Edición N° 9151
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Las ventas de propiedades en la Provincia cayeron 23 por ciento y encendieron señales de alerta en el sector inmobiliario

Ventas de propiedades en la provincia de Buenos Aires.
Ventas de propiedades en la provincia de Buenos Aires.

El mercado inmobiliario bonaerense registró en mayo su mayor retroceso en más de un año. La caída de las compraventas y el fuerte descenso de las hipotecas pusieron en duda la continuidad de la recuperación que había comenzado a consolidarse durante 2024.

Por Florencia Belén Mogno

La posibilidad de acceder a una vivienda propia constituyó históricamente uno de los principales objetivos de las familias argentinas. Sin embargo, las dificultades económicas, las variaciones en el poder adquisitivo y las limitaciones para acceder al crédito transformaron ese objetivo en un desafío cada vez más complejo para amplios sectores de la población.

En ese contexto, el mercado inmobiliario suele funcionar como un indicador sensible de las condiciones económicas generales. La evolución de las compraventas, la disponibilidad de financiamiento y el comportamiento de los precios permiten observar no solo el estado del sector, sino también las expectativas de consumidores, inversores y desarrolladores frente al futuro económico.

Durante los últimos meses, la reaparición de los créditos hipotecarios había generado expectativas de recuperación luego de varios años marcados por la retracción de la actividad.

Sin embargo, los datos más recientes mostraron señales de desaceleración que despertaron preocupación entre los distintos actores vinculados al negocio inmobiliario.

En ese marco, y según la información contenida en el documento al que accedió Diario NCO, durante mayo se concretaron 9.068 operaciones de compraventa en la provincia de Buenos Aires, una cifra que representó una caída del 23 por ciento en comparación con el mismo mes de 2025 y un retroceso del nueve por ciento respecto de abril.

La caída de las escrituras y el retroceso del crédito

Los datos difundidos reflejaron que el mercado inmobiliario bonaerense atravesó durante mayo uno de los momentos más complejos desde el inicio de la recuperación observada durante el año anterior. La disminución en la cantidad de escrituras evidenció un enfriamiento de la actividad que impactó tanto en las inmobiliarias como en los distintos sectores asociados a la compraventa de inmuebles.

No obstante, el dato que generó mayor preocupación estuvo relacionado con el comportamiento del financiamiento hipotecario. Durante mayo se registraron apenas 910 operaciones respaldadas por créditos hipotecarios, lo que significó una caída del 54 por ciento respecto del mismo período de 2025.

Además, las hipotecas también mostraron una baja del 11 por ciento en comparación con abril, profundizando la tendencia descendente observada durante los últimos meses. Esta situación encendió alertas dentro del sector debido a que el crédito había sido uno de los principales motores de la recuperación iniciada durante 2024.

Según el análisis incluido en el informe, el regreso de los préstamos hipotecarios había permitido que numerosas familias volvieran a considerar la posibilidad de adquirir una vivienda después de años marcados por las restricciones financieras. Sin embargo, ese impulso comenzó a perder intensidad a medida que las entidades bancarias endurecieron condiciones de acceso, ajustaron tasas y elevaron requisitos para los solicitantes.

Un mercado condicionado por la economía

Los especialistas señalaron que el retroceso del sector inmobiliario no pudo analizarse de manera aislada respecto del contexto económico general. Aunque la desaceleración de la inflación constituyó uno de los principales objetivos de la política económica nacional, la recuperación de los ingresos no avanzó al mismo ritmo para una parte importante de la población.

Como consecuencia, la compra de una propiedad continuó representando una decisión extraordinaria para la mayoría de los hogares argentinos. La combinación entre salarios que todavía enfrentaron dificultades para recuperar poder adquisitivo y mayores exigencias para acceder al financiamiento limitó el universo de potenciales compradores.

A este escenario se sumó el incremento de los costos de construcción. El informe destacó que en zonas de fuerte desarrollo inmobiliario, como Canning, en el sur del Conurbano bonaerense, los valores de construcción alcanzaron entre 1.300 y 1.400 dólares por metro cuadrado, prácticamente el doble de los niveles observados tres años atrás.

En ese sentido, factores como el encarecimiento de los materiales, la apreciación cambiaria y la recomposición de distintos costos operativos impulsaron los valores hacia niveles comparables con los de otros países de la región. Como resultado, el mercado se volvió más selectivo y exigente para desarrolladores e inversores.

Diferencias entre las distintas zonas del Conurbano

El comportamiento del mercado mostró particularidades según la ubicación geográfica. En la zona norte del Gran Buenos Aires continuó observándose movimiento en localidades como San Isidro, Vicente López, Olivos, Martínez y Tigre, donde la demanda se concentró principalmente en departamentos usados y propiedades listas para habitar.

La buena conectividad con la Ciudad de Buenos Aires y la consolidación de estos corredores residenciales explicaron parte del interés sostenido por este tipo de inmuebles, incluso en un contexto de desaceleración general de la actividad.

Por otro lado, en el oeste del Conurbano la dinámica fue diferente. Localidades como Ramos Mejía, Morón, Haedo y San Justo mantuvieron operaciones, aunque con compradores que negociaron con mayor intensidad y prolongaron los tiempos de decisión antes de concretar una adquisición.

El informe también advirtió que el entusiasmo generado por la reaparición de los créditos hipotecarios comenzó a perder fuerza. En lugar de la euforia observada durante los primeros meses de recuperación, el mercado pasó a funcionar bajo una lógica más cautelosa, en la que los compradores evaluaron cuidadosamente cada operación y los vendedores debieron ajustar expectativas para concretar negocios.

De esta manera, los especialistas concluyeron que el principal desafío para el sector no estuvo únicamente en la caída de las escrituras, sino en los signos de agotamiento que comenzó a mostrar el crédito hipotecario.
Según el análisis, sin financiamiento masivo, ingresos estables y expectativas sostenidas en el tiempo, las mejoras observadas durante algunos meses difícilmente logren transformarse en una recuperación estructural y duradera del mercado inmobiliario bonaerense.

Fuente fotografías: redes sociales.

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