
Hace unas semanas atrás, les pregunté a los alumnos y alumnas de 1er A de la Secundaria 60, ubicada en la localidad de Virrey del Pino, en el contexto de una clase de Prácticas del Lenguaje ¿qué les gustaría escribir?, y Benjamín, un alumno de 13 años, me contestó que le interesaba escribir sobre el asco. Lo miré a los ojos, un poco extrañada, pero con firmeza, y escribí esa palabra en el pizarrón: asco.
Por Anahí Celeste Cao Cileiro
La verdad es que me llamó mucho la atención lo que dijo Benjamín, y me quedé pensando en los motivos de su respuesta. Traté de recordar en qué momento de mi vida había sentido asco.
No existe una sola criatura en el Universo que haya nacido, vivido y muerto aislado, sin memoria, sin amor a nada ni a nadie, sin gratitud por la experiencia de vivir: la conciencia implica el reconocimiento de nuestra identidad.
Necesitamos el agua porque el agua es parte constitutiva de nuestra vida: necesitamos el aire, la tierra, el fuego, la carne y el trabajo de otro ser humano, animal, planta, microorganismo, para conservar la vida, y conocerla, sentirla, comprenderla profundamente y valorarla como el acto más ético e intenso de amor y libertad.
Por eso, lo que expresó Benjamín es central y necesario, ya que la vivencia profunda de las generaciones que se suceden, como olas en el mar, hacen la historia, nuestra historia: segunda persona inclusiva del plural: nuestro territorio, que es verbo en los cuerpos, sustantivo en la piel, comunicación en los labios y ternura en el corazón.
La comunidad educativa de la Escuela 60 está compuesta por aproximadamente 3000 estudiantes, que desarrollan sus actividades en 3 turnos, sin contar por supuesto la presencia de las familias, ni su vinculación con otras instituciones y su permanencia a través de los años, quiero decir, se renueva año a año la cantidad de jóvenes, que nacen en los barrios aledaños.
Imposible pensarme sola, imposible pensarlo a Benjamín solo, imposible encerrarme en una actitud indiferente. Todo está vivo y sucede ante nosotros.
La necesidad de comprender las palabras de Benjamín, se transformó en una respuesta: entender con mayor profundidad el dilema, el drama, que como trabajadores e hijos de trabajadores padecemos.
Nuestra tragedia, nuestra condición, pero también nuestro desafío se nos presenta con todas las puertas y las ventanas abiertas para ejercitar nuestras cualidades y virtudes humanas. Considero que el primer paso es vencer la confusión, y adquirir claridad, fuerza y determinación para que nadie nos mienta ni nos arrastre a focos de atención donde no somos protagonistas.
Benjamin expresó algo muy profundo, algo que yo ya había olvidado. Al verlo tan ingenuo y sincero me di cuenta que ese asco, era permanente, renovado en el sentir de cada uno de nosotros, de nosotras, aunque negado u quizás confundido entre las violencias cotidianas.
Según la ciencia- el asco es emoción visceral y primaria, cuya función biológica objetiva es actuar como un sistema de defensa homeostático. Su objetivo directo es proteger al organismo de la ingesta o el contacto con patógenos, toxinas, parásitos, e infecciones que pongan en riesgo la salud.
La memoria habló, el tiempo recuperó su experiencia, entonces el recuerdo intenso del asco regresó a mi conciencia:
Hace aproximadamente diez años, conocí el Parque Industrial del km 46, había asumido horas titulares y decidido concentrar mi carga laboral en la Escuela “Brian Toledo”, ya que estaba comprometida con la problemática de la contaminación ambiental y allí trabajaban muchos compañeros y compañeras que consideraba muy valiosos.
Fui a conocer los barrios, quería saber con qué población iba a trabajar. Recuerdo que el olor era insoportable, picante, y sentí en el estómago una sensación de asco, náuseas, arcadas que no podía detener. Conozco el asco, pensé: el olor a podrido se siente así. No aguanté más, tomé un remis y me fui.
EL POLO INDUSTRIAL DE VIRREY DEL PINO
La localidad de Virrey del Pino, es la más extensa del Partido de La Matanza, atravesada por la Ruta Nacional Nº 3. Se extiende desde el km 34 justo al cruzar el Puente del Arroyo Morales, y finaliza a la altura de la calle Paraná aproximadamente en el km 48, lindante con el Partido de Marcos Paz.
Los barrios que componen su territorio se encuentran densamente poblados y lejos de problemas de natalidad el crecimiento es lo que prima. Barrios en pleno desarrollo, jóvenes y permanentemente activos: barrio Esperanza, San Mariano, San Javier, Oro Verde, Mercedes Benz, Nicole, Los Pozos, Roberto Arlt y tantos otros.
El Parque Industrial se inició en el año 2007 con apoyo estatal, aunque algunas fábricas ya estaban instaladas desde antes, como por ejemplo Mercedes Benz.
LA REBELIÓN DE LOS CUERPOS: EL ASCO
Los olores nauseabundos y las reacciones espontáneas de repugnancia no se pueden expresar con palabras, pero sí podemos nombrar lo que nos provoca: asco.
Los habitantes del Barrio El Tizón, han sentido asco, y por eso han denunciado de manera persistente la contaminación proveniente del Frigorifico/Matadero El Tizón.
