
Un informe sobre la evolución de los valores en el Mercado Central de Buenos Aires y las principales cadenas de supermercados reveló aumentos significativos en productos como el tomate y la papa, mientras que algunas frutas registraron bajas que amortiguaron parcialmente el impacto sobre el índice de precios.
Por Florencia Belén Mogno
La evolución de los precios de los alimentos continuó ocupando un lugar central en el análisis económico debido a su incidencia directa sobre el costo de vida y el poder adquisitivo de los hogares. En un escenario caracterizado por cambios constantes en las cadenas de comercialización y producción, los productos frescos mantuvieron una dinámica particularmente sensible a factores estacionales, climáticos y logísticos.
Dentro de este conjunto, las frutas y hortalizas constituyeron uno de los segmentos más observados por especialistas y consumidores. Las variaciones en sus precios no solo impactaron en las decisiones de compra cotidianas, sino que también influyeron de manera significativa en los indicadores de inflación que miden la evolución general del costo de los bienes de consumo.
A su vez, la creciente participación de productos importados en determinados mercados comenzó a generar nuevos debates acerca de su incidencia en la formación de precios. La llegada de mercadería proveniente del exterior modificó en algunos casos las condiciones de oferta y demanda, lo que repercutió tanto en los valores mayoristas como en los precios finales observados por los consumidores.
Según el informe sobre la evolución de precios de hortalizas y frutas al que accedió Diario NCO, durante mayo de 2026 se registró una fuerte suba en el segmento de verduras, tubérculos y legumbres comercializados en el Mercado Central de Buenos Aires, mientras que las principales frutas mostraron una tendencia opuesta.
El tomate, ¿un lujo para pocos?
El estudio analizó las seis hortalizas más vendidas y las cuatro frutas con mayor volumen de comercialización, además de evaluar su impacto potencial sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
De acuerdo con el documento, el promedio ponderado de las seis especies de hortalizas más comercializadas en el Mercado Central mostró un incremento del 33,4 por ciento respecto de abril. Esta variación estuvo impulsada principalmente por el fuerte aumento del tomate, que registró una suba del 132,1 por ciento, seguido por la papa con un incremento del 26,3 por ciento, el zapallo con el 19,6 por ciento y la cebolla con el 1,7 por ciento.
En contrapartida, la lechuga y la batata mostraron retrocesos en sus precios, con caídas del 9,6 y del 9,5 por ciento respectivamente. Sin embargo, estos descensos no alcanzaron para compensar el impacto generado por los aumentos observados en los productos de mayor incidencia dentro del segmento.
A su vez, el informe señaló que esta evolución permitiría proyectar un incremento del 33,1 por ciento en el segmento Verduras, Tubérculos y Legumbres del IPC. Debido al peso que este rubro tiene dentro de la división de Alimentos y Bebidas no alcohólicas, la incidencia estimada sobre el índice general habría sido cercana a 0,7 puntos porcentuales durante mayo.
Frutas con comportamiento dispar
En contraste con la tendencia observada en las hortalizas, las cuatro frutas más comercializadas en el Mercado Central registraron una caída ponderada del 7,6 por ciento respecto del mes anterior. El limón lideró las bajas con una reducción del 26,5 por ciento, seguido por la naranja con el 18,1 por ciento y la banana con el 14,3 por ciento.
La única excepción dentro del grupo fue la manzana, que incrementó su valor en un 9,7 por ciento. Según el documento consultado, durante mayo ingresaron al Mercado Central partidas de manzanas provenientes de Chile con un precio promedio de 3.652 pesos por kilogramo, cifra que resultó un 56 por ciento superior al valor promedio de las manzanas originarias de Río Negro, comercializadas a 2.299,6 pesos por kilo.
Como resultado de este comportamiento, el informe proyectó una reducción del 6,7 por ciento para el segmento frutas dentro del IPC. Debido a la ponderación que posee este rubro dentro del índice de alimentos, el efecto estimado habría sido una disminución cercana a 0,1 puntos porcentuales.
Los supermercados reflejaron la misma tendencia
Los datos relevados en las principales cadenas de supermercados mostraron una evolución similar a la observada en el mercado mayorista. Durante mayo, el promedio de precios corrientes de las seis especies de hortalizas analizadas aumentó un 36,7 por ciento respecto de abril.
Enbtanto, el tomate volvió a destacarse con una suba del 117,6 por ciento, mientras que la lechuga aumentó un 41,2 por ciento, la batata un 17,2 por ciento, la cebolla un 10,3 por ciento y la papa un 6,7 por ciento. El zapallo fue el único producto que mostró una reducción de precios, con una caída del 16,2 por ciento.
Por otra parte, la brecha entre los valores observados en el Mercado Central y los supermercados alcanzó el 87,3 por ciento durante mayo, ubicándose casi dos puntos porcentuales por debajo de la registrada en abril. Asimismo, la papa presentó la mayor dispersión de precios entre cadenas comerciales, con una diferencia del 69,1 por ciento entre los valores más altos y más bajos relevados durante el período.
Fuente fotografías: redes sociales.
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