Edición N° 9151
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La Asociación Civil Ecoparque Nativo Manzanares y la transformación de un basural a cielo abierto en Villa Luzuriaga

Ecoparque. La Asociación Civil Ecoparque Nativo Manzanares
Ecoparque. La Asociación Civil Ecoparque Nativo Manzanares

El espacio de tres hectáreas ubicado en el barrio Manzanares fue recuperado por la organización vecinal mediante la siembra de plantas autóctonas, la instalación de mobiliario familiar y la erradicación de los focos de contaminación e inseguridad.

Por Florencia Belén Mogno

La degradación de parcelas urbanas y la consolidación de depósitos clandestinos de residuos representan una de las problemáticas socioambientales más complejas en las zonas periféricas de los grandes centros urbanos. Durante décadas, la acumulación descontrolada de desechos no solo deteriora el paisaje barrial, sino que genera focos infecciosos permanentes y favorece escenarios de vulnerabilidad e inseguridad para las familias del entorno.

El abandono sistemático de terrenos de gran superficie propicia dinámicas nocivas como la quema indiscriminada de basura y el estancamiento de aguas pluviales. Estas situaciones impactan directamente en la salud pública de los residentes, quienes deben convivir con la proliferación de plagas, la contaminación del suelo y la pérdida acelerada de los espacios verdes indispensables para la vida comunitaria.

En este contexto de acción territorial, la Asociación Civil Ecoparque Nativo Manzanares impulsó la recuperación integral de un predio de tres hectáreas situado en la entrada principal del barrio Manzanares, en la localidad de Villa Luzuriaga. El espacio, que históricamente funcionaba como un basural a cielo abierto conocido por los habitantes como “La calle muerta”, fue transformado por la organización vecinal en un ecoparque nativo.

Décadas de contaminación y la respuesta de la organización vecinal

La problemática del basural en el barrio Manzanares se remontaba a la década de 1980, período desde el cual la acumulación constante de desperdicios afectó de forma severa la calidad de vida de los vecinos. El lugar registraba episodios continuos de quema de basura, una marcada falta de iluminación artificial y crecientes problemas de inseguridad que marginaron a la zona durante más de cuarenta años.

Ante la insuficiencia de los operativos de limpieza tradicionales y la exigencia de un plan de acción profundo hacia el municipio, los pobladores locales decidieron tomar la iniciativa para revertir el estado del lugar. Mediante el uso de recursos propios y el esfuerzo colectivo, las familias comenzaron las labores de saneamiento básico en el terreno abandonado.

Las intervenciones iniciales se enfocaron en la remoción de los volúmenes de residuos y en la adecuación del suelo para permitir el asentamiento de infraestructura comunitaria. En ese proceso, la agrupación instaló bancos, mesas para el disfrute familiar y delimitó sectores específicos destinados al esparcimiento de niños y adultos de la zona.

La reconversión del espacio permitió erradicar el apodo histórico con el que se identificaba al sector, sustituyendo la noción de abandono por un punto de reunión de escala barrial. La labor contínua de la asociación civil transformó el acceso a la localidad en un área recuperada para el uso público.

Restauración ecológica, biodiversidad y mitigación de inundaciones

El proyecto de recuperación ambiental incluyó un plan de reforestación basado exclusivamente en la colocación de especies autóctonas. La introducción de estas variedades vegetales permitió restaurar la biodiversidad nativa en el sector, atrayendo nuevamente a diversas especies de aves y fauna local que se encontraban amenazadas debido a la marcada escasez de áreas verdes en el partido de La Matanza.

De forma complementaria, los trabajos de remediación física del suelo generaron un impacto directo en la gestión de las aguas de lluvia. La recuperación de la capacidad de absorción de la tierra mitigó y previno las inundaciones sistemáticas que solían perjudicar a las viviendas ubicadas en las cuadras aledañas durante los períodos de tormenta.

Para sostener los avances logrados en el predio, la organización implementó jornadas periódicas de voluntariado abiertas a la comunidad. En estas actividades se desarrollan tareas asociadas a la agroforestería urbana, la poda correctiva y el mantenimiento general de las instalaciones y de los ejemplares arbóreos plantados.

Junto a las labores operativas de campo, la entidad diversificó sus líneas de trabajo mediante la elaboración de proyectos educativos, contenidos audiovisuales y talleres comunitarios. Estas iniciativas buscan consolidar el sentido de pertenencia y garantizar la continuidad del ecoparque a largo plazo.

El ambientalismo popular y la defensa de los espacios verdes

La labor desplegada en Villa Luzuriaga se inscribe en la perspectiva del ambientalismo popular, una postura orientada a vincular la protección de los recursos naturales con los derechos esenciales de los habitantes de los barrios periféricos. Desde este espacio se promueve la defensa de la soberanía territorial y el acompañamiento a las demandas vecinales que se manifiestan en la vía pública.

La articulación de la asociación civil con otros colectivos del conurbano bonaerense busca proteger cada sector donde la ciudadanía organizada se encuentre transformando realidades adversas. La meta compartida por estas agrupaciones radica en garantizar el derecho a un ambiente sano y a la ocupación legítima del espacio público.

El trabajo desarrollado en el barrio Manzanares constituye una demostración práctica sobre las posibilidades de saneamiento urbano gestionado desde la propia comunidad. La transición de un depósito de residuos insalubre a un parque biológico evidencia el impacto positivo de la organización colectiva en la resolución de demandas ambientales crónicas.

El sostenimiento del ecoparque demanda un esfuerzo constante por parte de las familias involucradas para evitar el reasentamiento de basurales en los márgenes del predio. La consolidación de la infraestructura nativa y el uso cotidiano por parte de los vecinos representan la principal salvaguarda frente al deterioro urbano en la jurisdicción matancera.

Fuente fotografías: redes sociales.

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