
Aunque la desocupación nacional se mantuvo en niveles similares a los de meses anteriores, distintos indicadores reflejaron un deterioro más profundo en el Conurbano bonaerense y en varios centros productivos del interior provincial.
Por Florencia Belén Mogno
El mercado laboral suele funcionar como uno de los principales termómetros para medir la situación económica de un país. Más allá de las variables macroeconómicas, los niveles de empleo permiten observar cómo impactan las políticas públicas y las dinámicas productivas en la vida cotidiana de millones de personas.
Durante los últimos años, Argentina atravesó profundas transformaciones en su estructura productiva. Mientras algunos sectores vinculados a actividades primarias, energéticas y extractivas mostraron señales de expansión, otras ramas históricamente asociadas a la generación de empleo enfrentaron dificultades para sostener sus niveles de actividad.
La provincia de Buenos Aires se convirtió en uno de los espacios donde estas tensiones resultaron más visibles. Debido a la concentración de industrias, parques fabriles y grandes centros logísticos, cualquier modificación en el ritmo de la actividad económica suele tener consecuencias directas sobre el empleo.
Según el informe al que accedió Diario NCO, mientras la tasa de desempleo nacional se ubicó en 7,8 por ciento durante el primer trimestre de 2026, distintas regiones bonaerenses registraron niveles considerablemente superiores. El fenómeno estuvo acompañado por un crecimiento de la informalidad laboral y por dificultades crecientes para sostener puestos de trabajo de calidad en varios de los principales cordones industriales de la provincia.
Un Conurbano cada vez más golpeado por la crisis laboral
Los datos correspondientes al primer trimestre mostraron que la desocupación en los partidos del Gran Buenos Aires alcanzó el 9,7 por ciento, una cifra que se ubicó muy por encima de la registrada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el indicador fue del 4,8 por ciento.
La diferencia llamó la atención por tratarse de territorios que integran una misma área metropolitana y que comparten buena parte de sus dinámicas económicas y laborales. Sin embargo, las cifras reflejaron realidades cada vez más diferenciadas entre ambos espacios.
El impacto resultó especialmente visible en los tradicionales corredores industriales del norte, oeste y sur del Conurbano bonaerense. Distritos históricamente vinculados a la actividad manufacturera comenzaron a enfrentar dificultades asociadas a la reducción de la producción, la caída del consumo y la pérdida de competitividad en distintos sectores.
La situación también estuvo vinculada con procesos de reestructuración empresarial, suspensiones de personal y disminución de planteles laborales. A ello se sumaron los efectos de la apertura comercial y el aumento de costos operativos que afectaron a numerosas industrias radicadas en territorio bonaerense.
El deterioro que no siempre aparece en las estadísticas
Uno de los aspectos señalados por especialistas y analistas fue que el problema laboral no siempre se expresa exclusivamente a través del desempleo abierto. En muchos casos, el deterioro se manifestó mediante formas más silenciosas que también impactaron sobre las condiciones de vida de los trabajadores.
La expansión de empleos precarios, la reducción de jornadas laborales, la necesidad de complementar ingresos con actividades adicionales y la pérdida del poder adquisitivo comenzaron a formar parte de una realidad cada vez más extendida en distintos sectores de la población.
Un ejemplo de esta situación apareció en el Gran La Plata. Allí, aunque la tasa de desempleo se mantuvo cercana al promedio nacional, otros indicadores revelaron tensiones significativas dentro del mercado laboral local. Casi uno de cada cuatro trabajadores ocupados manifestó estar buscando otro empleo para mejorar sus ingresos o sus condiciones laborales.
Al mismo tiempo, la subocupación alcanzó el 18,2 por ciento, un porcentaje considerablemente superior al promedio nacional. Esto significó que una porción importante de quienes figuraban estadísticamente como ocupados no lograba acceder a una cantidad suficiente de horas de trabajo o a ingresos que les permitieran cubrir sus necesidades.
El interior bonaerense también registró niveles preocupantes
La problemática laboral no se limitó al Área Metropolitana de Buenos Aires. Diversos centros urbanos e industriales del interior provincial también comenzaron a mostrar indicadores preocupantes.
Entre los casos más destacados se encontraron Bahía Blanca-Cerri, donde la desocupación alcanzó el 10,1 por ciento, y el conglomerado conformado por San Nicolás y Villa Constitución, que registró un 10,4 por ciento. En esta última región, las dificultades estuvieron estrechamente relacionadas con la situación que atravesaron actividades vinculadas a la metalurgia y la siderurgia, históricamente fundamentales para la economía local.
Por su parte, Mar del Plata también evidenció un deterioro importante en su mercado laboral. La ciudad pasó de niveles de desempleo cercanos al seis por ciento a superar el nueve por ciento en apenas un año. La caída del consumo, una temporada turística más moderada y las dificultades registradas en sectores como la pesca y la industria textil incidieron sobre este resultado.
A este panorama se sumó el crecimiento sostenido de la informalidad. A nivel nacional, el trabajo no registrado alcanzó al 44,2 por ciento de los trabajadores, lo que significó que casi la mitad de las personas ocupadas desarrollaron sus actividades sin acceso pleno a los derechos y protecciones asociados al empleo formal.
Los datos permitieron observar que detrás de la estabilidad aparente de los indicadores nacionales convivieron realidades territoriales muy distintas. En la provincia de Buenos Aires, donde se concentra una parte significativa del aparato productivo argentino, el desafío dejó de estar únicamente en la generación de empleo y comenzó a centrarse también en la calidad de los puestos de trabajo disponibles.
La combinación de desempleo elevado, crecimiento de la informalidad y pérdida de ingresos configuró un escenario que encendió señales de alerta en numerosos sectores económicos y sociales. Para miles de familias bonaerenses, la preocupación ya no pasó solamente por conseguir trabajo, sino por encontrar una ocupación que garantizara estabilidad, derechos laborales y condiciones suficientes para sostener un proyecto de vida.
Fuente fotografías: redes sociales.
Suscribite a nuestro canal de PULENTA STREAM
Youtube – Instagram
Te Puede Interesar:
https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco



