Número de edición : 9068

La Matanza

Desde La Matanza, la Iglesia llamó a no resignarse a la violencia y a reconstruir los barrios

 Misa. La Iglesia llamó a no resignarse a la violencia.
Misa. La Iglesia llamó a no resignarse a la violencia.

En una misa homenaje al Papa Francisco en el primer aniversario de su fallecimiento, el arzobispo Marcelo Colombo pidió fortalecer el tejido social frente a la violencia y la pobreza creciente.

En un contexto atravesado por el avance del narcotráfico y el aumento de la pobreza, la Iglesia volvió a expresar su preocupación por la situación en los barrios populares. Durante una misa al aire libre en San Justo, el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, llamó a “no acostumbrarse a la violencia ni a naturalizar el descarte y la exclusión”.

La celebración se realizó en un barrio vulnerable, a pocas cuadras de la parroquia San José, bajo el lema “Los barrios que no se integran, se entregan al narcotráfico”. El encuentro tuvo un fuerte sentido simbólico: se llevó a cabo a un año de la muerte del papa Francisco y buscó destacar su compromiso con los sectores más postergados.

Colombo estuvo acompañado por el obispo de San Justo, Eduardo García; el de Gregorio de Laferrere, Jorge Torres Carbonell; y el obispo auxiliar de San Isidro y secretario general del Episcopado, Raúl Pizarro, junto a sacerdotes que trabajan en villas y barrios populares.

La jornada reunió también a vecinos de una zona conocida como “Ciudad Papa Francisco”. El mensaje se dio en simultáneo con la difusión de datos oficiales que reflejan un incremento de la pobreza, que pasó del 26,9% al 29,9% en el cuarto trimestre de 2025, según el Indec.

Al inicio de la misa, García explicó que la elección del lugar no fue casual y recordó una de las ideas centrales del pontífice argentino: “Desde las periferias se ven mejor las cosas”. En ese sentido, advirtió sobre la “ausencia del Estado” y el crecimiento del narcotráfico, y planteó la necesidad de garantizar condiciones de vida dignas para los jóvenes: “No queremos que nuestros pibes crezcan en la narcoesperanza”.

La preocupación de la Iglesia se intensificó en las últimas semanas tras un episodio violento en Ciudad Evita, donde una niña de 13 años fue baleada en medio de un tiroteo entre bandas vinculadas al narcomenudeo.
Durante la ceremonia, sacerdotes que trabajan en territorios vulnerables insistieron en la necesidad de “recuperar el entramado social” y fortalecer la organización comunitaria como herramienta clave para frenar la violencia. “Los barrios populares se integran o se entregan al narcotráfico”, remarcaron.

La salida es colectiva

En su homilía, Colombo retomó una de las ideas más recurrentes de Francisco: la necesidad de una salida colectiva frente a las crisis sociales. “Estamos en el mismo barco y tenemos que salir juntos: de la pobreza, de la exclusión, de la postergación. O salimos todos o no sale nadie”, expresó.

El arzobispo también valoró el trabajo cotidiano de curas, docentes, referentes sociales y organizaciones comunitarias que sostienen la vida en los barrios, y destacó experiencias como los Hogares de Cristo, orientadas a la recuperación de personas en situación de consumo problemático.

La misa incluyó el rito del lavatorio de los pies, en el que se puso en el centro a personas especialmente vulnerables: adultos mayores, niños, personas con discapacidad, mujeres que sostienen comedores y familias, y personas atravesadas por consumos problemáticos.

Finalmente, se hizo un llamado a fortalecer espacios comunitarios como parroquias, escuelas y clubes de barrio, considerados fundamentales para reconstruir vínculos sociales y generar procesos de integración en contextos de alta fragilidad social.

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