Edición N° 9157
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La industria metalúrgica enfrenta una caída de actividad y preocupación por el empleo en Quilmes y el Conurbano Sur

Metalúrgica. La industria enfrenta una caída de actividad.
Metalúrgica. La industria enfrenta una caída de actividad.

El sector acumuló una contracción del 5,5 por ciento durante 2026, mientras un estudio registró retrocesos del empleo industrial formal en 18 de los 24 municipios del Conurbano.

Por Florencia Belén Mogno

En Quilmes, la situación de la industria metalúrgica tuvo impacto sobre empresas, trabajadores y familias vinculadas con la actividad. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) local advirtió sobre el cierre de establecimientos y la pérdida de puestos de trabajo en el Conurbano Sur, en un escenario que también involucró a talleres, proveedores y empresas vinculadas con la producción industrial.

Los datos de actividad acompañaron esa preocupación. Según los relevamientos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), el sector acumuló una contracción del 5,5 por ciento durante 2026. El escenario también tuvo una expresión territorial en el empleo industrial formal.

Un estudio del Centro de Economía Regional de la Universidad Nacional de San Martín detectó retrocesos del empleo industrial formal en 18 de los 24 municipios del Conurbano. La situación tuvo particular relevancia para una región donde la actividad fabril formó parte de la economía local a través de grandes plantas y pequeñas empresas proveedoras.

Cierres y pérdida de capacidades productivas

Adrián Pérez, secretario general de la UOM Quilmes, describió en el informe un panorama marcado por cierres empresarios y trabajadores que quedaron fuera del mercado laboral. También señaló situaciones de empleados que denunciaron haber trabajado sin registración.

El impacto de los cierres industriales excedió la pérdida inmediata de puestos de trabajo. Las fábricas también demandaron insumos, transporte y servicios de mantenimiento, además de generar salarios que circularon dentro del mismo territorio. Por ese motivo, la desaparición de una empresa también repercutió sobre otras actividades vinculadas con la producción.

La situación planteó además una dificultad relacionada con las capacidades productivas. Una empresa que cerró no solo dejó de generar empleo en el momento, sino que también implicó la pérdida de redes de proveedores, trabajadores especializados y vínculos comerciales que podían requerir años para reconstruirse.

En este contexto, la discusión sobre la industria estuvo vinculada también con la evolución de los ingresos de los trabajadores. La UOM acordó una recomposición salarial del 23,5 por ciento, distribuida hasta marzo de 2027, después de una negociación atravesada por las restricciones oficiales para homologar incrementos superiores a las pautas impulsadas por el Gobierno nacional.

Sin embargo, desde la conducción del gremio se planteó que la recomposición se produjo sobre un poder adquisitivo que ya había sufrido un deterioro. Pérez atribuyó parte de esa pérdida al impacto inicial de la política económica de Javier Milei y sostuvo que la recuperación salarial podía demandar una década.

Industria y economía local

La situación salarial y la actividad industrial estuvieron vinculadas dentro de la dinámica económica del Conurbano Sur. La reducción de los ingresos de los trabajadores impactó sobre el consumo local, mientras que una menor demanda también afectó a comercios y pequeñas empresas.

A su vez, el cierre definitivo de una fábrica implicó la desaparición de una capacidad productiva que no se recuperó automáticamente ante una eventual mejora de los indicadores económicos. La reconstrucción podía requerir recuperar trabajadores especializados, proveedores, financiamiento y mercados.

Desde la conducción de la UOM Quilmes se planteó la necesidad de una discusión que superara la emergencia y volviera a colocar el desarrollo industrial dentro de la agenda. El reclamo también incluyó responsabilidades empresariales frente a cierres y situaciones laborales irregulares.

La discusión sobre la situación metalúrgica quedó así vinculada con el futuro de la estructura productiva del Conurbano Sur. Los datos de actividad y empleo mostraron un escenario de retroceso para un sector que tuvo incidencia sobre el funcionamiento económico de distintos municipios.

En Quilmes y en otros distritos de la región, la industria involucró no solamente establecimientos y puestos de trabajo, sino también conocimientos, oficios, proveedores y salarios que formaron parte de la economía local. La pérdida de esos componentes planteó un desafío que excedió las cifras de producción y empleo registradas durante 2026.

Fuente fotografías: redes sociales.

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