Edición N° 9151
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Oscar Conde: “Yo amo a la Academia de Lunfardo y se merece que trabajemos mucho por ella,”

 Oscar Conde: “Yo amo a la Academia de Lunfardo
Oscar Conde: “Yo amo a la Academia de Lunfardo

El actual presidente de la institución porteña habló sobre los desafíos de conducir la entidad y la necesidad de acercar el lunfardo a las nuevas generaciones.

Por Florencia Belén Mogno

Las instituciones dedicadas a preservar el patrimonio cultural suelen enfrentar un desafío
permanente: sostener su legado mientras encuentran nuevas formas de dialogar con una
sociedad en constante transformación.

En el contexto nacional y local, el estudio del lenguaje ocupa un lugar central como testimonio
de la historia viva y los cambios sociales que moldearon la identidad argentina. Las palabras,
sus orígenes y sus transformaciones reflejan procesos culturales que atraviesan generaciones
y permiten comprender cómo una comunidad construye su manera de nombrar el mundo.

En ese contexto, el escritor y actual presidente de la Academia Porteña del Lunfardo, Oscar
Conde, dialogó con Carlos Scavuzzo en el proyecto radial Universo de Tango, acerca de los
desafíos de su gestión, el presente de la institución, las estrategias para garantizar su
continuidad y la publicación de Lenguaje argento, su más reciente libro.

El comienzo de una nueva etapa

En cuanto al presente de la institución y su actual presidencia, Conde comentó que “hay mucho
que hacer en la Academia y justo yo, además, tuve una dificultad de salud, pero estoy
recuperándome y yo no aspiraba a ser presidente de la Academia, como en su momento
tampoco aspiraba a ser miembro, ni se me pasaba por la cabeza que un día me iban a
proponer eso”.

“Pero, estando ahí adentro, viendo todo lo que hay que hacer, acepté el cargo porque creo que
hay un grupo de académicos más jóvenes que yo, con muchas ganas de hacer cosas, aunque
haya, por supuesto, dificultades económicas, como las hay en todo el país y en todos los
ámbitos. Pero vamos a trabajar para tratar de que, dentro de dos años, cuando termine esta
gestión, la Academia tenga más presencia en lo público y, ojalá, lo logremos”, agregó.

En esa línea, Conde también habló sobre los motivos que lo impulsaron a asumir la presidencia
de la institución y así afirmó: “Fueron meses de pensarlo, de conversarlo dentro de mi familia,
dentro de mis grupos de mejores amigos. Y lo acepté, primero, por respeto a Ema Cibotti, que
fue la presidenta anterior y que hizo un esfuerzo tremendo para que la Academia saliera del
pozo en el que estaba, por decirlo así”.

En este punto, el entrevistado recordó que “es una crisis que empezó con la muerte de (José)
Gobello y continuó. En los primeros años, Otilia Da Veiga llevó muy bien las cosas en la

presidencia, pero luego, poco a poco, se fue desbarrancando en todos los sentidos: cada vez
menos dinero; el mantenimiento de la Academia lo hacemos nosotros mismos”.

“Hubo dificultades de todo tipo, porque la casa, si no la arreglás y la mantenés, se va cayendo
de a poco. Me pareció que, después de todo el esfuerzo que había hecho Ema, dado que yo
era su vicepresidente y ella no quería seguir, y porque lo dio todo en estos dos años en los que
estuvo e hizo un montón de cosas importantísimas, me parecía que era casi un deber hacer yo
lo mismo que ella, o intentar hacer lo mismo en los dos años siguientes”, amplió.

En ese sentido, el actual titular del organismo sostuvo y enfatizó: “Yo amo a la Academia del
Lunfardo, por supuesto, y creo que se merece que trabajemos mucho por ella, con todas las
dificultades que conté”.

El logro de un trabajo colectivo

Por otra parte, durante la entrevista con Scavuzzo, Conde se refirió a la forma histórica como
se mantuvo la Academia Porteña del Lunfardo y a la necesidad actual de implementar otras
medidas que contribuyan a su sostenimiento.

