
La universidad platense integrará una iniciativa global orientada al desarrollo de nuevos medicamentos para una enfermedad desatendida. El proyecto contará con un financiamiento cercano a los 1,1 millones de dólares.
Por Florencia Belén Mogno
La investigación científica vinculada a enfermedades desatendidas continúa consolidándose como una prioridad en la agenda internacional, especialmente en regiones donde estas patologías mantienen un impacto persistente en la salud pública. En ese escenario, la articulación entre universidades, organismos científicos y empresas farmacéuticas se volvió clave para impulsar avances que permitan mejorar diagnósticos y tratamientos.
En los últimos años, distintos programas de financiamiento global apuntaron a fortalecer el desarrollo de terapias innovadoras frente a enfermedades como el Chagas, la malaria o la tuberculosis. Estas iniciativas no solo buscan acelerar la generación de conocimiento, sino también acortar los tiempos entre la investigación básica y la aplicación clínica.
En ese contexto, la participación de instituciones académicas latinoamericanas resultó fundamental, dado su conocimiento directo sobre estas problemáticas y su capacidad para aportar desarrollos científicos situados. La colaboración internacional permitió potenciar recursos y establecer redes de trabajo orientadas a resultados concretos en el campo de la salud.
En este marco y de acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, la Universidad Nacional de La Plata fue seleccionada para integrar un consorcio internacional que tendrá como objetivo el desarrollo de nuevos fármacos contra la enfermedad de Chagas.
Este proyecto que contará con un financiamiento aproximado de 1,1 millones de dólares otorgado por el Global Health Innovative Technology Fund, una alianza público-privada con sede en Japón enfocada en enfermedades desatendidas.
Financiamiento internacional y alcance global
La inversión destinada a esta iniciativa formó parte de una convocatoria más amplia cuyos resultados se dieron a conocer en Tokio en febrero de 2026. En esa instancia, el fondo asignó un total de 8,8 millones de dólares para proyectos de investigación y desarrollo vinculados a la malaria, la tuberculosis y diversas enfermedades tropicales.
Dentro de ese esquema, la propuesta en la que participó la casa de estudios platense fue seleccionada en la plataforma denominada “Hit-to-Lead”, orientada a transformar compuestos con potencial en candidatos concretos a medicamentos. Este tipo de programas resultó estratégico para avanzar en etapas intermedias del desarrollo farmacológico, donde muchas investigaciones suelen enfrentar mayores dificultades.
El proyecto en cuestión llevó por título “Hit-to-Lead Optimization of Phosphodiesterase Inhibitors for the Treatment of Chagas Disease” y estuvo liderado por la compañía farmacéutica japonesa Eisai Co., Ltd., en articulación con la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Desatendidas (DNDi), además de otras instituciones científicas.
El rol de la UNLP en la investigación
Por otra parte, la participación de la Universidad Nacional de La Plata se canalizó a través del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Bioactivos (LIDeB), dependiente de la Facultad de Ciencias Exactas. El equipo de trabajo estuvo encabezado por el investigador Alan Talevi, quien lideró las tareas vinculadas al desarrollo científico dentro del proyecto.
Las actividades se centraron en la optimización de inhibidores de fosfodiesterasas (PDE), a partir de compuestos previamente identificados en una investigación anterior también financiada por el mismo organismo entre los años 2020 y 2023. Este antecedente permitió dar continuidad a una línea de trabajo que ya había mostrado resultados promisorios.
A su vez, el proyecto contó con la colaboración de otras instituciones como la Fundación INGEBI y el Instituto de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Médica (IMPaM), lo que reforzó el carácter interdisciplinario y colaborativo de la iniciativa.
De esta manera, la participación de la universidad pública argentina en este tipo de consorcios internacionales volvió a poner en evidencia el rol estratégico del sistema científico nacional en la generación de conocimiento aplicado, especialmente en áreas vinculadas a problemáticas de salud que afectan a amplios sectores de la población.
Fuente fotografías: redes sociales.
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