
Raúl Sánchez, director del Centro de Estudios de Desarrollo Económico y docente de la UBA y de la Universidad Nacional de La Matanza defendió el papel de la universidad pública, destacó la importancia de respetar los tiempos de aprendizaje y cuestionó los discursos que desvalorizan la educación superior. También analizó el impacto del modelo económico del Gobierno sobre los salarios, el empleo y el consumo.
El economista Raúl Sánchez, director del Centro de Estudios de Desarrollo Económico y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), defendió el papel de la universidad pública y cuestionó los criterios que reducen la evaluación de su calidad a la cantidad de estudiantes que finalizan sus carreras. En una entrevista en No Te Duermas, por Pulenta Stream, destacó la importancia de la formación profesional, la investigación científica y el compromiso de los trabajadores de la educación.
“Una persona que estudia media carrera va a tener más formación que esa persona y tuvo también una experiencia de intercambio que no se consigue en otro lado si no es en la universidad”, sostuvo Sánchez al referirse a los distintos recorridos académicos de los estudiantes.
En ese sentido, planteó que los tiempos de aprendizaje no son iguales para todos y que las instituciones deben contemplar esas diferencias. También propuso avanzar en el reconocimiento de los conocimientos adquiridos mediante títulos intermedios y diplomaturas, que permitan acreditar trayectos formativos y ampliar las oportunidades de inserción laboral.
Sánchez remarcó que la tarea docente no se limita a las horas de clase, sino que incluye la preparación de materiales, la actualización permanente de contenidos y la corrección de evaluaciones. “La universidad funciona, primero, por la vocación docente y de los trabajadores y trabajadoras de la universidad pública”, afirmó, al referirse al compromiso de quienes sostienen cotidianamente las instituciones educativas.
Como ejemplo, explicó que enseñar una materia como Economía requiere revisar los contenidos de manera constante para incorporar los cambios en la realidad económica. También señaló que la preparación de exámenes demanda formular consignas claras, de modo que los estudiantes puedan comprender qué se les pide y desarrollar sus respuestas.
El docente advirtió, además, que el trabajo universitario implica gastos en bibliografía y materiales que muchas veces deben afrontar los propios profesores. A esto se suma el tiempo dedicado a las tareas que se realizan fuera del aula y que no siempre se visibilizan al discutir las condiciones laborales del sector.
Docencia, investigación y desarrollo social
Durante la entrevista, Sánchez también destacó que la función de la universidad pública excede la enseñanza. Su actividad comprende la investigación científica, la extensión, el deporte universitario y la producción de conocimientos que pueden aplicarse al sistema productivo, al mundo del trabajo y al sistema de salud.
En ese marco, mencionó el crecimiento de la Universidad Nacional de La Matanza como ejemplo de la expansión de la infraestructura y de la oferta académica. También se refirió al desarrollo de centros de investigación en Ciudad Universitaria, donde se llevan adelante trabajos en distintas áreas del conocimiento.
Para el economista, estas actividades son parte fundamental del aporte de las universidades a la sociedad y deben tenerse en cuenta al evaluar su funcionamiento.
Otro de los ejes de la conversación fue la participación política en las universidades. Sánchez recordó que la autonomía universitaria tiene una estrecha relación con la historia argentina y con las intervenciones que sufrieron las instituciones educativas durante los golpes de Estado.
En ese contexto, consideró necesario distinguir entre la participación política y la subordinación de una institución a intereses partidarios. Los centros de estudiantes y las organizaciones gremiales, señaló, forman parte de la vida universitaria y de sus mecanismos de representación.
“La política es algo saludable y forma parte de nuestra vida cotidiana”, sostuvo, al cuestionar los discursos que presentan la actividad política dentro de las universidades como algo negativo.
El impacto del modelo económico en la educación y la sociedad
Sánchez también analizó el escenario económico nacional y trazó paralelismos entre las políticas actuales y las aplicadas durante otros períodos de la historia argentina, como la última dictadura cívico-militar, la década de 1990 y el gobierno de Mauricio Macri.
Al cuestionar las prioridades del modelo económico, sostuvo que el impulso a sectores como la minería, la energía y la actividad agropecuaria no debería implicar el relegamiento de la industria, la construcción y el comercio.
“El problema es considerar que, porque algunos sectores son estratégicos, los demás no sirven”, afirmó. Asimismo, advirtió sobre el deterioro del poder adquisitivo y las dificultades que enfrentan los hogares para sostener sus niveles de consumo. Desde su experiencia cotidiana, describió cómo el aumento de los precios obliga a modificar hábitos de compra y a prestar mayor atención a las promociones y las diferencias entre marcas.
También señaló que el incremento del gasto familiar no necesariamente representa una mejora del consumo, ya que una parte creciente de los ingresos se destina al pago de servicios públicos.
A lo largo de la entrevista, el docente vinculó estas dificultades con los problemas de empleo, la precarización laboral y las limitaciones que el endeudamiento impone a las posibilidades de desarrollo del país.
Su defensa de la universidad pública se inscribe así en una discusión más amplia sobre el papel de la educación superior, la producción de conocimiento y la responsabilidad del Estado en la construcción de oportunidades de formación y desarrollo para la sociedad.