“Durante muchos años, Gobello sostuvo la postura de no aceptar subvenciones estatales de
ningún tipo, pero sí donaciones de particulares; eso siempre se aceptó. La Academia siempre
se sostuvo con la donación de protectores, luego patrocinantes, personas que se acercaban y
que admiraban a Gobello”, explicó el entrevistado.

No obstante, además de la importancia de Gobello, el escritor también mencionó a otras figuras
importantes que estuvieron vinculadas a la historia de la Academia como Sebastián Piana,
Cátulo Castillo, Edmundo Rivero y Beba Bidart, entre otros.

En ese aspecto, Conde retomó la figura de Gobello y señaló que “había mucha gente a quienes
él convencía de que todos los años hicieran una donación a la Academia del Lunfardo, y así se
fue sosteniendo”.

Sin embargo, el paso de los años sumado al fallecimiento de Gobello hicieron que esas
donaciones disminuyeran o incluso desaparecieran. A su vez, las cuotas para los académicos
afiliados tampoco resultaron suficientes lo que finalmente desembocó en los desafíos
económicos que atraviesa la institución.

Por esto motivo, Conte comentó que “yo en este momento estoy dispuesto a aceptar
subvenciones estatales, ayudas, subsidios para hacer obras porque los tiempos cambiaron y ya
no depende ni de la voluntad de una persona ni de una figura tan convocante como fue
Gobello, y que ninguno de nosotros lo es hoy. Así que tenemos que empezar a golpear puertas
y pedir ayuda y muchas instituciones lo hacen para sobrevivir y estamos dispuestos a pedirla”.
Presente y los cambios para una nueva etapa

En otro tramo de la entrevista, Conde recordó las dificultades que atravesaron en la Academia
del Lunfardo durante la pandemia del coronavirus tanto en lo económico como en la
disminución del público que podía acercarse a conocer el lugar y que después pudieran
constituirse como posibles colaboradores/patrocinadores.

En ese aspecto, el entrevistado agregó que “estuvimos sin página web también bastante
tiempo. Ahora, desde el año pasado, tenemos una web donde hay un pedido de ayuda a
cualquiera que pase por allí, que quiera enterarse de algunas cosas del lunfardo, bajar
comunicaciones académicas que pueda necesitar o que le puedan venir bien”.

“Ahí en la página hacemos el mangazo, diciendo: "Si usted quiere colaborar con la Academia,
puede hacer una transferencia a tal cuenta con tal alias". Pero, al no haber una cosa tan fluida
todavía, ese tipo de donaciones son muy esporádicas”, precisó y resumió el titular de la entidad
en cuanto a la determinación actual de empezar a visibilizar más la academia para acercarla a
un público más amplio.

Por último, Conde también habló sobre el libro que publicó recientemente titulado “Lenguaje
Argento” (editorial Taurus). Sobre el mismo explicó que está destinado al público en general y
se encuentra disponible en todas las librerías.

“Arranca en el siglo XIX y está dividido en tres partes. En la primera hablo de cómo era el
lenguaje en la Argentina en 1830, en 1840, cómo aparece algo de eso en la obra de Sarmiento,
en la obra de Esteban Echeverría, y cómo conviven con el lenguaje traído por los colonizadores
españoles, las palabras aborígenes también, de diferentes lenguas autóctonas”, detalló.

En la segunda parte, Conde explicó que “se llama “Las palabras que nos trajeron, donde hablo
del aluvión de vocabulario que vino de la inmigración a partir de 1870 con la llegada de
inmigrantes italianos, españoles, de la Europa del Este, del Imperio otomano y ruso”.

“También habló de cómo hay palabras que nos habían llegado vía el portugués de Brasil o a
través de los esclavos africanos traídos durante la colonia. Hablo de la etimología de esas
palabras y demás. Y, en la tercera parte, “Las palabras que inventamos” hablo de qué pasó
después de esa inmigración, de qué modo los argentinos inventamos palabras, de qué manera
cubrimos ese agujero que dejó la falta de la llegada de inmigrantes europeos con la inventiva
argentina”, finalizó.

Fuente fotografías: elcohetedelaluna y Facebook.

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