Edición N° 9164
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Delfor Soto: una vida de militancia y lucha por la memoria en La Matanza

Delfor Soto: una vida de militancia y lucha.
Alejandro Enrique repasó la trayectoria del exconcejal.

El concejal matancero desaparecido durante la última dictadura militar mantiene su presencia en la memoria colectiva a través de la militancia de su familia y del reclamo por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Por Florencia Belén Mogno

Las trayectorias de quienes participaron de la vida política argentina permiten conocer las experiencias personales y familiares que atravesaron distintos períodos de la historia nacional y en ese recorrido, la militancia, las transformaciones sociales y los conflictos políticos dejaron marcas que permanecen presentes a través de las generaciones.

La historia de Delfor Soto constituye uno de esos casos, ya que su recorrido estuvo vinculado con el desarrollo del peronismo y la participación política en La Matanza. Su desaparición durante la última dictadura militar convirtió su historia en parte de la memoria del distrito.

En ese sentido, en su columna del programa No Te Duermas, emitido por Pulenta Stream, Alejandro Enrique repasó la trayectoria del exconcejal y destacó la continuidad de la lucha familiar.

“Delfo Santosoto concejal de La Matanza desaparecido en la última Dictadura Militar ha trascendido el tiempo por la militancia de su familia y su hija Eva Soto hoy subsecretaria de Derechos Humanos de La Matanza”, comentó el columnista.

En ese aspecto, también señaló que fueron militantes “por la Memoria, la Verdad y la Justicia y sobre todo para ver que aparezca en algún momento Soto y seguir peleando por esa restitución de la memoria”.

Los orígenes familiares y la tradición política

Al reconstruir los antecedentes familiares de Soto, Enrique explicó que sus raíces estaban vinculadas con el rosismo y con una tradición política que pasó de una generación a otra. “Su familia era Rosista. Su abuelo había sido chacarero en Los Cerrillos, una de las estancias más importantes que tenía Juan Manuel de Rosas en San Miguel del Monte”, relató.

En relación con ese establecimiento, el columnista señaló que allí se encontraban “los Colorados del Monte, un ejército popular integrado por fuerzas semirregulares que constituían la guardia de Rosas durante los enfrentamientos de la Guerra Civil argentina”.

En esa línea y sobre los antecedentes de la familia, agregó: “Allí el abuelo de Delfor, Silvestre Soto formaba parte de las familias que habían quedado a cargo de esa estancia que fue expropiada a Rosas cuando se tuvo que exiliar y esto trajo una tradición”.

Esa tradición política continuó a través de las generaciones. Según Enrique, “el padre de Delfor, Don Julián Soto mamó esa tradición popular del Rosismo que se transformó cuando él ya tenía una veintena de años en eso que fue el primer movimiento popular del siglo XX que fue el radicalismo, particularmente el de Alem e Yrigoyen”. Posteriormente, con la irrupción del peronismo, la familia comenzó a acercarse a ese movimiento.

Delfor nació en 1935, cuando su familia vivía en Querandí, en una etapa previa al nacimiento de Ciudad Evita. Sobre el traslado posterior, Enrique recordó: “En la década del 40 se mudan al pueblo de San Justo e instalan una carnicería y allí empiezan a conocer el vecindario de ese pueblo que todavía era muy pequeño”.

La infancia y el acercamiento al peronismo

La formación de Delfor Soto estuvo atravesada por el entorno familiar y por los cambios políticos y sociales de aquellos años. Al describir sus primeros intereses, Enrique sostuvo: “Delfor fue un chico que de muy joven que tenía lectura permanente aunque no era fácil conseguir libros en el pueblo”.

La llegada del peronismo ocupó un lugar en esa etapa de su vida. En ese sentido, el columnista contó que Soto comenzó a conocer las transformaciones socioeconómicas que se produjeron a partir de 1943 y la participación política de su padre, quien se involucró en la organización local del movimiento.

