Número de edición : 9069

La Matanza

Jornadas en la reserva de Laferrere reforzaron el reclamo por su declaración oficial

Reserva de Laferrere reforzaron el reclamo.
Reserva de Laferrere reforzaron el reclamo.

Los trabajos de mantenimiento y forestación con especies autóctonas se realizaron junto a colectivos socioambientales y vecinos, en un contexto donde la protección legal del espacio volvió a instalarse como demanda central.

Por Florencia Belén Mogno

En distintos puntos del conurbano bonaerense, las reservas urbanas y espacios verdes comunitarios se consolidaron en los últimos años como ámbitos clave para la preservación ambiental y la participación ciudadana. En distritos con alta densidad poblacional, la defensa de estos territorios estuvo vinculada tanto a la conservación de la biodiversidad como a la necesidad de garantizar pulmones verdes frente al avance urbano.

El partido de La Matanza no quedó al margen de ese proceso. En localidades como Gregorio de Laferrere, vecinos y organizaciones socioambientales impulsaron tareas sostenidas de recuperación, mantenimiento y forestación en áreas que conservaron características propias del ecosistema pampeano y ribereño.

Según la información a la que accedió Diario NCO, las jornadas de trabajo se realizan de manera periódica durante los fines de semana y cuentan con la participación de integrantes de colectivos como EcoParque Manzanares, Comunidad x El Pulmón Verde Esperanza y Tierra Santa, en articulación con vecinos de la zona y en el marco del proyecto “Sistema provincial de protección ambiental de La Matanza”.

Mantenimiento, señalización y plantación de especies nativas

Durante las jornadas se llevan adelante tareas de corte de pasto, limpieza general, señalización con cartelería y plantación de especies autóctonas. En una de las actividades recientes, a pesar de las lluvias matutinas y de una jornada con escasa presencia de sol, los trabajos se desarrollaron con normalidad y concluyeron con la plantación de talas, espinillos, abutilones, ceibos, verbenas y otras variedades nativas.

La elección de especies respondió a criterios ambientales vinculados a la restauración del ecosistema original de la zona. Históricamente, en el área predominó el pastizal pampeano, aunque en cercanías del antiguo río Chuelo —actual Matanza— crecieron formaciones boscosas en lomadas y sectores altos, donde se destacaron árboles como el tala y el algarrobo.

En sintonía con lo planteado, el material facilitado a este medio señaló que en ll tala, en particular, tuvo relevancia cultural para los pueblos originarios querandíes, que se autodenominaron taluhet, en referencia a ese árbol.

Las organizaciones remarcaron que resultó frecuente la intención de vecinos de donar ejemplares para forestar la reserva, aunque en muchos casos se trató de especies exóticas no recomendables para ese entorno.

La incorporación de vegetación nativa fue un paso fundamental no solo para incrementar la biodiversidad (atraer aves, insectos y mariposas), sino también para fortalecer el objetivo de lograr la declaración formal del predio como reserva natural con un plan de manejo específico.

Reclamos por infraestructura y reconocimiento legal

Además de la forestación, durante las jornadas se realizaron trabajos de nivelación en sectores con acumulación de relleno, limpieza de residuos y demarcación de senderos para ordenar la circulación interna. Las tareas apuntaron a mejorar las condiciones generales del espacio y facilitar su uso comunitario.

En una de las actividades se hizo presente el subsecretario de Ambiente local, Mauro Chelillo, junto a integrantes del área, quienes colaboraron con la provisión y plantación de árboles. La presencia de funcionarios permitió que vecinos y organizaciones reiteraran una serie de pedidos vinculados a infraestructura y mantenimiento.

Entre los reclamos se mencionaron la necesidad de incorporar más mesas, garantizar el mantenimiento adecuado del ingreso, contar con una fuente de agua para riego y avanzar en la extracción de basura y escombros acumulados en distintos sectores.

No obstante, los participantes señalaron que esas demandas no reemplazaron el objetivo principal: la sanción de una ley que declarara oficialmente el espacio como reserva natural y estableciera un plan de manejo integral.

El fortalecimiento de la vegetación autóctona fue un elemento clave dentro de ese proceso, ya que incrementó el valor ecológico del territorio y consolidó su perfil como área de conservación. En ese marco, las jornadas periódicas no solo cumplieron una función de mantenimiento, sino que también reforzaron el carácter colectivo del proyecto ambiental.

De esta manera, la continuidad de los trabajos en la reserva de Laferrere reflejó una articulación sostenida entre comunidad y organizaciones socioambientales, en un contexto donde la protección de espacios verdes urbanos adquirió relevancia frente a la presión inmobiliaria y el crecimiento del distrito. La declaración formal del predio como reserva permaneció como horizonte central de la iniciativa.

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