
El economista Darío Banga analizó el escenario económico de cara a agosto y advirtió que el nuevo mes llegará con una nueva tanda de incrementos en servicios, transporte, alquileres e impuestos. Además, cuestionó la metodología con la que se calcula la inflación y alertó sobre el creciente deterioro del poder adquisitivo de los salarios.
Por Giuliana Salmonte Siciliano
Gmail: giulianasalmontesiciliano@gmail.com
Con el inicio de agosto, miles de argentinos volverán a enfrentarse a una realidad que ya se convirtió en una constante: la llegada de nuevos aumentos en distintos servicios esenciales. Para el economista Darío Banga, esta dinámica mensual termina generando un fuerte impacto en los ingresos de los trabajadores, especialmente porque las subas de precios no encuentran una contraparte en las actualizaciones salariales.
En diálogo con No Te Duermas, el especialista sostuvo que el principal problema no es únicamente el incremento permanente de tarifas y servicios, sino la pérdida de poder adquisitivo que esto genera. Según explicó, cuando los ingresos quedan por detrás de los aumentos, las familias comienzan a cubrir sus gastos mediante créditos o financiamiento, un mecanismo que deriva en un mayor endeudamiento.
“Cada vez que empieza un mes empiezan los aumentos”, resumió y describió una situación que forma parte de la cotidianeidad de los argentinos. En ese sentido, explicó que el proceso suele comenzar con la imposibilidad de llegar a fin de mes, continúa con la utilización de tarjetas de crédito, préstamos personales o billeteras virtuales para cubrir gastos básicos y, finalmente, desemboca en la morosidad cuando esos compromisos financieros ya no pueden afrontarse.
El economista afirmó que durante la gestión del presidente Javier Milei el mayor peso de las subas se concentra en el sector de los servicios. A diferencia de otros períodos donde los aumentos se distribuían entre distintos rubros de la economía, hoy son las tarifas, el transporte y los contratos de alquiler los que más presión ejercen.
En ese marco, enumeró que desde el 1° de agosto comenzarán a regir nuevos incrementos en las cuotas de medicina prepaga, que oscilarán entre el 1,8 y el 2,9 por ciento. También aumentarán los boletos de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires un 3,9 por ciento, mientras que el tren registrará uno de los ajustes más importantes, con subas que rondarán entre el 10,5 y el 11 por ciento. A esto se sumarán nuevos incrementos en el subte, los peajes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las tarifas de electricidad, el servicio de agua potable y, según adelantó, también se espera una actualización en las tarifas de gas.
Otro de los rubros que tendrá un fuerte impacto será el de los alquileres: quienes mantienen contratos bajo la antigua Ley de Alquileres afrontarán un incremento superior al 31 por ciento por la actualización del ICL. Al mismo tiempo, recordó que existen contratos con ajustes trimestrales, cuatrimestrales y semestrales que también registran importantes aumentos durante agosto.
Además, indicó que la educación privada tampoco quedará al margen de las actualizaciones. En la provincia de Buenos Aires, los colegios tendrán incrementos estimados de entre el 2,5 y el 5 por ciento, sumándose así a una larga lista de gastos que deberán afrontar las familias durante el mes.
Frente a este escenario, Dario Banga volvió a poner el foco sobre la medición oficial de la inflación. Según explicó, el cálculo del Índice de Precios al Consumidor continúa utilizando una estructura de ponderación elaborada en 2004, cuando gran parte de los servicios públicos estaban subsidiados por el Estado y representaban una porción mucho menor del gasto de los hogares.
A su entender, esa metodología ya no refleja el verdadero peso que hoy tienen las tarifas dentro del presupuesto familiar. Por ese motivo, consideró que existe una diferencia importante entre el dato estadístico y la percepción cotidiana de la población. “Analizás estos aumentos y es imposible que la inflación sea del 2%”, afirmó.
Cambios para los monotributistas
Otra de las cuestiones previstas para el comienzo del mes alcanza a los monotributistas. El economista recordó que el próximo 5 de agosto vence el plazo para realizar la recategorización semestral, un trámite que contempla la facturación de los últimos doce meses, el consumo de energía eléctrica, los alquileres devengados y otros parámetros establecidos por la normativa vigente.
En este contexto, explicó que el régimen simplificado unifica en un solo pago los aportes impositivos, jubilatorios y de obra social. Tras la actualización, la categoría A tendrá una cuota mensual de $49.527, mientras que la categoría K, la más alta del sistema, alcanzará los $1.614.000.
Según indicó, durante estos días los estudios contables trabajan intensamente en la revisión de la situación fiscal de cada contribuyente para determinar la categoría que le corresponde.
Suscribite a nuestro canal de PULENTA STREAM
Youtube – Instagram
Te Puede Interesar:
https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco



