
Un equipo del CONICET trabaja en el diseño de una herramienta diagnóstica de bajo costo basada en aptámeros, moléculas capaces de reconocer blancos específicos.
Por Florencia Belén Mogno
El dengue representó uno de los principales desafíos de salud pública de la región y planteó la necesidad de contar con herramientas que permitieran realizar diagnósticos tempranos. En este contexto, el desarrollo de métodos rápidos y accesibles constituyó una de las líneas de investigación orientadas a fortalecer la capacidad diagnóstica.
La detección del virus durante las primeras etapas de la infección resultó especialmente relevante para contar con información que permitiera mejorar el manejo de los casos. Para ello, el desarrollo de herramientas que pudieran utilizarse sin requerir equipamiento complejo se presentó como una alternativa para ampliar las posibilidades de diagnóstico.
En este marco, un equipo de investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) avanzó en el diseño de un nuevo test rápido para la detección del dengue. El proyecto se desarrolló en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR), bajo el liderazgo de la investigadora Elisa Bolatti, y recibió recientemente el apoyo de la Fundación Williams.
Una propuesta para detectar el virus desde las primeras etapas
La iniciativa se orientó a desarrollar una herramienta rápida, económica y de producción local que pudiera utilizarse en distintos niveles del sistema de salud. El objetivo planteado por el equipo fue generar una alternativa que permitiera fortalecer la capacidad diagnóstica del país.
Según explicó Bolatti en el reporte brindado a Diario NCO, existen métodos diagnósticos de alta sensibilidad, como la PCR, pero estos requieren infraestructura especializada y personal capacitado. Frente a esa situación, el proyecto apuntó a desarrollar un test que pudiera ampliar las posibilidades de detección sin depender de equipamiento complejo.
La estrategia de los investigadores se centró en la identificación de la proteína NS1 del virus del dengue. Esta proteína circuló en altas concentraciones en la sangre durante los primeros días de la infección, característica que la convirtió en un marcador de interés para la detección temprana.
Otro aspecto considerado fue que la NS1 se encontraba altamente conservada entre los distintos serotipos del dengue. Esta característica permitió que fuera seleccionada como el blanco sobre el cual se desarrollaría la nueva herramienta diagnóstica.
El proyecto planteó que la detección de la presencia del virus directamente en el punto de atención podría contribuir a mejorar el manejo clínico, prevenir complicaciones y agilizar la vigilancia epidemiológica durante los brotes.
La propuesta contempló la posibilidad de utilizar el test en guardias, centros de atención primaria y operativos territoriales. De esta manera, el equipo buscó orientar el desarrollo hacia diferentes espacios del sistema de salud.
Aptámeros como sensores moleculares
El componente innovador del proyecto se encontró en la utilización de aptámeros como sensores moleculares. Se trató de moléculas sintéticas diseñadas y seleccionadas en el laboratorio para unirse con alta precisión a un objetivo específico.
Esta tecnología se diferenció de los anticuerpos tradicionales, utilizados en la mayoría de los tests actuales. Mientras los anticuerpos constituyeron una herramienta habitual para este tipo de desarrollos, los aptámeros ofrecieron una alternativa basada en moléculas sintéticas.
Una de las características destacadas por el equipo fue que los aptámeros no dependieron de sistemas biológicos o animales para su producción. De acuerdo con la investigación, esta particularidad permitió plantear un proceso de fabricación más simple, económico, escalable y estable.
El uso de esta tecnología buscó superar algunas de las limitaciones tecnológicas y de costos asociadas a los anticuerpos convencionales. El desarrollo se apoyó así en la posibilidad de utilizar estos sensores moleculares para reconocer específicamente la proteína NS1 del dengue.
La investigación se encontraba actualmente en la etapa de optimización. Los próximos pasos contemplaban la producción de las proteínas NS1 correspondientes a los cuatro serotipos del dengue y la selección de los aptámeros específicos.Una vez desarrollados esos componentes, el equipo tenía previsto integrarlos en un prototipo funcional. Posteriormente, esa herramienta sería evaluada con muestras clínicas.
Una plataforma con posibilidades de adaptación
El desarrollo del test para dengue se apoyó en la experiencia previa del grupo de investigación en la creación de herramientas aplicadas al área de la salud. Entre sus antecedentes se encontraron prototipos diagnósticos destinados al Virus del Papiloma Humano (VPH) y al SARS-CoV-2.
La experiencia acumulada en estos desarrollos constituyó parte de la trayectoria sobre la cual se apoyó el nuevo proyecto. En esta oportunidad, el equipo aplicó la tecnología de aptámeros al desafío de generar una herramienta destinada a la detección del dengue.
La plataforma tecnológica planteada en el proyecto también presentó posibilidades de adaptación para otros virus emergentes. Según la información difundida por el CONICET, la versatilidad de los aptámeros permitiría adaptar la tecnología desarrollada en el IBR para reconocer otros agentes virales.
El proyecto recibió el respaldo de la Fundación Williams, apoyo que puso en valor la articulación entre la investigación y la transferencia de soluciones. La iniciativa buscó conectar el trabajo científico con las necesidades concretas del sistema de salud nacional.
En ese proceso participaron el CONICET, la Universidad Nacional de Rosario, el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario y la empresa de base tecnológica DETx MOL S.A. La articulación entre estas instituciones y la empresa formó parte del desarrollo de la iniciativa.
El proyecto representó así una línea de investigación orientada al desarrollo de una herramienta diagnóstica de producción local, con la utilización de aptámeros como elemento central.
El avance del equipo del CONICET se inscribió en la búsqueda de herramientas que permitieran detectar el dengue durante las primeras fases de la infección y que pudieran utilizarse en distintos ámbitos del sistema de salud. La investigación continuaba así con el objetivo de llevar el desarrollo desde la etapa de optimización hacia un prototipo funcional que pudiera ser evaluado con muestras clínicas.
Fuente fotografías: Conicet



