ajuste dentro del presupuesto familiar. En muchos hogares, la posibilidad de sostener una dieta completa depende de la evolución del ingreso y no de una planificación estable del consumo.

Aunque algunos índices muestran una desaceleración en el ritmo inflacionario, esa dinámica no se refleja en una recuperación del poder adquisitivo. La distancia entre ingresos y costo de vida continúa siendo un factor central en la economía de los hogares.

En ese sentido y de acuerdo con el material al que tuvo la oportunidad de acceder Diario NCO, un relevamiento del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) advierte que casi el 80 por ciento de los hogares del Conurbano dejó de consumir al menos un alimento esencial por motivos económicos.

El consumo de alimentos esenciales en retroceso

En ese aspecto, el reporte incluyó dentro de la categoría mencionada productos básicos como carnes, lácteos, frutas y verduras como así también cereales y legumbres. Mientras tanto la reducción en su consumo no solo impacta en la calidad de la alimentación, sino también en la cantidad de nutrientes disponibles en la dieta diaria.

En sintonía con lo planteado anteriormente, cabe señalar que el estudio también señaló que una amplia mayoría de los hogares atraviesa una situación de tensión económica permanente para llegar a fin de mes.

En ese escenario, el relevamiento indicó que el consumo de alimentos se convirtió en una de las principales variables de ajuste, junto con el endeudamiento y la postergación de otros gastos esenciales.

La mesa familiar como principal zona de ajuste

Por otro lado, el informe apuntó que la pérdida de poder adquisitivo obligó a reorganizar de manera constante las prioridades del gasto doméstico. En ese esquema, la alimentación dejó de ser un consumo garantizado y pasó a depender de la disponibilidad inmediata de ingresos.

En esa línea, el relevamiento agregó que los aumentos acumulados en productos básicos profundizan este fenómeno. Incluso cuando algunos rubros muestran variaciones moderadas en el corto plazo, el efecto combinado de incrementos previos y salarios rezagados impacta directamente en el acceso a la canasta alimentaria.

Al mismo tiempo, crece el uso de tarjetas de crédito, financiamiento informal y mecanismos de endeudamiento cotidiano para sostener gastos corrientes. Sin embargo, esas herramientas también tienen un límite, ya que comprometen ingresos futuros y reducen aún más el margen de maniobra de los hogares.

Un escenario estructural en el Conurbano bonaerense

Por otra parte, el documento consultado por este medio, el Conurbano bonaerense concentra una de las mayores densidades poblacionales del país y refleja con claridad el impacto de los cambios en la estructura económica y social.

Asimismo, la investigación expuso que la combinación de salarios atrasados, junto con la informalidad laboral y el aumento del costo de vida configura un escenario de vulnerabilidad extendida.

En este contexto, la inseguridad alimentaria deja de ser un fenómeno puntual para convertirse en una tendencia persistente. No se trata únicamente de precios elevados, sino de ingresos que no alcanzan para sostener un consumo básico de manera continua.

A modo de conclusión, el estudio señaló que la brecha entre lo que cuesta vivir y lo que efectivamente ingresan los hogares continúa ampliándose, incluso en un escenario donde la inflación muestra signos de desaceleración. En el Conurbano, esa diferencia se expresa de manera concreta en la mesa diaria de millones de familias.

Fuente fotografías: redes sociales.

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