Edición N° 9154
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“Argentina tuvo el primer grupo scout en el mundo después de Inglaterra”

Scout. “Argentina tuvo el primer grupo scout en el mundo".
Scout. “Argentina tuvo el primer grupo scout en el mundo”.

En Pulenta Stream, estuvo presente Alejandro Llonto, presidente de la Asociación Scout Aeronaval, y repasó los orígenes del movimiento, recordó la creación de la agrupación en Haedo en 1982 y explicó cómo el escultismo combina formación, valores
y trabajo comunitario. Con un recorrido que comenzó cuando tenía 10 años, destacó la importancia de acompañar a las nuevas generaciones y brindarles herramientas.

Por Giuliana Salmonte Siciliano
Gmail: giulianasalmontesiciliano@gmail.com

Alejandro Llonto tiene 68 años y lleva más de cinco décadas vinculado al movimiento
scout. Lo que comenzó como una experiencia durante su infancia se convirtió en una
forma de vida que continúa hasta la actualidad, ahora desde la presidencia de la
Asociación Scout Aeronaval. Desde ese lugar, lleva adelante una propuesta que
combina actividades al aire libre, formación personal y compromiso con la comunidad,
con el objetivo de que los jóvenes desarrollen autonomía y encuentren herramientas
para construir su futuro.

En el caso de la Asociación Scout Aeronaval, sus primeros pasos se remontan a 1982,
en un contexto particular para la Argentina. La agrupación tenía previsto comenzar sus
actividades el 2 de abril, la Guerra de Malvinas modificó los planes. Finalmente, la
organización se conformó el 16 de abril en Haedo, con una orientación inicial vinculada
al escultismo naval.

Según explicó, la escuela estaba patrocinada también por la Armada, que colaboró con
la entrega de un velero Optimist y facilitó instalaciones para que los chicos pudieran
practicar velerismo y desarrollar actividades relacionadas con el ámbito marítimo.

La propuesta scout, sin embargo, va mucho más allá de las actividades de
campamento o de las habilidades de supervivencia. Para Alejandro Llonto, el eje
central está en la formación de personas capaces de desenvolverse en diferentes
situaciones, trabajar en equipo y poner sus conocimientos al servicio de los demás.

“El lema del scout es siempre listo para servir”, afirmó. En esa definición resumió una
serie de valores que consideran fundamentales: el honor, la confianza, la lealtad y la
utilidad, además de la disposición a acompañar a las personas mayores, a quienes
atraviesan dificultades y a quienes necesitan ayuda.

Desde esa perspectiva, Llonto sostuvo que los grupos scouts pueden funcionar como
espacios de referencia para los barrios. La idea se refleja en las iniciativas que desarrollan en Haedo, donde la asociación también impulsa propuestas educativas,
actividades de capacitación y acciones destinadas a mejorar el entorno urbano.

Uno de los ejes del trabajo comunitario es el acompañamiento a adolescentes y
jóvenes que buscan continuar sus estudios o prepararse para ingresar al mundo
laboral. En ese sentido, el invitado explicó que ofrecen talleres de matemática, física y
química, además de espacios de formación para quienes necesitan herramientas que
faciliten su inserción laboral.

La capacitación incluye cuestiones prácticas, como la elaboración de currículums y la
preparación para entrevistas de trabajo. Se trata de propuestas que buscan responder
a necesidades concretas de los jóvenes y ampliar sus posibilidades de acceso a la
educación y al empleo.

“Lo que tratamos es ayudar a la comunidad”, sintetizó el dirigente al describir el objetivo
de esas actividades. Para la asociación, el compromiso no se limita a la formación de
sus integrantes, sino que también implica intervenir en el lugar donde desarrolla sus
tareas y colaborar con otras instituciones y actores de la zona.

En esa línea, la organización trabaja junto con la Cámara de Comercio de Haedo en un
programa destinado a embellecer la localidad. Las tareas incluyen la forestación,
pintura de murales y recuperación de mástiles que se encuentran deteriorados.

Alejandro aclaró que los recursos para llevar adelante esas acciones son aportados por
empresarios. De esa manera, la asociación articula su capacidad de trabajo con el
apoyo de otros sectores de la comunidad para concretar mejoras en los espacios
compartidos.

También destacó que la formación scout busca preparar a los jóvenes para
desenvolverse ante situaciones inesperadas. Aunque el campismo, la exploración y la
supervivencia forman parte de las actividades tradicionales, aclaró que el propósito no
es formar especialistas en técnicas extremas, sino personas con recursos para afrontar
dificultades y adaptarse a distintos escenarios.

De un libro a un movimiento mundial

El movimiento scout nació en Inglaterra en 1907, impulsado por Robert Baden-Powell.
Según relató Llonto, el militar había desarrollado un sistema de patrullas basado en el
trabajo en equipo y reunió sus experiencias en el libro Escultismo para muchachos.

La publicación despertó el interés de jóvenes que comenzaron a poner en práctica sus
enseñanzas, lo que derivó en un campamento experimental en la isla de Brownsea,
con 20 chicos de distintas extracciones sociales. La experiencia fue el punto de partida
de una propuesta que se expandió rápidamente y que luego incorporó las ramas
navales y aéreas.

Alejandro Llonto señaló que el escultismo también llegó a la Argentina a través de los
ingleses vinculados con la construcción ferroviaria, que trajeron el libro y comenzaron a
practicar sus actividades en el país. Y así fue que Argentina tuvo el primer grupo scout
en el mundo después de Inglaterra.

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