
Un informe de la UBA-CONICET reveló que una familia sin subsidios necesitó esta cifra para afrontar gastos de luz, gas, agua y transporte.
Por Florencia Belén Mogno
El aumento sostenido de los servicios públicos comenzó a ocupar un lugar cada vez más determinante dentro de la economía cotidiana de los hogares argentinos. En un escenario marcado por salarios deteriorados, consumo debilitado y pérdida del poder adquisitivo, los gastos vinculados a energía, transporte y servicios esenciales pasaron a representar una porción creciente de los ingresos familiares.
La dinámica tarifaria se consolidó además como uno de los principales focos de preocupación para amplios sectores medios y trabajadores del Área Metropolitana de Buenos Aires. A medida que avanzaron los ajustes en los cuadros tarifarios y se redujeron subsidios, el peso de las facturas domésticas comenzó a crecer muy por encima de otros indicadores económicos.
El impacto se volvió todavía más visible con la llegada de las bajas temperaturas y el aumento estacional del consumo energético. El encarecimiento del gas natural y de la electricidad volvió a presionar sobre los presupuestos familiares, mientras el transporte público continuó consolidándose como uno de los rubros más costosos dentro de la canasta mensual de servicios.
En ese contexto y según el material al que accedió Diario NCO, un informe elaborado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP UBA-CONICET reveló que un hogar promedio del AMBA sin subsidios necesitó durante mayo $249.834 para cubrir gastos de electricidad, gas, agua potable y transporte público.
Aumentos sin control
En sintonía con lo planteado, el reporte arrojó que la cifra representó un incremento del 17,5 por ciento respecto de abril y una suba interanual del 50 por ciento, lo cual superó la evolución general de la inflación.
Según el relevamiento, el mayor impacto mensual provino del gas natural, cuya factura registró una suba del 53,3 por ciento como consecuencia del incremento en los cargos tarifarios y el crecimiento del consumo por la llegada del invierno. Para un usuario residencial del segmento N1, el costo promedio del servicio alcanzó los $49.972 mensuales.
En paralelo, el gasto en energía eléctrica también mostró un fuerte incremento. El informe indicó que la factura promedio para hogares sin subsidios se ubicó en $52.811, lo que implicó un aumento mensual del 37,8 por ciento.
En ese sentido, el material facilitado a este medio indicó que desde el organismo señalaron que el salto respondió tanto al mayor consumo estacional como a los ajustes aplicados sobre cargos fijos y variables.
Transporte, tarifas y pérdida del poder adquisitivo
El transporte público continuó siendo el componente de mayor peso económico dentro de la canasta de servicios. De acuerdo con el estudio, una familia promedio del AMBA necesitó destinar $110.438 mensuales para cubrir gastos de movilidad, incluso pese a que en mayo el incremento tarifario fue menor al de otros servicios y rondó el tres por ciento.
Por su parte, el servicio de agua potable alcanzó un costo promedio de $36.612 mensuales, con una suba del 5,9 por ciento respecto de abril. El aumento estuvo vinculado a actualizaciones tarifarias y a la incidencia de un día adicional de consumo dentro del calendario mensual.
El informe también expuso el deterioro progresivo de la relación entre ingresos y servicios públicos. Actualmente, la canasta básica de servicios representó el 14,1 por ciento del salario promedio registrado, estimado en $1.869.799, lo que reflejó un crecimiento sostenido del peso tarifario sobre los ingresos laborales.
En ese sentido, el documento destacó que “desde diciembre de 2023 hasta el mes de mayo de 2026 la canasta de servicios públicos del AMBA se incrementó 800 por ciento mientras que se estima que el nivel general de precios lo hizo en 231 por ciento.
La investigación señaló además que las tarifas abonadas actualmente por los hogares cubrieron, en promedio, el 58 por ciento de los costos reales de los servicios públicos, mientras el Estado nacional financió el 41 por ciento restante mediante subsidios. Ese esquema prácticamente no mostró variaciones respecto a los niveles registrados durante abril.
Subsidios, aumentos y presión sobre los hogares
El estudio también analizó la evolución acumulada de la canasta de servicios desde el inicio del actual esquema tarifario. Según el reporte, desde diciembre de 2023 los costos de los servicios públicos aumentaron un 667 por ciento, frente a una inflación acumulada estimada en 223 por ciento.
Dentro de esa dinámica, el transporte encabezó las subas interanuales con incrementos del 76 pot ciento, consolidándose como el rubro más pesado para las economías familiares del Conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires.
El informe advirtió además que el salario promedio registrado perdió capacidad para afrontar los costos de los servicios. Mientras un año atrás un ingreso promedio permitía cubrir 9,8 canastas de servicios, actualmente solo alcanza para financiar 8,4.
En paralelo, el esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) elevó la cobertura tarifaria al 61 por ciento del costo total de los servicios, aunque con ciertas reducciones respecto a meses anteriores debido a modificaciones en las bonificaciones aplicadas al gas natural.
Finalmente, el reporte indicó que los subsidios destinados a Energía y Transporte crecieron un 70 por ciento nominal interanual hasta abril, equivalente a una suba real cercana al 29 por ciento. Sin embargo, el relevamiento remarcó que buena parte de la ejecución presupuestaria continuó concentrándose en el financiamiento energético, particularmente a través de Cammesa.
Fuente fotografías: redes sociales.
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