Otros integrantes de la comunidad del km 33, han sentido el asco en sus cuerpos, ese olor nauseabundo que proviene del Relleno Sanitario CEAMSE, instalado en plena dictadura militar, mediante un decreto Ley, la 9111.
También la comunidad ha denunciado olores asfixiantes vinculados a las farmaceúticas, sumado a la histórica lucha contra Klaukol, perteneciente a la multinacional Sika/ Parex Group, donde la Asamblea denuncia penalmente a la Empresa por obligarlos a “respirar vidrio molido” y “tomar agua con metales pesados”, consecuencia que sólo desemboca en enfermedades terminales con agonías espantosas. (15 años de protesta y presentaciones de pruebas)
Otro emergente, que demuestra la experiencia del asco son las denuncias contra los gases tóxicos que produce la industria Aerofarma, donde la comunidad declara: nubes de gases asfixiantes, que producen mareos, irritación ocular, problemas respiratorios agudos.
Se han abierto expedientes judiciales para investigar el vuelco de desechos químicos sin tratar al Arroyo Morales. Por último quisiera mencionar a la multinacional de origen francesa LESAFFRE, ubicada en el km 42,5, dedicada a la producción masiva de levadura para panificar, que es señalada por la comunidad como responsable de envenenar ríos, napas subterráneas por la fermentación de la melaza, y posibles principios de incendios en sus depósitos.
Finalmente, aclaremos que cuando la comunidad se refiere a Figorifico “El Tizón” debemos profundizar y comprender qué nos referimos al Frigorífico CERY S.A, complejo matadero asociado a la firma Co-R.
Las denuncias apuntan a la presencia de un olor nauseabundo:asco, producido por “un rio de sangre a cielo abierto” , la proliferacion de montañas de achuras, pulmones, vísceras, restos de animales podridos en terrenos baldíos, y otras cuestiones que los invito a investigar.
Ahora entendemos con mayor claridad por qué Benjamín quiere escribir sobre el asco. No debe quedarnos ninguna duda, así podemos comenzar a entendernos.
Pero lo que Benjamín aún no sabe, pero que, evidentemente intuye, es que vivimos en una zona que el poder económico en complicidad con el poder político han destinado “al sacrificio”. Esto quiere decir que en su lógica perversa, grandes masas de seres humanos, ríos, tierras, animales, plantas, flores, aguas y cielos, deben absorber los pasivos ambientales o desechos que el capitalismo genera.
NUESTRA RIQUEZA: LA CONCIENCIA
Este proceso sistemático de devastación, impuesto a traves de un modo de producción-explotación capitalista, argumenta que las necesidades son infinitas y los “recursos” finitos, como parte de una filosofía que profundiza y justifica el extractivismo, el racismo, el odio de clase, en post de la acumulación del capital financiero y el progreso que, evidentemente no se derrama sino que enriquece y embrutece a una oligarquia, poder concentrado en pocas manos, aunque tambien advierno el poder de los tecnócratas que algunos denominan tecno-feudalismo.
Esta filosofía neoliberal impone una cultura embrutecedora. una estética mediocre, un modo de vinculación demencial, y una educación fragmentada, desarraigada de las cosmovisiones y de los Pueblos, comprende a la naturaleza como una fuente de recursos que somete al capital impulsando identidades hedonistas, que hacen del consumo y la ignorancia un culto supremo.
Benjamín es una vida joven, sensitiva, naciente, pujante, y esa sensación de asco que el cuerpo de las comunidades siente en el estómago y en las tripas expresa un instante de rebelión en que la vida se defiende contra el envenenamiento.
Ese gesto de repugnancia que nombramos en la palabra asco, no es tan sólo una emoción visceral, sino que significa el movimiento profundo de la vida, la conciencia vital resistiendo, negándose a perder su vigor.
Comprender profundamente lo que me propuso Benjamín, nos permite darnos cuenta que la naturaleza de la vida es vivir y desarrollarse plenamente: un roble quiere ser roble, una piedra quiere ser piedra, y el cuerpo de Benjamín quiere vivir y ser.
Negar el asco que sentimos es una forma de negar la naturaleza de nuestra percepción e ir perdiendo la sensibilidad para distinguir la aceptación y el rechazo, de forma natural y espontánea, interiorizando mecanismos de adaptación para convivir con la enfermedad y la muerte.
El asco en los cuerpos -en este caso- es un acto político, quiero decir, la manifestación de toda la vida que nos habita organizándose para expresar un gesto de repudio que se niega a naturalizar la toxicidad y el envenenamiento de la sangre y las células.
Aprendamos de los hermanos quechuas que poseen el concepto de sonqo (corazón/estómago) que es el centro del pensamiento, el sentimiento y la energía vital. Aqui el asco se entiende como una alteración directa del sonido, y es necesario expresarse ¡Atatay! Para expulsar esa mala energía.
Importante es escuchar nuestros cuerpos e interpretar con toda el alma los mecanismos de defensa de la salud de nuestra comunidad, y el equilibrio de nuestra tierra -medio ambiente- ya que el asco expresa lo aborrecible, lo malo, lo repugnante, todo aquello que nos hace mal, y altera la belleza natural de la vida.
Cada enfermo cada muerto causado por la contaminación es una prueba fehaciente de que la avaricia y el abuso, deberían provocarnos un asco colectivo que nos impulse a reconocer la asimetría en la que nos encontramos, donde unos se enriquecen y otros se enferman y pensar que este progreso nos mata y nos quita la dignidad.




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