
La decisión de la automotriz Stellantis de paralizar nuevamente parte de su actividad en la planta del oeste bonaerense profundizó las señales de desaceleración que atraviesa la industria argentina.
Por Florencia Belén Mogno
Durante los últimos meses, la actividad industrial mostró síntomas crecientes de retracción en distintos puntos del territorio nacional. Suspensiones, reducción de turnos y reorganizaciones internas comenzaron a repetirse en numerosas empresas manufactureras, especialmente en aquellas vinculadas al mercado automotor y a la producción de bienes durables.
La industria automotriz apareció entre los sectores más sensibles frente al actual escenario económico debido a su fuerte dependencia tanto del consumo interno como de las exportaciones regionales. La combinación entre caída del poder adquisitivo, desaceleración del mercado brasileño y aumento de importaciones comenzó a alterar el funcionamiento de terminales históricas radicadas en la provincia de Buenos Aires.
En ese contexto, la situación de la planta de Stellantis ubicada en El Palomar volvió a encender alarmas dentro del entramado industrial bonaerense. Allí se fabricaron modelos de las marcas Peugeot y Citroën destinados tanto al mercado local como a la exportación regional.
Menor demanda y caída de exportaciones
En ese aspecto y de acuerdo al documento al que tuvo la oportunidad de acceder Diario NCO, la empresa decidió realizar nuevas interrupciones productivas entre mayo y julio con el objetivo de reorganizar stock y adecuar niveles de producción frente a una demanda más débil.
La situación estuvo especialmente vinculada a la caída de exportaciones hacia Brasil, principal destino regional de gran parte de los vehículos fabricados en El Palomar. En particular, el modelo Peugeot 208 registró una reducción significativa en sus envíos durante el último año, en paralelo con una desaceleración del mercado automotor brasileño.
Especialistas señalaron que el sector automotriz argentino depende de una estructura altamente sensible al comportamiento regional. Cuando el consumo interno pierde dinamismo y las exportaciones se reducen, las terminales enfrentan dificultades para sostener volúmenes de producción y niveles de empleo.
Ajustes y reestructuración industrial
La planta bonaerense ya venía atravesando distintos procesos de reorganización interna desde meses anteriores. Reducción de turnos, retiros voluntarios y ajustes operativos comenzaron a formar parte del escenario cotidiano dentro del complejo industrial.
En el informe consultado también se remarcó que el crecimiento de vehículos importados comenzó a ejercer una presión cada vez mayor sobre la producción nacional. Mientras el Gobierno nacional destacó la apertura comercial y los patentamientos como señales de recuperación económica, sectores industriales advirtieron sobre el impacto que esas políticas podrían tener sobre las fábricas locales.
En abril, las ventas de Peugeot y Citroën mostraron retrocesos importantes mientras aumentó la presencia de autos importados con estructuras de costos más competitivas. La situación profundizó el debate sobre las dificultades estructurales que enfrenta la industria argentina para sostener competitividad frente a otros mercados de la región.
El debate sobre el modelo productivo
Distintos especialistas coincidieron en que las dificultades del sector automotor excedieron cuestiones salariales o tributarias y respondieron a problemas estructurales más amplios. Los altos costos logísticos, la presión impositiva, las tasas financieras elevadas y la inestabilidad macroeconómica aparecieron entre los factores que condicionaron la producción industrial argentina.
Frente a ese escenario, varias terminales comenzaron a redefinir sus estrategias productivas. Algunas empresas avanzaron hacia segmentos considerados más rentables, como pickups y vehículos utilitarios, mientras otras redujeron exposición en mercados donde la competencia importada ganó terreno.
La situación de El Palomar comenzó así a representar un símbolo de las tensiones que atraviesa actualmente la industria nacional. La reducción de actividad no solo impactó sobre la planta automotriz, sino también sobre proveedores, talleres, servicios logísticos y comercios vinculados al movimiento fabril de la región.
Mientras continuaron las discusiones sobre el rumbo económico y productivo del país, distintos sectores industriales insistieron en la necesidad de implementar políticas capaces de sostener empleo, producción y competitividad dentro de uno de los complejos manufactureros más importantes de Argentina.
Fuente fotografías: redes sociales.
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