
Investigadores del CONICET lograron introducir en la variedad local Andreia un gen de alga que aumenta el contenido de almidón degradable, con impacto potencial en la producción de cerveza y en la calidad del forraje para alimentación animal.
Por Florencia Belén Mogno
En los últimos años, el vínculo entre la ciencia y la producción agroindustrial se volvió cada vez más estrecho, en un contexto en el que la innovación biotecnológica se constituye como una herramienta estratégica para aumentar la competitividad de las economías regionales.
El mejoramiento genético de los cultivos, especialmente en granos con alto valor comercial, se convirtió en un eje clave para generar variedades más eficientes y con mejores propiedades para la industria.
La cebada ocupa un lugar privilegiado en este escenario. Además de ser un cultivo relevante para la industria cervecera, su uso como forraje la convierte en un recurso valioso para la ganadería.
En este marco, un equipo de científicos del CONICET conformó un proyecto de investigación destinado a mejorar genéticamente la variedad de cebada Andreia, una de las más cultivadas en la Argentina.
Una apuesta por la variedad Andreia
El informe al que accedió Diario NCO detalló que el objetivo fue “aumentar el contenido de almidón degradable, facilitando la fermentación y mejorando la eficiencia del malteadomediante la transferencia del gen OsttaSBE proveniente del alga Ostreococcus tauri”.
La iniciativa estuvo liderada por los especialistas María Victoria Busi, del Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI, CONICET-UNR), y Hugo Permingeat, del Instituto de Investigaciones en Ciencias Agrarias de Rosario (IICAR, CONICET-UNR), con la participación de la Plataforma Agrobiotec de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario.
Del laboratorio al grano
El documento explica que el proyecto tuvo su origen en un estudio previo en el que se introdujo el gen de la microalga en la planta modelo Arabidopsis thaliana, lo que dio como resultado ejemplares con mayor cantidad de almidón y gránulos de menor tamaño.
A partir de estos hallazgos iniciales, la becaria doctoral Amanda Rosario Gómez Ibarra puso en marcha el trabajo de transferencia genética hacia la cebada. “Se pensó en cebada porque es un cultivo que en Argentina experimentó un importante crecimiento, tanto para la industria cervecera como para otros usos en el campo”, señaló el informe.
Asimismo, el estudio agregó que la elección de la plataforma Agrobiotec-FCA se debió a que “contaba con las herramientas necesarias para llevar adelante la transformación genética en condiciones controladas”.
El reporte destacó que el proceso de transformación implicó adaptar un sistema de cultivo in vitro para la variedad Andreia y emplear una pistola génica para introducir el gen modificado, que se expresa de manera específica en el endosperma del grano.
Una vez obtenidas las plántulas, se trasplantaron a macetas y se llevaron a cámaras de crecimiento para su maduración y posterior análisis. Los investigadores subrayaron que el hecho de trabajar con Andreia representó un desafío, pero los resultados fueron alentadores.
Implicancias para la industria cervecera y ganadera
Además de su potencial para la industria cervecera, el informe señaló e hizo hincapié en que este avance “puede impactar en la generación de biomasa de mayor calidad para alimentación animal”.
La lógica es que las mismas unidades de glucosa que se liberan para la producción de alcohol en el malteado también se establezcan en energía más disponible para el ganado, lo que podría mejorar la eficiencia de conversión en carne o leche.
“Son esas mismas unidades de glucosa, las que van a repercutir en más alcohol en el caso de la fabricación de cerveza o, como alimento de ganado, en mayor aporte energético”, consignó el documento.
En cuanto al estado actual de la investigación, ya se lograron ocho eventos transgénicos independientes y cinco de ellos presentan un contenido de almidón superior. “Es importante desarrollar eventos independientes y generar distintas líneas, porque en cada evento el transgén se puede alojar en un lugar diferente del genoma, y esto puede condicionar su expresión”, detalló el informe,
Finalmente, el equipo científico remarcó que el verdadero éxito del proyecto será su adopción en los campos argentinos. Para ello, consideran clave la participación de un socio estratégico que pueda escalar el desarrollo hacia la producción comercial.
Fuente fotografías: Conicet.
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