
Un equipo del CONICET logró documentar por primera vez cómo el cerebro humano modifica su funcionamiento durante un estado no ordinario de conciencia autoinducido y sin uso de sustancias.
Por Florencia Belén Mogno
El estudio científico de la conciencia humana se consolidó en los últimos años como uno de los campos más complejos y desafiantes dentro de las neurociencias. Comprender cómo el cerebro produce experiencias subjetivas, percepciones y estados mentales continúa siendo una de las grandes preguntas abiertas de la ciencia contemporánea, especialmente en contextos donde la conciencia se modifica de manera profunda.
Dentro de ese escenario, los llamados estados no ordinarios de conciencia comenzaron a adquirir cada vez mayor relevancia para la investigación científica. Se trata de experiencias diferentes a la vigilia cotidiana que incluyen desde distintas fases del sueño hasta estados meditativos profundos, trances, situaciones de coma o experiencias asociadas al consumo de sustancias psicodélicas.
A partir de los avances recientes en neuroimagen y análisis cerebral, distintos equipos científicos buscan comprender cómo se reorganiza el cerebro durante esos estados y qué mecanismos neuronales intervienen en la modificación de la experiencia consciente. El objetivo no solo apunta a profundizar el conocimiento sobre el funcionamiento cerebral, sino también a generar futuras aplicaciones clínicas vinculadas a trastornos neurológicos y de salud mental.
En ese marco, un grupo de investigadores del CONICET en el Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIPsi, CONICET-UNC) publicó recientemente un estudio en la revista especializada NeuroImage donde documentó un caso inédito: el de una persona capaz de ingresar voluntariamente en un estado no ordinario de conciencia sin necesidad de drogas ni entrenamiento formal.
La investigación permitió observar cómo determinadas regiones cerebrales modificaban sistemáticamente sus patrones de conexión cada vez que la participante lograba inducir ese estado, caracterizado por alteraciones perceptivas, visualizaciones geométricas intensas y cambios en la percepción corporal.
Un modelo inédito para estudiar la conciencia
Uno de los principales desafíos que enfrentan las investigaciones sobre conciencia es lograr combinar control experimental con experiencias subjetivas complejas y reproducibles. En muchos casos, los estados alterados dependen de sustancias, contextos difíciles de replicar o experiencias muy variables entre personas.
Según explicaron los investigadores en el informe brindado a Diario NCO, el caso analizado permitió superar parcialmente esas limitaciones debido a que la participante podía ingresar repetidamente en el mismo estado consciente de manera voluntaria y bajo condiciones controladas dentro de sesiones de resonancia magnética funcional.
A lo largo de veinte sesiones, el equipo científico registró cómo el cerebro modificaba la interacción entre distintas redes neuronales. Entre los principales hallazgos observaron un aislamiento de áreas visuales, un desacople de redes sensoriales y un fortalecimiento de circuitos asociados a procesos internos de atención y percepción.
Los científicos señalaron que esos patrones presentan similitudes con los observados en estudios previos sobre experiencias psicodélicas, meditación profunda y estados de trance, lo que abre la posibilidad de que existan principios comunes en la forma en que el cerebro sostiene distintos estados no ordinarios de conciencia.
El estudio también permitió avanzar sobre preguntas vinculadas a la capacidad humana de acceder a estos estados sin intervención farmacológica. Los investigadores sostuvieron que los psicodélicos no crean experiencias completamente ajenas al cerebro, sino que activan configuraciones neuronales potencialmente accesibles de manera natural.
Posibles aplicaciones en salud mental y neurología
Además del interés científico, el trabajo abrió nuevas hipótesis sobre posibles aplicaciones clínicas futuras. Los investigadores señalaron que comprender cómo el cerebro sostiene experiencias conscientes complejas podría aportar herramientas para el estudio de pacientes con trastornos severos de conciencia, como estados vegetativos, mínimos estados conscientes o situaciones de coma.
Actualmente, distintos grupos científicos trabajan en métodos para detectar niveles de conciencia en personas que no pueden comunicarse verbalmente, utilizando patrones de actividad cerebral como indicadores indirectos de experiencia subjetiva.
Por otra parte, cabe señalar que el estudio también se vinculó con el creciente interés internacional en terapias asistidas por psicodélicos para el tratamiento de ansiedad, depresión y traumas psicológicos.
En los últimos años, investigaciones desarrolladas en distintos países comenzaron a analizar el potencial terapéutico de ciertas sustancias psicodélicas en contextos clínicos controlados. Sin embargo, el nuevo trabajo plantea una pregunta adicional: cuánto del posible efecto terapéutico depende específicamente de las sustancias y cuánto del estado de conciencia alcanzado.
A partir de esa hipótesis, los investigadores consideran que en el futuro podrían desarrollarse intervenciones no farmacológicas capaces de inducir determinados estados mentales asociados a beneficios terapéuticos.
Mientras tanto, el equipo continúa trabajando para profundizar el análisis neuronal de estos fenómenos y avanzar hacia estudios comparativos con otros métodos de alteración de la conciencia.
El trabajo representa así un nuevo aporte argentino al estudio internacional de las neurociencias cognitivas y refuerza el interés creciente por comprender cómo el cerebro construye la experiencia consciente humana.
Fuente fotografías: Conicet.
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