
Vecinos del oeste y norte del conurbano pueden recorrer uno de los espacios naturales más extensos de la región.
Por Florencia Belén Mogno
En un conurbano donde el avance urbano suele reducir cada vez más los espacios verdes, los humedales se transforman en territorios estratégicos no solo por su valor ambiental, sino también por su importancia social y comunitaria. Estos corredores naturales cumplen una función clave en la regulación hídrica, la biodiversidad y la calidad de vida de miles de vecinos.
La posibilidad de acceder a estos espacios también modifica la relación cotidiana con el territorio. Allí donde predominan el asfalto y la rutina acelerada, aparecen recorridos que permiten reconectar con el paisaje, con el tiempo libre y con formas de disfrute que no dependen necesariamente del consumo o del gasto económico.
En ese escenario, el Área Natural Protegida del dique Roggero, en Moreno, comenzó a consolidarse como uno de los paseos gratuitos más importantes del oeste bonaerense. La propuesta combina caminatas guiadas, educación ambiental y una recuperación sostenida de un espacio que durante años permaneció degradado.
En el documento al que accedió Diario NCO, se detalló que vecinos de Zona Oeste y también de Zona Norte pueden visitar sin costo el humedal del Área Natural Protegida del dique Roggero, uno de los espacios naturales más amplios del Gran Buenos Aires.
Un recorrido natural en el corazón del conurbano
En sintonía con lo planteado anteriormente, el material facilitado a este medio señaló que las visitas se realizan los domingos y comienzan en la Plaza Favaloro, ubicada en la localidad de La Reja.
En ese sentido, el documento indicó que desde allí parte una caminata guiada que atraviesa senderos rodeados de pastizales nativos hasta llegar al dique, lugar donde nace el Río Reconquista.
El recorrido está pensado como una propuesta accesible, gratuita y por orden de llegada, orientada tanto a familias como a personas que buscan una alternativa distinta de recreación en contacto con la naturaleza sin alejarse demasiado de la ciudad.
Más de 500 hectáreas protegidas
El humedal forma parte de un corredor biológico de más de 500 hectáreas protegidas, una extensión poco frecuente dentro del mapa urbano del conurbano bonaerense. Allí conviven distintas especies de flora y fauna, especialmente aves que no suelen encontrarse en otros entornos urbanos de la región.
La diversidad natural convierte cada visita en una experiencia diferente según la época del año y refuerza el valor ecológico del lugar, tanto desde la preservación ambiental como desde la posibilidad de generar conciencia sobre la importancia de estos ecosistemas.
Además de su función recreativa, el área protegida cumple un rol fundamental en el equilibrio hídrico de la cuenca del Río Reconquista, uno de los sistemas más sensibles del territorio bonaerense frente a inundaciones y alteraciones ambientales.
Un espacio con historia y recuperación
El dique Roggero nació en la década de 1970 como una obra estratégica destinada a contener el desborde del Río Reconquista y mejorar el control hídrico de la zona. Sin embargo, con el paso del tiempo, la falta de mantenimiento y el abandono fueron deteriorando gran parte de su infraestructura y su entorno natural.
En ese aspecto, durante años, ese deterioro limitó el acceso público y redujo el aprovechamiento comunitario de un espacio que tenía un enorme potencial ambiental y social dentro del distrito.
En los últimos años comenzó un proceso de recuperación que permitió revertir parte de ese escenario. La ampliación del área protegida y la puesta en valor de distintos sectores modificaron de forma visible la relación entre el humedal y la comunidad.
Senderos, bicisendas y turismo de cercanía
Entre las mejoras incorporadas se destacan la extensión de senderos peatonales, nuevas bicisendas, mejor señalización e iluminación, además de trabajos orientados a reforzar la seguridad y la accesibilidad del paseo.
Estas intervenciones no solo facilitaron el uso recreativo del lugar, sino que también posicionaron a Moreno como un destino de cercanía para vecinos de distintos puntos del conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires, con acceso rápido y sin necesidad de grandes traslados.
En un contexto donde muchas propuestas de ocio implican un gasto difícil de sostener para numerosas familias, la posibilidad de acceder a un paseo gratuito, natural y cercano adquiere un valor social mucho más amplio.
Recuperar el vínculo con el territorio
Más allá de la propuesta turística, el valor del humedal también aparece en escenas cotidianas: familias caminando juntas, chicos observando aves por primera vez, vecinos que vuelven a habitar un espacio común que durante años estuvo relegado.
En territorios atravesados por tensiones sociales, económicas y urbanas, la recuperación de estos lugares representa mucho más que una mejora paisajística. Significa también reconstruir la relación entre la comunidad y su propio entorno.
Cuando el Estado invierte en la preservación ambiental y acerca esos espacios a la vida cotidiana de las personas, no solo protege un ecosistema. También fortalece el sentido de pertenencia, el acceso igualitario al ocio y una forma distinta de pensar la ciudad desde lo colectivo y lo público.
Fuente fotografías: redes sociales.
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