
Los registros oficiales de 2025 evidencian variaciones importantes en las tasas de delitos según cada distrito del Gran Buenos Aires. A su vez, los datos de 2026 sobre robos cometidos por motochorros muestran cambios diferentes según el municipio.
Por Florencia Belén Mogno
La inseguridad en el Gran Buenos Aires presenta características diferentes de acuerdo con el territorio, el tipo de delito que se analice y el período observado. Por eso, los registros estadísticos permiten identificar variaciones entre municipios que no necesariamente se mantienen cuando se modifica el indicador.
Las cifras también requieren ser interpretadas dentro de su contexto. Una tasa general reúne distintas categorías de hechos delictivos y no refleja por sí sola las situaciones particulares que pueden atravesar los vecinos de cada localidad.
En este sentido, la comparación entre municipios permite observar diferencias en los delitos registrados, aunque los números deben ser considerados como parte de una realidad territorial más amplia. Según los datos oficiales correspondientes a 2025, esa diversidad se refleja en las tasas registradas en los distintos distritos del Gran Buenos Aires.
Diferencias entre los municipios
Los datos del Sistema Nacional de Información Criminal muestran que el promedio del Gran Buenos Aires durante 2025 fue de 2.378 delitos cada 100.000 habitantes. La mitad de los municipios se ubicó por debajo de ese valor y la otra mitad, por encima.
Vicente López registró la tasa más baja entre los 24 partidos del Gran Buenos Aires, con 1.765 delitos cada 100.000 habitantes. Luego aparecieron Merlo, con 1.946; Hurlingham, con 1.951; y San Miguel, con 2.022.
En el otro extremo de esa comparación se ubicaron General San Martín, con 2.886 delitos cada 100 mil habitantes, y Morón, con 2.841, ambos por encima del promedio registrado para el conjunto del Gran Buenos Aires.
La medición contempla distintas categorías, entre ellas homicidios y lesiones dolosas, delitos contra la integridad sexual, amenazas, hurtos, estafas, daños y determinados hechos vinculados con estupefacientes. Por lo tanto, las tasas generales reúnen fenómenos delictivos diferentes dentro de un mismo indicador.
El mapa cambia según el delito
Los registros correspondientes a 2026 permiten observar otra dimensión cuando se analiza específicamente la modalidad de robos cometidos por motochorros. En este caso, los datos comprenden el período entre enero y agosto y muestran comportamientos diferentes entre los municipios.
Vicente López registró una reducción del 32,76 por ciento respecto del mismo período del año anterior, al pasar de 58 a 39 hechos. También descendieron los casos en Hurlingham, con una baja del 26,47 por ciento; Tres de Febrero, con 24,12 por ciento; Malvinas Argentinas, con 21,68 por ciento; y San Miguel, con 19,72 por ciento.
En otros distritos, en cambio, se produjo un incremento. San Fernando pasó de 10 a 35 casos, lo que representó una suba del 250 por ciento. José C. Paz registró un aumento del 161,63 por ciento, mientras que San Martín tuvo una variación del 25,15 por ciento.
Los dos conjuntos de cifras corresponden a mediciones diferentes y no pueden interpretarse como una única tabla. Mientras los datos de 2025 abarcan distintas categorías de delitos y permiten observar una tasa general, los registros de 2026 se concentran exclusivamente en los robos cometidos por motochorros durante los primeros ocho meses del año.
Las diferencias muestran que la situación puede variar considerablemente cuando se modifica el delito observado. Un municipio con una tasa general determinada puede presentar, al mismo tiempo, una evolución diferente en una modalidad específica.
Además, las dinámicas territoriales exceden las divisiones administrativas. Los desplazamientos cotidianos entre municipios por motivos laborales, educativos o comerciales conectan zonas que las estadísticas necesariamente presentan de manera separada.
De esta manera, los registros permiten observar una realidad heterogénea dentro del Gran Buenos Aires, con variaciones tanto entre distritos como entre diferentes tipos de delitos. Las cifras generales y las correspondientes a los motochorros muestran, en períodos distintos, que el comportamiento delictivo no permanece uniforme en todo el territorio.
Fuente fotografías: redes sociales.



