
Un relevamiento del Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven registró femicidios, transfemicidios y crímenes vinculados en todo el país. También alertó sobre el impacto de los discursos de odio y el debilitamiento de políticas públicas de prevención.
Por Florencia Belén Mogno
La violencia de género continuó consolidándose como una de las problemáticas sociales más graves y persistentes en la Argentina. A pesar de años de reclamos de organizaciones feministas y de derechos humanos, distintos informes volvieron a reflejar cifras alarmantes vinculadas con femicidios, intentos de asesinato y situaciones de violencia extrema contra mujeres y diversidades en distintos puntos del país.
En paralelo, especialistas y colectivos dedicados al acompañamiento de víctimas señalaron que el escenario social y económico actual profundizó múltiples factores de vulnerabilidad. La precarización de las condiciones de vida, la reducción de políticas públicas específicas y la circulación de discursos estigmatizantes aparecieron como elementos que, según advirtieron, contribuyeron a agravar las situaciones de violencia por motivos de género.
Asimismo, organizaciones sociales remarcaron que los hechos de violencia extrema no podían analizarse como episodios aislados, sino como parte de una problemática estructural atravesada por desigualdades históricas, dificultades de acceso a la justicia y limitaciones en los mecanismos de prevención y protección estatal.
En ese contexto y según el material al que accedió Diario NCO, el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven” difundió un informe correspondiente al período comprendido entre el 1 de enero y el 30 de abril de 2026, elaborado a partir del análisis de medios gráficos y digitales de todo el país.
Un relevamiento con cifras alarmantes
De acuerdo con el relevamiento, durante esos primeros cuatro meses del año se registraron 80 víctimas fatales de violencia de género. El informe incluyó 67 femicidios directos, siete femicidios vinculados, tres casos de instigación al suicidio y tres travesticidios o transfemicidios.
Además, el documento consultado señaló y precisó que en lo que iba del año se produjo un femicidio cada 36 horas y un intento de femicidio cada 26 horas, con un total de 125 intentos registrados.
En sintonía con lo planteado anteriormente, el estudio facilitado a este medio también indicó y advirtió que al menos 78 niños y niñas quedaron huérfanos como consecuencia de estos crímenes.
Violencia en ámbitos cercanos
Por otro lado, el reporte también aportó datos sobre los contextos en los que ocurrieron los hechos. De acuerdo con el informe, el 70 por ciento de los agresores eran parejas o exparejas de las víctimas, mientras que el 46 por ciento de los casos sucedió en la vivienda de la víctima y otro 25 por ciento en hogares compartidos.
No obstante, el observatorio advirtió que solo el 19 por ciento de las víctimas había realizado al menos una denuncia previa por situaciones de violencia. Desde la organización interpretaron este dato como una señal de las dificultades que persisten para acceder a mecanismos efectivos de protección y acompañamiento.
El informe también expresó preocupación por el crecimiento de discursos misóginos y de odio en distintos ámbitos políticos, mediáticos y digitales. En ese sentido, se mencionaron casos recientes ocurridos en provincias como Santa Fe, Misiones y Córdoba, donde las víctimas habían sido mujeres y personas LGTBI+ asesinadas en contextos de extrema violencia.
Reclamos por políticas públicas
Desde el observatorio señalaron además que el debilitamiento de políticas públicas orientadas a la prevención y el abordaje integral de la violencia de género generó preocupación entre organizaciones feministas y de derechos humanos.
En ese marco, cuestionaron iniciativas legislativas vinculadas a las denominadas “falsas denuncias”, al considerar que podrían desalentar la realización de denuncias y profundizar situaciones de revictimización e impunidad.
Asimismo, reclamaron una mayor responsabilidad de los medios de comunicación frente a la reproducción de discursos discriminatorios o violentos hacia mujeres y diversidades, y exigieron la implementación efectiva de herramientas de capacitación con perspectiva de género.
Por último, desde “Ahora Que Sí Nos Ven” insistieron en la necesidad de fortalecer las políticas estatales de prevención, asistencia y acompañamiento, al considerar que la violencia machista continuó representando una problemática estructural que requiere respuestas integrales y sostenidas.
Fuente fotografías: Ahora Sí Que Nos Ven
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