Edición N° 9176
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Hepatitis E en el AMBA: detectan circulación extendida del virus en aguas cloacales

Análisis Hepatitis E. detectan circulación extendida del virus.
Análisis Hepatitis E. detectan circulación extendida del virus.

Hepatitis E en el AMBA: detectan circulación extendida del virus en aguas cloacales y crece la vigilancia sanitaria

Por Florencia Belén Mogno

Un estudio en plantas de tratamiento del Conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires detectó alta presencia de hepatitis E en efluentes cloacales.

En los grandes conglomerados urbanos, la salud pública ya no dependía únicamente de lo que ocurría en hospitales y centros de atención. La dinámica de las ciudades obligó a incorporar nuevas formas de observación que permitieran anticipar tendencias sanitarias antes de que se expresaran en el sistema clínico tradicional.

El crecimiento poblacional, la densidad habitacional y la complejidad de las redes de servicios hicieron que muchas variables epidemiológicas circularan de manera silenciosa. En ese contexto, los sistemas de monitoreo ambiental comenzaron a adquirir un rol cada vez más relevante para comprender la evolución de distintas enfermedades.

Este tipo de herramientas no reemplazó la vigilancia sanitaria convencional, pero sí la complementó al aportar información sobre circulación comunitaria que no siempre se reflejó en los registros médicos inmediatos.
En ese sentido y de acuerdo con el documento al que accedió Diario NCO, se volvieron a encender alertas en el Área Metropolitana de Buenos Aires ante un hallazgo epidemiológico de hepatitis E en las redes cloacales.

Los análisis realizados en plantas de tratamiento de efluentes del Conurbano y la Ciudad de Buenos Aires detectaron la presencia sostenida del virus de la hepatitis E en muestras de aguas residuales. El resultado sugirió una circulación del patógeno más extendida en la comunidad que la que mostraban los diagnósticos clínicos reportados.

Un virus que circuló más allá del sistema de salud

Los estudios ambientales indicaron que los residuos cloacales funcionaron como una especie de “huella biológica” de la vida urbana. Allí se concentraron rastros de infecciones que no siempre llegaron a ser detectadas en consultorios, ya sea por cuadros asintomáticos, leves o no diagnosticados.

En ese marco, la hepatitis E apareció como un virus de circulación persistente en el entramado urbano del AMBA. Su presencia en aguas residuales confirmó que el patógeno se encontró activo en la comunidad, incluso cuando no se tradujo en una alta demanda hospitalaria.

El relevamiento identificó niveles variables de positividad en distintas plantas de tratamiento. En el caso de la ubicada en la zona de El Jagüel, se registró uno de los valores más elevados del estudio, mientras que otros puntos del sistema cloacal también mostraron detecciones significativas, lo que reforzó la hipótesis de una dispersión territorial amplia.

Vigilancia ambiental y nuevas herramientas epidemiológicas

El monitoreo de aguas residuales se consolidó en los últimos años como una herramienta complementaria de la vigilancia epidemiológica tradicional. A diferencia de los registros clínicos, este tipo de análisis permitió observar tendencias de circulación viral en tiempo casi real, incluso antes de que los casos se reflejaran en el sistema de salud.

En este caso, los investigadores señalaron que la detección de hepatitis E en distintos puntos del sistema cloacal metropolitano podría funcionar como un indicador temprano de circulación comunitaria, útil para anticipar escenarios de mayor demanda sanitaria.

La metodología, que se expandió a partir de experiencias globales durante la pandemia, permitió además identificar zonas con mayor carga viral y orientar estrategias de prevención y control.

Un desafío sanitario en el contexto urbano

La presencia de hepatitis E en el sistema cloacal del AMBA se sumó a otros desafíos epidemiológicos propios de grandes conglomerados urbanos, donde la densidad poblacional, las condiciones de infraestructura y las dinámicas de consumo impactaron directamente en la circulación de patógenos.

Aunque no todos los casos detectados en aguas residuales derivaron en enfermedad clínica, los especialistas destacaron que la persistencia del virus en el ambiente obligó a fortalecer las estrategias de vigilancia, prevención y acceso al diagnóstico oportuno.

En paralelo, el hallazgo reforzó la importancia del trabajo articulado entre organismos sanitarios, laboratorios de referencia y empresas prestadoras de servicios para el seguimiento de la calidad ambiental y su impacto en la salud pública.

En un escenario donde las enfermedades infecciosas continuaron adaptándose a los entornos urbanos, el monitoreo de las cloacas del AMBA se transformó en una herramienta clave para leer, con anticipación, parte de lo que ocurrió en la superficie: la salud de millones de personas que habitaron la región metropolitana.
Fuente fotografías: redes sociales.

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