Al respecto, Enrique explicó: “Crearon junto a otros vecinos de San Justo la primera unidad básica todo eso fue parte de ll que mamó Delfor Soto y su padre formaba parte de ese primer núcleo peronista de San Justo”.

El servicio militar y la resistencia peronista

En 1956, Soto ttabajaba en una metalúrgica cuando debió cumplir con el servicio militar obligatorio en Campo de Mayo. Ese mismo año se produjo un levantamiento protagonizado por militares y civiles contra el gobierno surgido del golpe de Estado de 1955.

Al reconstruir ese período, Enrique explicó que Campo de Mayo fue uno de los puntos centrales de la rebelión y que, tras su fracaso, los militares detenidos quedaron bajo órdenes de fusilamiento. En ese contexto, las autoridades convocaron a conscriptos para integrar un pelotón destinado a ejecutar a los prisioneros.

Entre los convocados estaba Soto, quien se negó a participar. Sobre ese episodio, el columnista relató: “Soto por su tradición familiar se negó a formar parte de ese pelotón de fusilamiento, hecho que le valió casi la muerte, se salvó de ser fusilado, pero estuvo varios meses en un calabozo apenas a pan y agua hasta que le dieron la baja a su conscripción en el 57”.

Después de esa etapa, Soto comenzó a trabajar en Chrysler, la empresa automotriz que funcionaba en el predio donde posteriormente se instalaría la Universidad Nacional de La Matanza. Durante las décadas de 1950 y 1960, su vida también estuvo ligada a distintas actividades sociales y deportivas.

La militancia y el regreso del peronismo al gobierno

Hacia finales de la década de 1960, la trayectoria de Soto comenzó a vincularse de manera más directa con la militancia organizada. Enrique identificó el encuentro con una figura clave: Gustavo Rearte. A su vez, en esta etapa también apareció otra figura fundamental en la vida de Delfor Soto, su compañera de vida, Beatriz Gronchi.

La participación de Soto se desarrolló durante una etapa de intensa actividad política, marcada por las movilizaciones que reclamaban el regreso de Juan Domingo Perón. Sobre ese período, Enrique sostuvo que “Empieza una militancia de Delfor que coincide con un momento de mucho calor político”.

El retorno de Perón y la recuperación de la participación electoral abrieron una nueva etapa para el peronismo. En ese contexto, Soto integró la lista de concejales de La Matanza en el sexto lugar y finalmente accedió a una banca.

Al referirse a su desempeño, Enrique destacó su formación y su participación política: “Delfor termina entrando número seis en la lista de concejales. Termina siendo concejal y uno muy preparado intelectualmente con formación política y cultural”.

Labor como concejal, comienzo de la persecución y desaparición

Entre las primeras iniciativas de Soto como funcionario, Enrique destacó una ordenanza vinculada con la memoria de los fusilados de Trelew. La propuesta contemplaba la instalación de un monumento en la esquina de Villegas y Almafuerte, en San Justo.

La iniciativa estuvo acompañada por un acto del MR17, que reclamaba justicia por las víctimas de los fusilamientos. Según Enrique, ese acontecimiento marcó un momento importante en el seguimiento que posteriormente recayó sobre el concejal.

Como parte de su reconstrucción, el columnista mencionó un documento conservado en el Archivo Provincial de la Memoria, procedente de los registros del Servicio de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
En cuanto a este material y sus consecuencias, Enrique afirmó: “Estaba el lugar donde vivía y había un servicio que estuvo monitoreando el acto y finalmente lo terminan marcando y fue la carta de secuestro que después tuvo Soto”.

En 1975, Soto renunció a su actividad política y se alejó de la militancia. En este punto, Enrique relató que “Delfor se va de la provincia de Buenos Aires y se esconde en Córdoba, por una complicación en el embarazo de su mujer tiene que volver. Vuelve a La Matanza, se queda con su mujer en el postparto durante enero del 76 y en agosto finalmente es desaparecido”.

Fuente fotografías: Pulenta Stream.

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