
Profesionales de la salud advirtieron sobre un incremento de casos en distintos municipios del noroeste y corredor norte bonaerense.
Por Florencia Belén Mogno
Durante años, la tos convulsa quedó asociada a una enfermedad del pasado, controlada gracias al avance de los calendarios de vacunación y a la consolidación de políticas sanitarias preventivas. Sin embargo, en los últimos meses, distintos centros de salud del conurbano bonaerense comenzaron a registrar nuevamente consultas y diagnósticos vinculados a esta infección respiratoria altamente contagiosa, lo que encendió nuevas alertas en el sistema sanitario.
La situación volvió a poner en discusión la importancia de sostener los esquemas completos de inmunización, especialmente en contextos donde la prevención suele quedar relegada frente a otras urgencias. La caída en la aplicación de vacunas no solo impacta en quien no recibe la dosis correspondiente, sino que debilita una red de protección colectiva que resulta fundamental para evitar la circulación de enfermedades prevenibles.
En este escenario, los sectores más expuestos continúan siendo los bebés recién nacidos y los niños pequeños, quienes todavía no cuentan con defensas suficientes para enfrentar este tipo de cuadros. La vacunación de embarazadas, los refuerzos en la infancia y la consulta temprana ante síntomas persistentes aparecen hoy como herramientas centrales para evitar complicaciones mayores.
En el documento al que accedió Diario NCO, el Distrito V del Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires expresó su preocupación por el aumento de casos de tos convulsa registrados en consultorios y guardias médicas de la región.
Una enfermedad que vuelve a instalarse
En ese sentido, la advertencia se concentró especialmente en la zona noroeste y el corredor industrial del norte del Gran Buenos Aires, donde la circulación de la enfermedad comenzó a hacerse más visible.
La entidad, que abarca municipios como Luján, Zárate, Mercedes, Pilar, Campana, Moreno, General Rodríguez, Navarro y otros distritos de la provincia, sostuvo que el crecimiento de diagnósticos no puede interpretarse como un hecho aislado, sino como la consecuencia directa de una baja sostenida en las coberturas de vacunación.
“En los últimos meses hemos visto un aumento de casos que no podemos ignorar”, señalaron desde la institución médica, y asu vez, remarcaron que la enfermedad volvió a aparecer con fuerza en una región donde durante años había permanecido bajo relativo control.
El riesgo de los esquemas incompletos
Desde el organismo explicaron que gran parte del problema se encuentra en la falta de refuerzos vacunatorios, tanto en niños como en personas embarazadas. Muchos menores no completaron las dosis previstas a los 5 y 11 años, mientras que también se observó una disminución en la aplicación de la Triple Bacteriana Acelular durante la gestación.
Esta situación resulta especialmente grave porque los recién nacidos dependen de esa inmunización indirecta para atravesar sus primeros meses de vida con mayor protección. Cuando ese resguardo no existe, la exposición frente a la enfermedad aumenta considerablemente.
En ese contexto, el Colegio de Médicos detalló en el reporte: “Muchos chicos no completaron sus refuerzos a los 5 y 11 años, y muchas embarazadas están llegando al parto sin la dosis de la Triple Bacteriana Acelular. Esto deja a los recién nacidos totalmente desprotegidos”.
La importancia de actuar a tiempo
Frente a este panorama, los especialistas insistieron en la necesidad de revisar de manera urgente las libretas sanitarias y completar todas las vacunas pendientes sin esperar controles escolares ni consultas programadas. La prevención, remarcaron, debe ser inmediata y sostenida.
“No esperen al inicio de clases o a un control de rutina. Si falta una dosis de la Quíntuple o de la Triple, hay que darla hoy”, remarcaron en el comunicado difundido por la entidad, como parte de una campaña preventiva dirigida a toda la comunidad.
Además, pusieron especial énfasis en la vacunación durante el embarazo. Según explicaron, la aplicación de la dosis correspondiente a partir de la semana 20 representa la principal herramienta para que el bebé nazca protegido frente a esta enfermedad respiratoria.
La prevención como una tarea colectiva
Por otro lado, desde la entidad apuntaron que “la vacuna a partir de la semana 20 es el único ‘escudo’ que le pasan a su bebé para que nazca protegido”. Asimismo, remarcaron que esta medida puede marcar una diferencia determinante durante los primeros meses de vida del recién nacido.
Otra de las advertencias estuvo centrada en la necesidad de no minimizar los síntomas. Una tos persistente, prolongada o que aparece en ataques intensos no debe ser considerada automáticamente como un resfrío común, ya que puede tratarse de una manifestación temprana de coqueluche.
En sintonía con lo planteado, los profesionales indicaron: “Una tos que dura más de dos semanas, o que se presenta en ataques fuertes, no es un resfrío común. Consulten al médico de confianza de inmediato”.
Desde el Distrito V también recordaron que los avances de la medicina permitieron que enfermedades como esta dejaran de ser una amenaza constante, pero aclararon que esos logros solo se sostienen cuando las vacunas llegan efectivamente a la población.
“La medicina avanzó muchísimo para que estas enfermedades sean un recuerdo del pasado, pero solo funcionan si las vacunas están aplicadas”, subrayaron, y concluyeron con una frase que sintetiza el mensaje sanitario: “Vacunarse es cuidar al otro”.
Fuente fotografías: redes sociales.
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