Edición N° 9151
Fototitulares

La Matanza moderniza su producción aceitera con tecnología IoT y monitoreo inteligente

La Cooperativa Aceitera del distrito avanzó junto a la Universidad Nacional de La Plata en un proyecto de innovación tecnológica que incorporó sensores inteligentes para optimizar la producción, reducir riesgos industriales y fortalecer la capacitación de sus trabajadores.

Por Florencia Belén Mogno

La transformación digital comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de los procesos industriales, especialmente en sectores productivos donde la eficiencia, la seguridad y la reducción de costos se volvieron factores decisivos para la sostenibilidad de las empresas.

Dentro de ese escenario, el desarrollo del llamado Internet de las Cosas (IoT) abrió nuevas posibilidades para la industria nacional. La instalación de sensores conectados, sistemas de monitoreo remoto y plataformas centralizadas de control permitió supervisar procesos complejos con mayor precisión, anticipar fallas y reducir pérdidas económicas vinculadas a la producción.

En distritos industriales como La Matanza, donde la actividad productiva y cooperativa mantiene un fuerte peso económico y social, la incorporación de estas tecnologías representó una oportunidad concreta para fortalecer la competitividad, mejorar las condiciones laborales y consolidar modelos de desarrollo con mayor valor agregado.

En el informe al que accedió Diario NCO, se detalló que la Universidad Nacional de La Plata, a través del desarrolló un proyecto de modernización tecnológica junto a la Cooperativa Aceitera La Matanza (CALM), una empresa recuperada por sus trabajadores en 2016.

Una alianza entre universidad y cooperativismo

La iniciativa comenzó bajo la dirección del ingeniero Elías Fliger y tuvo como primer objetivo implementar un sistema de monitoreo remoto para los tanques de aceite refinado mediante sensores y dispositivos de Internet de las Cosas. Esta primera etapa logró optimizar de manera significativa el proceso de refinamiento y reducir los costos operativos dentro de la planta.

Además, esta fase inicial funcionó como una primera aproximación al uso de tecnología IoT dentro de la cooperativa, permitiendo evaluar su aplicación en diferentes sectores productivos.

En sintonía con lo planteado anteriormente, el documento facilitado a este medio señaló que la experiencia abrió el camino para una nueva etapa de expansión tecnológica con mayor alcance y complejidad operativa.

Sensores para prevenir riesgos y mejorar la producción

El proyecto ingresó en una fase de desarrollo orientada a fortalecer el control del proceso de gestión de residuos durante la extracción del aceite, particularmente sobre un subproducto conocido como expeller o pellet de girasol.

La ingeniera Evelina Tarcetti, responsable de esta nueva etapa, explicó que el objetivo principal fue ampliar las capacidades del sistema existente mediante la implementación de una red avanzada de sensores para monitorear variables críticas del proceso industrial. El nuevo procedimiento se aplicará sobre una superficie de 2200 metros cuadrados y permitirá gestionar unas 4000 toneladas de pellets de girasol.

La infraestructura tecnológica incorporó sensores IoT de bajo costo con protocolos abiertos de comunicación industrial, capaces de monitorear de forma continua la temperatura ambiente, la temperatura de los residuos, la humedad relativa, la concentración de dióxido de carbono y la detección temprana de humos, integrando toda esa información en una estructura centralizada de control y alarmas.

Seguridad industrial y prevención de incendios

El sistema respondió a una problemática crítica dentro del manejo de pellets de girasol, ya que este material presentó riesgos importantes debido a su propensión a la combustión espontánea. Esta situación puede generar aumento de temperatura, emisión de humos tóxicos y potenciales incendios dentro de la planta si no existe una supervisión adecuada.

La implementación del monitoreo continuo y en tiempo real permitió una mejora sustancial en el control térmico y en la conservación del producto, que posteriormente se utilizó como alimento para ganado y también como fertilizante. De esta manera, se redujeron pérdidas económicas por degradación del material y se fortaleció la seguridad operativa de toda la cooperativa.

Las mejoras incorporadas tanto en hardware como en software también ampliaron las capacidades de gestión digital y la toma de decisiones dentro de la planta, consolidando una estructura más cercana a los principios de la llamada Industria 4.0, donde la automatización y la inteligencia de datos cumplen un rol central.

Formación laboral y desarrollo regional

El alcance del proyecto no se limitó únicamente a los aspectos técnicos, sino que también incorporó una fuerte dimensión social y educativa. Uno de los ejes principales estuvo vinculado a la formación continua de los trabajadores, permitiendo desarrollar capacidades técnicas internas y garantizar la transferencia de conocimientos necesarios para el uso y mantenimiento del sistema.

Además, esta experiencia funcionó como una plataforma de entrenamiento para futuros operarios, generando oportunidades de inserción laboral en áreas vinculadas a la electrónica, las comunicaciones, la ingeniería industrial y el desarrollo de software. La capacitación técnica se convirtió así en una herramienta concreta de crecimiento profesional dentro del distrito.

Desde la UNLP remarcaron que esta articulación entre el sistema científico-tecnológico y el sector productivo cooperativo representó un ejemplo claro del potencial de la vinculación entre universidad e industria.

En La Matanza, la experiencia no solo fortaleció las capacidades tecnológicas de la cooperativa, sino que también consolidó un modelo de innovación con impacto social directo y proyección regional.

Fuente fotografías: redes sociales.

Te Puede Interesar:

https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco

https://youtube.com/@diarionco215

Artículos Relacionados

Volver al botón superior