La periodista bonaerense Ana Sicilia impulsó “Libros en los Pabellones”, una iniciativa que acerca ejemplares a personas privadas de su libertad.
Por Florencia Belén Mogno
El acceso a la lectura dentro de los espacios de encierro continúa siendo una de las herramientas más valiosas para construir vínculos, generar reflexión y abrir caminos posibles hacia la reinserción social. En un contexto donde las cárceles suelen pensarse únicamente desde el castigo, distintas iniciativas buscan poner el foco en los derechos y en la necesidad de acompañar a las personas privadas de su libertad.
La posibilidad de acceder a un libro dentro de un pabellón no solo representa un momento de distracción o aprendizaje, sino también una forma de sostener el contacto con el mundo exterior. La lectura, en muchos casos, se transforma en una puerta hacia nuevas preguntas, en un espacio de contención y en una manera de recuperar parte de la identidad que el encierro muchas veces intenta borrar.
Frente a esa realidad, diversos proyectos impulsados desde la sociedad civil comenzaron a construir redes de acompañamiento que acercan materiales, talleres y propuestas culturales a los penales. A través de la autogestión y del compromiso personal, estas acciones lograron crecer y consolidarse en distintos puntos del país.
Dentro de ese escenario aparece “Libros en los Pabellones”, un proyecto impulsado por la comunicadora social y periodista bonaerense Ana Sicilia, quien desde hace varios años trabaja en distintas unidades penitenciarias y especialmente desarrolla tareas en la Unidad 43 de González Catán en La Matanza. En diálogo con Diario NCO, contó cómo surgió esta propuesta que permite acercar libros a personas privadas de su libertad.
Una propuesta que nació desde el vínculo directo con los pabellones
La iniciativa comenzó casi de manera espontánea mientras realizaba talleres de escritura dentro de la Unidad 9 de La Plata. Convocada inicialmente para brindar una charla en El Ágora —un espacio construido por personas detenidas—, Sicilia terminó quedando al frente de un taller y desde allí nació la idea de sumar libros y crear una biblioteca dentro del salón.
“Con esa excusa fue que les pregunté a los chicos si podíamos sumar libros y armar una biblioteca en el salón, porque no había; y siempre les digo que la escritura y la lectura van de la mano”, explicó.
Para conseguir el material, recurrió primero a las redes sociales y la respuesta fue inmediata. Según recordó, logró respuestas positivas en muy poco tiempo. “Conseguí como 150, un poco más, pero lo frené ahí porque no me entraban en el auto”, relató.
Con esa primera experiencia armó la biblioteca inicial y rápidamente comenzaron a llegar pedidos desde otros penales. “Un interno me dijo si podía hacer lo mismo en su pabellón, y así se fue replicando”, contó sobre el crecimiento de una propuesta que terminó trascendiendo ampliamente su idea original.
La lectura como puente con el afuera
Actualmente, los libros llegan a través de donaciones de particulares, editoriales, escritores y personas que se suman de manera constante. La periodista explicó que después de algunos pedidos iniciales ya no hizo falta insistir demasiado porque “directamente mandan siempre”.
El crecimiento del proyecto también obligó a reorganizar la logística. Al principio, Sicilia guardaba los ejemplares en su propia casa, pero con el tiempo consiguió un depósito donde clasifica y prepara las cajas que luego envía a distintos pabellones de Buenos Aires y otras provincias.
Sobre la respuesta dentro de las unidades penitenciarias, destacó que la recepción siempre fue profundamente positiva. Según comentó: “La recepción de parte de las personas privadas de su libertad es maravillosa”, porque muchas veces son ellos mismos quienes la convocan y esperan la llegada de los libros.
Además, remarcó que existe una fuerte valoración hacia quienes se acercan de manera voluntaria a trabajar dentro de las cárceles. “Le pongo mucho amor y mucha voluntad, entonces del otro lado, intramuros, se nota, lo perciben”, expresó, y aclaró que eso no ocurre solo con ella sino también con otros talleristas.
Para Sicilia, sostener ese contacto resulta fundamental porque ayuda a evitar la desconexión total con la sociedad. En ese sentido, señaló que “tener un vínculo con las personas privadas de su libertad es fundamental, para que no pierdan el contacto con la sociedad; y que no crean que toda la sociedad los odia”.
El impulso de la pandemia y la necesidad de repensar el sistema
Durante la pandemia, el proyecto tomó aún más fuerza. La suspensión de talleres presenciales y la interrupción de las visitas profundizaron el aislamiento dentro de los pabellones, por lo que los libros pasaron a ocupar un lugar todavía más importante.
En ese período, Sicilia continuó acercando cajas de ejemplares aunque ya no podía ingresar a los penales. “Llevaba las cajas con libros, las juntaba y las dejaba en requisa porque ni yo podía pasar”, recordó sobre ese momento.
Desde su experiencia en cárceles de varones y también en unidades de mujeres, sostuvo que la lectura puede convertirse en una verdadera herramienta de transformación. Incluso, cuando comenzó a trabajar en cárceles de mujeres, buscó incorporar una selección con mayor presencia de autoras feministas y textos con perspectiva de género.
Más allá de la propuesta cultural, la comunicadora también reflexionó sobre el sistema penitenciario en general y consideró que las respuestas tradicionales no resolvieron los problemas estructurales. En ese sentido afirmó que “todo lo que se probó hasta ahora no funciona. No funcionó, claramente hay que repensarnos y repensar el sistema carcelario”.
Para ella, la verdadera solución requiere una reforma profunda que no se limite a construir más cárceles o endurecer penas, sino que apunte a transformar la lógica de reinserción social. En esa línea, insistió en que hacen falta personas con nuevas miradas, voluntad política y compromiso cotidiano para cambiar una realidad que todavía sigue muy lejos de cumplir ese objetivo.
Fuente fotografías: redes sociales.
Te Puede Interesar:
https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco



